Desasosiego II
Por todo el mundo, cancelaciones y más cancelaciones, las cuales, por todos lados nos provocan, más que malestar, tristeza y preocupación. Sin embargo, creo que, ante lo evidente, cualquier precaución que se tome, resulta, además de inteligente, muy necesaria. Me ...

Pablo Carrillo
La neurona
Por todo el mundo, cancelaciones y más cancelaciones, las cuales, por todos lados nos provocan, más que malestar, tristeza y preocupación. Sin embargo, creo que, ante lo evidente, cualquier precaución que se tome, resulta, además de inteligente, muy necesaria.
Me parece muy adecuado que, finalmente, la Liga BBVA MX haya decidido tomar cartas en el asunto ante la evidente e inexplicable laxitud de las autoridades competentes (o incompetentes) en la materia de salud en nuestro país. Lo que parecía más adecuado era tomar precauciones y no ser promotor de un probable contagio mayor de COVID-19.
Si bien en nuestro país estamos ante la fase 1 de dicha epidemia (y sin ser experto en la materia) los casos que hemos visto en el mundo entero nos invitan a reflexionar y a actuar con prudencia, con precaución. Me parece que la medida de jugar los partidos a puerta cerrada es más que adecuada, sin embargo, me parece que no debieron jugarse con público los encuentros del viernes por la noche entre Xolos y Pachuca, así como el Morelia ante los Gallos. Sencillamente, y aunque estamos en la fase previa a los máximos cuidados, no tiene sentido esperar.
Mientras eso sucede, en los casos de Italia y España, en particular este último país, han tomado decisiones severas de cuidados, decretando ya el Estado de Alarma, situación prevista en sus leyes para orquestar, desde el gobierno y de la mano de sus autoridades militares y de sanidad, todas las medidas necesarias para mitigar el contagio y lograr derrotar a la epidemia. Ojalá que no se necesite algo igual en nuestro país, por lo que insisto, si las autoridades, con sustento científico o no, aún no decretan un momento tal de emergencia, nosotros, como sociedad civil, debemos anticiparnos y cuidarnos, sin caer en una sicosis. Debemos cuidar el aseo de las manos, evitar los saludos de mano y beso, evitar tocarnos la cara y, de preferencia, si no tenemos algo que hacer, quedarnos en casa, pues aún hay muchas cosas que se pueden hacer que son motivo de alegría, como leer, ver buenas películas o series, trabajar, de ser posible, en el denominado home office, así como conversar, reír, o cantar con los seres queridos.
Las muestras de solidaridad de los italianos, quienes cantan su himno en sus balcones, organizados a través de las redes sociales, es un poderoso motivo de fortaleza ante los hechos, así como la ovación que se generalizó en casi toda España a las diez de la noche para motivar a los agotados encargados de la sanidad en su país. La sociedad civil puede y debe organizarse así, para éstas y muchas cosas más.
Mucha fuerza y ánimo.