Política, politiquería y politicastros
Tristemente, en la política nacional encontramos cada vez más ejemplos de politiquería.
El mejor modo de predecir el futuro es crearlo.
Peter Drucker
La política es una ciencia/arte que muchos hombres y mujeres han practicado a lo largo de la historia, sus hazañas, sus batallas, sus triunfos y derrotas quedan ahí para que tengamos la oportunidad de imitarlos o rechazarlos. ¿Qué le dicen a usted los nombres de Julio César, Cleopatra, Boudica, Gengis Kan, Isabel de Inglaterra o Catalina de Rusia?; y más recientemente, ¿qué piensa de Nelson Mandela, papa Francisco, Elon Musk, Bill Gates, Barack Obama, Steve Jobs? Los políticos más famosos de México incluyen figuras históricas como Benito Juárez, Francisco I. Madero y Porfirio Díaz, y contemporáneos como el señor que ya se fue, y su sucesora, la presidenta Claudia Sheinbaum, así como Xóchitl Gálvez, Guadalupe Acosta Naranjo, Miguel de la Madrid y otros.
¿Por qué hablo de políticos?, porque es indudable que su presencia, sus acciones, sus reflexiones, sus discursos y arengas, sus libros y su vida entera influyen de tal manera en la vida de los pueblos, ciertamente pueden llamarse creadores, por eso es tan difícil ser un político que tenga principios y valores, que respete la vida y la salud de sus seguidores a pesar de los obstáculos que se pueda encontrar.
En nuestro México hemos tenido grandes políticos, con inteligencia, educación y voluntad de servir; usted los conoce, estimado lector, Francisco I. Madero, Venustiano Carranza, Lázaro Cárdenas, Manuel Ávila Camacho, pero hemos tenido otros que convirtieron la política en politiquería, sobre todo en los últimos sexenios; aquí, estimado lector, puede añadir o quitar los nombres de los presidentes que quiera, lo que confirma que en gustos se rompen géneros y que ninguno ha llegado a ser durante su mandato un gran político.
Quiero hacer aquí un paréntesis, porque, curiosamente, en la medicina hay decenas, cientos de médicos que han hecho historia y su trabajo, su ejemplo y su vida misma son estímulo para que los médicos tratemos de imitarlos; la doctora Matilde Montoya, don Eduardo Liceaga, Fernando Quiroz, Gustavo Baz Prada, Carlos Pacheco, Jesús Kumate, Quijano y muchos más son ejemplo de excelencia en medicina.
Pero volvamos a la política nacional, tristemente encontramos cada vez más ejemplos de politiquería, gracias a connivencias entre funcionarios públicos e individuos mediocres, la calidad de la administración decae, sea en un municipio, una alcaldía, una universidad, las tareas importantes son realizadas por ellos, con el añadido de que la transparencia y la rendición de cuentas quedan olvidadas.
Y entonces, quienes ya hemos agotado muchos calendarios nos preguntamos: ¿qué ha pasado?, ¿cuándo se perdieron los principios y valores que nos enseñaron nuestros padres y maestros?; México había logrado un avance en el fin del siglo pasado y en pocos años nos encontramos pobres, enfermos, ignorados por la autoridad, engañados cada día con frases y discursos de funcionarios pequeños y grandes, alcaldes, gobernadores, verdaderos politicastros cuya única función es dar a sus parientes y conocidos –incluso delincuentes, narcos, secuestradores, etcétera–, todas las facilidades para que delincan sin problema; politicastros que destruyen todo lo bueno que habíamos logrado en sexenios anteriores.
Después de reflexionar un poco, estimado lector, es posible que se sienta como yo, triste, enojado, incapaz de lograr el cambio que necesitamos.
Optimista como soy, entre todas las tristes noticias veo surgir una nueva esperanza: la creación de nuevos partidos políticos que, apoyados por miles de ciudadanos buscan hacerse un espacio rumbo a 2027; así, ya han cumplido los primeros requisitos: Construyendo Sociedades de Paz (el PES); México Tiene Vida (un grupo del norte del país); Somos México (la Marea Rosa y otros) y Que Siga la Democracia. ¡No más politicastros!
Aún falta mucho, pero el tiempo apremia, todos, usted, yo, todos debemos participar para recuperar la dignidad de nuestro México.
