Alerta Coparmex por pérdida de empleos en la CDMX
Los datos muestran señales de una limitante estructural que comienza a comprometer la capacidad de la CDMX para generar empleo formal, sostener empresas y más.

La Confederación Patronal de la República Mexicana de la Ciudad de México (Coparmex CDMX) alertó la pérdida de 62 mil 297 empleos formales entre los meses de enero y abril de 2026 en la capital del país.

Ello a pesar del contexto del Mundial de Fútbol que es uno de los eventos económicos y turísticos más importantes de la próxima década.
Datos preocupantes
“La Ciudad de México atraviesa un deterioro laboral que ya no puede explicarse como un ajuste estacional ni como una fluctuación cíclica de corto plazo. Los datos acumulados entre enero y abril de 2026 muestran señales de una limitante estructural que comienza a comprometer la capacidad de la capital para generar empleo formal, sostener empresas y mantener el dinamismo económico que históricamente la caracterizó.

“El balance es contundente: la capital perdió 62 mil 297 empleos formales en apenas cuatro meses. Lo más preocupante es que estas caídas ocurren en un momento donde la ciudad debería comenzar a capitalizar uno de los eventos económicos y turísticos más importantes de la próxima década: la Copa Mundial de la FIFA 2026”, indicó en un comunicado difundido este martes.
Entre enero y abril de 2026, la Ciudad de México perdió 916 patrones registrados ante el IMSS, pasando de 123 mil 262 a 122 mil 346 unidades económicas activas, agregó.
El Mundial 2026
“El Mundial tendría que estar detonando inversión, infraestructura, consumo y empleo. Sin embargo, hoy la realidad apunta en sentido contrario. La capital llega a este escenario internacional con destrucción de empleo formal, desaceleración económica y debilitamiento empresarial. A esto se suma una señal todavía más delicada: la desaparición constante de empleadores formales”, alertó.

El organismo patronal consideró que se trata de un desgaste estructural y no algo pasajero.
“Esto significa que no solo se están perdiendo empleos; también se está erosionando la capacidad futura de contratación de la ciudad. Cuando desaparece un patrón formal, desaparecen también posibilidades de inversión, crecimiento y movilidad laboral. Por eso el problema ya no es coyuntural: el tejido productivo empieza a mostrar señales de desgaste estructural”, acotó.
Y lamentó que la informalidad siga creciendo pues, agregó, la Ciudad de México tiene 2 millones 238 mil 872 personas trabajando en condiciones informales, equivalentes al 45.7 por ciento de la población ocupada.

“Es decir, prácticamente uno de cada dos trabajadores en la capital carece de seguridad social y estabilidad laboral”, indicó.
La informalidad es una muestra de la incapacidad de generar mercado formal, agregó.
“La informalidad ya dejó de ser un fenómeno marginal para convertirse en una válvula de supervivencia económica frente a la incapacidad del mercado formal de absorber trabajadores. El problema es que esta dinámica reduce productividad, limita recaudación, deteriora el consumo y amplía la vulnerabilidad social. Además, se concentra principalmente en sectores estratégicos para la ciudad como comercio, restaurantes y servicios”, indicó en su comunicado difundido este martes.
Y aseveró que la capital enfrenta una desaceleración económica acompañada de una pérdida progresiva de competitividad laboral.
“Mientras otras entidades mantienen crecimiento sostenido en empleo formal, la Ciudad de México presenta volatilidad, contracción empresarial y una dependencia excesiva del sector servicios, precisamente el más afectado por el debilitamiento del consumo interno”, consideró.

La Coparmex CDMX propuso generar incentivos reales para la permanencia y expansión de las MiPyMEs formales, particularmente en sectores intensivos en empleo como comercio, turismo, restaurantes y servicios.
Reducir costos y barreras regulatorias que hoy inhiben la formalidad y frenan la contratación.
“Es necesario crear esquemas de capacitación laboral y transición hacia sectores de mayor productividad, particularmente en tecnología, logística, economía creativa y servicios especializados.
“La política económica de la ciudad debe reconocer que el empleo formal no se sostiene únicamente con programas sociales o consumo temporal”, apuntó.
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