Sueños de niños que se cumplen en Selección. La Hormiga y Mateo Chávez
Desde pequeños jugando en las inferiores de Chivas se hicieron amigos y ahora fortalecen sus lazos en la Selección mexicana buscando el Mundial.

El fin de semana cuando Armando Hormiga González quedó campeón de goleo por primera vez en su inicial carrera, recibió el mensaje de felicitación desde Países Bajos de su amigo Mateo Chávez. "No es suerte hermano, lo trabajas desde hace años. Felicidades Hormi". le dijo.
Pronto se reencontraron para darse un abrazo enfundados ambos en la camiseta de la Selección Mexicana. En el tramo final camino al Mundial 2026 en casa, los sueños que tenían desde niños parecen ser una realidad que se palpa.
Mateo tiene 21 años y juega en el AZ Alkmaar; Armando, de 22, es el nuevo ídolo en Chivas recogiendo los testamentos de Chicharito Javier Hernández. Uno nació en Guadalajara, el otro el Aguascalientes, ambos como sea, tienen en las venas la genética futbolística marcada por el rojiblanco de las Chivas.

Mateo es hijo de Paulo César Chávez que a mediados de los 90 irrumpió con un nombre peculiar para un equipo muy mexicano, Paulo Cesar Chávez, mejor le decían el Tilón para no perder el efecto nacionalista. A su hijo cuando llegó a las inferiores de Chivas por fuerza de lógica le llamaron el Tiloncito.
Armando González jugó en Chivas unos años antes que el Tilón Chávez, a inicios de la década noventera. Fino mediocampista al que le faltó el ultimo paso para una gran carrera. Se fue a vivir a Aguascalientes por el futbol y ahí tuvo a su hijo, la pequeña Hormiga al que después de verlo por unos entrenadores del Guadalajara se lo llevaron al club de sus amores.
Ambos niños se juntaban a jugar futbol, pero sobre todo a ser amigos. Asi fueron creciendo hasta ser campeones de inferiores en 2023 y luego direron el salto cuando en Chivas dirigía Fernando Gago.

Los tiempos de presión suelen ahogar en Chivas a los novatos, pero Mateo y Armando resistieron. Al primer amague, el hijo del Tilón se fue a Países Bajos a jugar con el AZ Alkmaar, ahí lleva seis partidos, pero sobre todo cumple con un proceso de pulido para ser un mejor jugador de lo que aprendió en Chivas.
La Hormiga hasta este torneo pudo destaparse como depredador, después de recibir un consuetudinario entrenamiento de movimientos en el área dado por el Chicharito Hernández que fue lo último que dejó en Chivas.
Ahora, los dos sueñan con estar en el Mundial. El mismo Tilón Chávez ha reconocido que "tenemos el anhelo de ver a Mateo en el Mundial, por eso se fue a Europa a la primera, para terminar de crecer y ser tomado en cuenta por Aguirre".
Armando ya le acompaña, llegó en esta convocatoria y muchos defienden que el mexicano que tiene más goles en el año debe estar el Mundial. A poco más de un semestre para arrancar, los sueños de niño de Mateo Chávez y La Hormiga González, se cumplen.
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