¿Qué tan buena es en el golf Kai Trump, la nieta del presidente de EU?

Con millones de seguidores y una invitación en la LPGA, Kai Trump debuta hoy en el golf profesional

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Kai Trump, de 18 años, debutará en el LPGA Tour durante el torneo Annika en Florida. (X @kaitrump)

A primera hora del jueves, las cámaras apuntarán a una adolescente que camina hacia el tee de salida como si se tratara de Tiger Woods en sus años dorados. Se llama Kai Trump, tiene 18 años y lleva un apellido que rara vez pasa inadvertido. Nieta del presidente de Estados Unidos e hija de Donald Trump Jr., su nombre ya domina titulares y algoritmos. Ahora falta saber si su golf puede hacerlo también.

Su debut en el LPGA Tour, en el torneo Annika, organizado por la legendaria Annika Sorenstam en el Pelican Golf Club de Florida, será el primer examen real para una jugadora que nació bajo los reflectores y que aprendió el deporte en los campos privados de su familia. No llegó al torneo por clasificación. Fue invitada, un privilegio reservado a figuras capaces de mover audiencias y patrocinios. La estrella de la WNBA, Caitlin Clark, también tomará los bastones en el certamen.

En sus cuentras de Instagram, TikTok y YouTube, Kai reúne más de siete millones de seguidores. Documenta su rutina de entrenamiento, su vida en la Benjamin School de Palm Beach y las tardes  que comparte con su abuelo en el Trump International de Washington.

¿Qué tan buena es Kai Trump?

En lo deportivo, su hándicap la coloca dentro del 1 por ciento superior de golfistas femeninas en Estados Unidos, aunque todavía lejos del nivel élite. Está clasificada en el puesto 461 del ranking juvenil nacional. Otras dos clasificaciones populares la sitúan en los puestos 1083 y 1295.

En marzo terminó última en el prestigioso Junior Invitational de Sage Valley, a 22 golpes de su competidora más cercana. Pero también ha mostrado progresos. En julio empató en tercer lugar en el Srixon Medalist Tour, con rondas sólidas en los 70. Se comprometió para jugar en la universidad de Miami el próximo año.

Voy a aprender mucho, pase lo que pase”, dijo al anunciar su participación. 

Para el director de operaciones del Pelican Golf Club, Justin Sheehan, su presencia ya representa una victoria: “Su influencia puede impulsar la conversación sobre el golf femenino. La visibilidad importa”.

Detrás de su swing hay una historia tejida con privilegio y exposición. Comenzó a jugar a los dos años, entrenó en algunos de los mejores campos del mundo y tiene a Tiger Woods como consejero indirecto. El hijo de Tiger comparte equipo escolar con ella y su madre, Vanessa Trump, mantiene una relación con el legendario golfista.

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El apellido Trump es una sombra y un reflector al mismo tiempo. Pocos jóvenes deportistas enfrentan un escrutinio tan intenso antes del primer golpe profesional. Para algunos, Kai es una golfista con potencial que deberá demostrar que pertenece a la LPGA. Para otros, es el símbolo de cómo el deporte se ha fundido con la cultura digital, donde la visibilidad puede abrir las mismas puertas que el talento.

El jueves, cuando se coloque frente a los fairways de Belleair, Florida, la pregunta que todos se harán no tendrá que ver con política ni herencia. Será una mucho más simple y más justa: ¿qué tan buena es Kai Trump jugando al golf?

Y el campo tendrá la única respuesta que cuenta.