La Típica, a modo

Pese a protestas, señalamientos y peticiones por escrito, la situación en la Orquesta Típica de la Ciudad de México (OTCM) no mejora. Incluso, hay quienes afirman que ha empeorado. Baste mencionar que, en junio próximo, esta agrupación que alguna vez celebró la autoridad capitalina con boletines clamorosos cumplirá un año sin director titular, ante la mirada defensiva de la Secretaría de Cultura local, que dirige Ana Francis López Bayghen.

Además, varios músicos están preocupados porque su actual director invitado, Rodrigo Díaz Bueno —a quien no conozco—, carece del perfil para encabezar la orquesta, pues no sólo se ha refugiado en un programa a modo y sin sentido artístico, sino que, en ocasiones, pide sustituir obras del repertorio, pues, al parecer, “no se las sabe”.

A esto hay que agregar que, desde la desaseada salida de Alberto Torres Xolocotzi como batuta titular de la OTCM, no han logrado designar a un nuevo director, lo que evidenciaría la oposición de las autoridades a que los músicos elijan al mejor candidato mediante un proceso justo.

Los músicos también señalan como preocupante la reciente convocatoria —que cierra el 30 de abril— para cubrir cuatro plazas vacantes de violín, salterio y bandolón chico, ya que entre los requisitos se pide “comprobante de experiencia en orquestas nacionales o internacionales (incluye experiencia profesionalizante bajo esquema de becario o estudiante)”, lo cual abriría la puerta a intérpretes inexpertos.

Por ello, los atrilistas de la Típica —declarada Patrimonio Cultural Intangible de la capital desde el año 2011— protestarán mañana, con música, a las 12:00 horas, durante el concierto Domingo entre valses y canciones, en el Foro Cultural Azcapotzalco. Ojalá que Ana Francis y Mariana Gómez, titular de Patrimonio Histórico de la CDMX, ya resuelvan el caso.

TRASLADO EN PAUSA

Pese a que en las últimas semanas cerca de 50 trabajadores del Centro Nacional Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble (Cencropam) han expresado su rechazo a ser trasladados a la Bodega Nacional de Arte (BNA), en Chapultepec, hasta que no se atiendan algunos requerimientos básicos en la nueva sede, el pasado jueves, las autoridades del INBAL intentaron madrugar con el traslado.

Muy temprano arribó a ese centro —ubicado en San Ildefonso 60— un camión de la empresa Córdova Plaza, compañía especializada en transportar obras de arte en México que, incluso, ofrece embalaje y equipo humano profesional. Sin embargo, los trabajadores cerraron las instalaciones, ya que no se han atendido todas sus observaciones.

Al lugar llegaron autoridades como Dolores Martínez Orralde, Ernesto Martínez y Karina Copado Araujo, quienes escucharon a los inconformes y prometieron resolver las demandas en torno al equipamiento de los talleres, la ausencia de salidas de emergencia, la revisión de los extractores personalizados, solucionar la instalación de la cámara de barnizado y detallar la seguridad y resguardo en la BNM.

Y, por supuesto, que se haga público el estudio científico que garantice que el suelo, subsuelo y muros estén libres de tóxicos (plomo, mercurio y otras sustancias dañinas para la salud), que también podrían afectar la obra artística resguardada.