1. Consensos. En el Palacio de Cobián se cocinó de madrugada el acuerdo que busca allanar el camino al nuevo intento de rediseño electoral. Rosa Icela Rodríguez, secretaria de Gobernación, operó la mesa donde las dirigencias aliadas aceptaron cerrar filas antes de que Claudia Sheinbaum, presidenta de México, presente la iniciativa que ajusta reglas rumbo a 2027 y 2030. Ignacio Mier, coordinador de los senadores de Morena, adelantó el entendimiento con tono de misión cumplida, mientras Manuel Velasco, coordinador de los senadores del PVEM, habló de buen ánimo, como si las resistencias no existieran. El plan B los puso suavecitos.
2. Pendientes. En Veracruz los números pesan. La gobernadora Rocío Nahle enfrenta un indicador que no admite pretextos: cientos de nacimientos en niñas, que revelan violencia estructural y fallas institucionales. Mientras la estadística crece, los protocolos duermen en archiveros donde la urgencia se vuelve un simple trámite. La presidenta Claudia Sheinbaum ya había reconocido que el embarazo infantil es delito y no destino, pero el eco federal se diluye cuando llega al territorio. La distancia entre diagnóstico y acción vuelve a exhibir grietas en la cadena de protección. En Veracruz no levantan los números.
3. Sospechas. El cateo en Azcapotzalco abrió una rendija en el discurso de control territorial que se repite desde las oficinas. Entre chatarra útil, placas con historial turbio y carrocerías reforzadas con creatividad bélica, el hallazgo sugiere que los circuitos del blindaje irregular evolucionan. Pablo Vázquez, secretario de Seguridad capitalino, salió a contener la inquietud e indagará hasta el fondo, mientras el nombre del empresario Abraham Matuk reaparece en expedientes financieros que nunca terminan de cerrarse, con investigaciones de Hacienda, la UIF y el SAT. El punto no es el taller. Es la red. Aquí alguien ya perdió el control.
4. Debilitado. En Baja California Sur el desgaste ya se discute en voz alta. Víctor Castro, el gobernador, salió a defender cifras y legado frente a críticas que insinúan fin de ciclo, mientras revive el fantasma del retorno panista como advertencia útil para cohesionar filas. El problema es que la épica de resistencia pierde brillo cuando la inconformidad se instala en la calle y en el Congreso local. Luisa Alcalde, líder de Morena, observa un bastión que exige operación fina y resultados tangibles rumbo a los próximos comicios. BCS, a la baja. Otro gobernador que sigue quedándole a deber a la gente.
5. Alineaciones. En la sierra veracruzana, Marcelino Tlaxcala, alcalde de Atlahuilco, y Misael García Zepahua, alcalde de Tequila, comprobaron que las gestiones sin interlocución estatal suelen quedarse varadas en ventanillas que nunca responden, por lo que se acercaron a Morena, cuya operación territorial sigue absorbiendo liderazgos locales que buscan obra antes que identidad partidista. Mientras tanto, Jorge Romero, dirigente del PAN, ensaya su propia estrategia rumbo a 2027 al marcar distancia del PRI y tender puentes con MC. No se lo crea. En política, la congruencia dura lo que tarda en llegar el presupuesto.
