En los últimos diez días, en el mundo de la tecnología y la ciberseguridad ha surgido controversia en cuanto a la decisión de Anthropic de limitar el despliegue de su modelo de inteligencia artificial más reciente, llamado Mythos. De acuerdo con Bloomberg, a principios de marzo el director científico, Jared Kaplan, junto con otro cofundador de la empresa, Sam McCandlish, informaron a Dario Amodei y al resto del liderazgo de Anthropic que Mythos entrañaba un riesgo significativo en materia de seguridad, por su capacidad de encontrar vulnerabilidades y desarrollar métodos de ciberataques, por lo cual lo mejor era desplegarlo de manera limitada a un grupo de entidades tecnológicas como la Linux Foundation, compañías como Nvidia e incluso competidores como AWS, Google y Microsoft, entre otros, con el objetivo de que ayuden a encontrar las fallas y las soluciones a las vulnerabilidades que detecte Mythos.
¿VALIDACIÓN DE LA CASA BLANCA?
Tiene lógica considerar que la decisión de Anthropic con respecto a Mythos pudiera ser un gran acto de mercadotecnia para destacar las capacidades de su nuevo modelo. Sin embargo, a mí me quedó claro que la preocupación es real cuando se reportó que el secretario del Tesoro y el presidente de la Reserva Federal convocaron a los líderes de los principales grupos financieros estadunidenses para que pusieran a prueba sus sistemas informáticos. El punto que me parece destacable es que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, se hubiera prestado a ello, sobre todo porque apenas el 27 de febrero Trump había publicado un mensaje en el que ordenó que ninguna dependencia del gobierno federal de EU tuviera contratos con Anthropic. Además, la compañía mantiene dos demandas contra el gobierno de Trump por la misma razón, y por eso es todavía más significativo que Dario Amodei se reuniera ayer con Susie Wiles, jefa de gabinete de Trump, para buscar que otras secretarías e instancias del gobierno tengan acceso al modelo. Incluso David Sacks, quien hasta hace unas semanas era el zar de criptoactivos e inteligencia artificial del gobierno de Trump y mantiene una mala relación con Dario Amodei, le dio crédito a Anthropic. En conclusión, muy a su pesar, el gobierno de Trump tomó en serio a la compañía, así como los bancos e incluso los reguladores de Canadá y el aplauso de Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo.
PARADIGMA CHINO
El mismo día del anuncio, el periodista y analista Thomas Friedman, quien históricamente se ha especializado en Oriente Medio, priorizó el tema de Mythos sobre el del conflicto de Irán debido al nivel de alarma que le generó, y propuso que en la próxima visita de Trump a Xi Jinping en China el presidente estadunidense plantee un diálogo para establecer un marco en el manejo de las herramientas de inteligencia artificial, dado que a ambas potencias les conviene mitigar los efectos que puedan tener actores estatales y no estatales con una agenda desestabilizante. En una entrevista en el podcast de Dwarkesh Patel, Jensen Huang, CEO y fundador de Nvidia, dijo algo interesante con respecto a Mythos: que China podrá tener un modelo similar en cualquier momento, debido a que cuenta con investigadores y procesadores –estos últimos más atrasados, pero más numerosos que los de EU–, además de energía eléctrica a discreción, por lo cual la postura actual del gobierno de Trump es un error. Huang coincide con Friedman en cuanto a la necesidad de tener diálogo con China y permitir que los modelos chinos se construyan sobre el stack estadunidense; de lo contrario, se corre el riesgo de que se repita la dinámica del sector de las telecomunicaciones, que hoy está dominado por Huawei.
¿MÉXICO?
En México no hay signos de que Mythos figure en la agenda empresarial ni en la del gobierno. La velocidad con la que avanza la tecnología y la agilidad que se requiere de gobiernos, empresas y entidades educativas provocan que la inercia típica ante lo que pasa en materia tecnológica nos inflija un gran costo de oportunidad y un riesgo. Para México, Mythos es un mito lejano. Y eso es un error.
