Una puerta al Mundial; Gibrán Lajud buscó otro camino

Fotografía: Mexsport
Fotografía: Mexsport

Iba Gibrán Lajud (Ciudad de México, 1993) en franca vertical para ser uno de los porteros de la Selección Mexicana de Futbol.

Participó en los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro 2016 y su empeño y corazón estaban puestos en defender la playera del Tri.

Le pasaban los recuerdos de sus inicios en el Cruz Azul y después un largo viaje hasta Tijuana para terminar su consolidación. Un día, Miguel Herrera,  le dijo: ‘necesito que estés listo, porque Federico Vilar se va a retirar y cuento contigo’. A los pocos meses debutó con 21 años ya con un Mundial Sub 20 a cuestas y con la mirada puesta en Panamericanos y Juegos Olímpicos.

En fin, que la vida de Gibrán Lajud en una juventud extrovertida por el futbol, iba a buen puerto. Incluso fue llamado a Selección Mayor y alimentó la idea de llegar al Mundial con el Tri. 

Pero vino el cambio de equipo, dejó a Tijuana para irse a Santos y de pronto le mutó la vida pues tuvo una dura competencia con Carlos Acevedo por la titularidad. Y remató la pandemia haciendo que reflexionara sobre muchas cosas de su presente.

De pronto, tras estar bañado en sol, pasó a estar cubierto de sombras. Hasta que en su camino apareció Líbano y su selección de futbol que lo buscó de nuevo para ser elegible como un jugador de ellos.

En realidad mis padres y abuelos son mexicanos, mis raíces con Líbano son desde más atrás. Aquí tenemos algunos salones de fiesta y cafeterías, a eso se ha dedicado mi familia que cuando les dije que quería ser futbolista me apoyaron siempre”.

Es sincero Lajud al comentar que nunca ha ido a Líbano y conoce poco del país y sus costumbres, aunque por medio del futbol vaya acercándose a un nuevo mundo.

El primer contacto fue en el 2016, “sin embargo, en aquel momento estaba concentrado en jugar con la Selección en los Juegos Olímpicos de Rio, no tenía cabeza para otra cosa y lo dejé pasar. Cuando volvieron a insistir ya no lo dudé, era el momento de abandonar el sueño de representar a México y buscar otros horizontes”.

En realidad alivia un poco el espíritu de Lajud saber que hizo todo lo posible por estar con México en una Copa del Mundo, pero sabiendo también que no le alcanzó por la calidad de tantos porteros como Guillermo Ochoa, Alfredo Talavera, Jonathan Orozco, Carlos Acevedo, Jesús Corona y Hugo González entre otros que dificultan jugar.

No ha hablado aún con el técnico de Líbano, Ivan Hasek, checo que a partir de este año comanda el banquillo en la búsqueda del pase a Qatar.

Todo ha sido con la Federación, el presidente (Hachem Haidar) tiene el deseo de buscar a jugadores con ascendencia libanesa y hoy por primera vez en su historia están jugando en la antesala de un Mundial”.

Lajud estuvo atento a los resultados de la reciente fecha FIFA en la que Líbano tuvo una mancha en su anhelo al perder en casa ante Irán.

Es una selección que cuenta con jugadores fuera de su liga, varios militan en Japón, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. Hay un par de hermanos, los Michel Melki que nacieron en Suecia, pero son jugadores de Líbano. El técnico es de República Checa aunque sus ayudantes son libaneses, en fin, que tienen buenas condiciones y opciones de ir al Mundial”.

En la portería Lajud ha visto el funcionamiento de los arqueros que han ido intercalando la eliminatoria. El que ha ganado terreno es Mostafa Matar del Ahed de la Primera división de Líbano; el sustituto es común que sea Alí Daher también de la liga libanesa por lo que siente que hay posibiliades de ser tomado en cuenta.

Pues entiendo que el propio entrenador no habla árabe, y varios de ellos se comunican en inglés, entonces el idioma tampoco es un impedimento, además en la cancha existe un sólo lenguaje, el del futbol y se pueden dar las situaciones para estar allá”.

Ahora viene esa dura espera, pero con esperanza. Lajud consiguió hace una semana su cambio de confederación, es decir, además de tramitar su pasaporte, ante la FIFA tuvo que realizar el cambio de ser un elemento de Concacaf para ser ahora de la zona asiatica.

Y desde lejos observó los últimos partidos en algún sitio de la red con la paciencia pertinente de ser elegido a partir de diciembre para la Copa Árabe y luego en enero en eliminatoria.

  Estoy listo. Si las puertas en México no se abrieron ¿por qué no atender el llamado desde un lugar tan lejano? En mi club, el Santos Laguna me dieron las facilidades para hacer este trámite porque para ellos era interesante tener jugadores con presencia en eliminatorias asiáticas”. Lajud sonríe un poco a pesar de que le cuesta. No hay rencillas con la Selección Mexicana, al final es fubtol y la pelota rueda en cualquier parte del mundo.

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