Mi querido viejo: las conversaciones entre nosotros los viejos no deberían ser limitadas a problemas o dolencias, porque así nuestro mundo se hace chiquito, y eso no es bueno.
Por eso quiero compartir contigo dos reflexiones o, mejor dicho, una reflexión sobre los cambios que tenemos al envejecer, que nos causan molestia y temores, y otra reflexión que sigue a la anterior y nos invita a vivir en forma diferente, espero que te guste.
Todo el mundo comete errores, a nuestra edad podremos tener cada vez más problemas para hacer cosas, tanto en casa como en la calle, o tener la costumbre de preguntar una y otra vez o contar la misma historia sobre un evento reciente.
Es posible que tengamos dificultad para unirnos a conversaciones o para seguirlas, o nos cuesta encontrar las palabras o el nombre de los objetos.
¿Y qué tal si a veces no nos damos cuenta de dónde estamos o a dónde fuimos?, y que significa que poco a poco cambies de personalidad, estemos temerosos, confundidos o ansiosos. Y eso es más preocupante si tenemos desorientación respecto al tiempo y estamos confundidos acerca del día en que vivimos.
Todas estas situaciones las podemos experimentar como: olvidar dónde están las llaves o qué tienes que hacer mañana y, sobre todo, que vas perdiendo la memoria tanto de lo que ocurre diariamente como de los hechos y acontecimientos de tu vida.
¿Estás preocupado por el presente y el futuro? quiero al respecto copiar para ti algo que es estimulante.
No podemos vivir con preocupaciones, temores, insomnios, tristezas, podemos vivir bonito, y estas líneas pueden ser útiles para ti:
“Decidí vivir bonito. No porque la vida sea perfecta ni porque todo esté en su lugar, sino porque entendí que seguir respirando ya es motivo suficiente.
Ya no tengo 40 ni 50 años, pero eso dejó de importarme cuando comprendí que para vivir bonito no se necesita juventud, se necesita conciencia.
Vivir bonito es despertar y agradecer, aunque el cuerpo duela un poco. Es tomarte el café despacio, aunque se enfríe. Es mirar por la ventana y encontrar belleza en una nube, en un pájaro, en el silencio.
Vivir bonito no es tenerlo todo, es aprender a disfrutar lo que tienes, sin compararte, sin correr, sin exigirle más a la vida de lo que hoy puede dar.
Antes quería más cosas, más certezas, más personas. Hoy quiero paz. Hoy quiero momentos. Hoy quiero conversaciones honestas y risas que salgan del alma.
Hoy abrazo mis arrugas porque cuentan mi historia, y mis nostalgias porque me recuerdan de dónde vengo.
He aprendido que la edad no te quita nada; te enseña. Te enseña a soltar, a elegir mejor, a quedarte con lo esencial. Te enseña que lo pequeño es enorme: un pan caliente, una canción vieja, una flor creciendo donde nadie la sembró.
Hoy disfruto este pequeño instante porque todavía puedo sentir, recordar, amar. Porque este corazón, aunque remendado, sigue latiendo. Y eso ya es un milagro.
Así que sí, decidí vivir bonito. Con cicatrices, con pausas, con fe. Sin prisa. Sin máscaras. Con gratitud. Porque mientras haya vida, siempre habrá motivos”.
Tal vez tu hayas escuchado algunas de mis pláticas en las redes, y habrás oído que siempre me despido diciendo que deseo que todos vivamos “bien y de buenas”, lo que significa que tenemos una actitud positiva en todo momento.
Te invito a vivir bonito y les mando un fuerte abrazo.
