"¿Petacas?... Las de Miguel”, decía un recordado eslogan de una famosa tienda de maletas en el centro de la Ciudad de México, que remataba con la frase: “El Coco de los Petaqueros”. El negocio de equipaje abrió sus puertas en 1925, en una curiosa coincidencia con el nacimiento de Harry Leon Simpson, quien como beisbolista alcanzó la fama con el apodo de Petacas Simpson.
Mientras las maletas volaban entre los viajeros capitalinos, gracias a las ingeniosas campañas de publicidad de la tienda, Petacas Simpson hacía volar las esféricas con su descomunal poder en su paso por los Diablos Rojos en la década de 1960.
El jugador es bien recordado en México, además de sus impresionantes estadísticas, por el singular apodo. No faltó algún pícaro aficionado que pensara que Petacas era por el trasero del estadunidense de 1.85 metros de altura.
El sobrenombre lo llevó desde su paso por el beisbol estadunidense y, aunque una historia romántica del origen decía que era a raíz de que era cambiado constantemente de equipo en las Grandes Ligas (estuvo involucrado en ocho movimientos en un lapso de cuatro años), lo cierto es que desde las Ligas Negras así era conocido.
Suitcase Simpson era el personaje de una tira cómica que se publicaba en un diario y que se caracterizaba por tener unos pies tan grandes como petacas de viaje. Harry Simpson calzaba del 13 y entonces un ingenioso cronista deportivo comenzó a llamar al beisbolista como Suitcase Simpson. El pelotero originario de Atlanta, Georgia, y quién estuvo en el ejército estadunidense durante la Segunda Guerra Mundial, comenzó su carrera en la Gran Carpa con los Indios de Cleveland. Zurdo para batear y con un elegante swing, algunos lo llamaban: “el bronceado Ted Williams”.
Las lesiones afectaron su rendimiento. En una ocasión chocó con su compañero de equipo, el mexicano Beto Ávila, al intentar atrapar un elevado y terminó con un daño en la espalda. Luego pasó por sendas fracturas en los brazos. Petacas Simpson jugó una temporada con los Yanquis y participó en la Serie Mundial de 1957, aunque con poco éxito.
Con Atléticos, se le recuerda por un largo cuadrangular en el que la pelota salió del estadio. Con los Indios rompió un juego sin hit ni carrera en la novena entrada y ya con dos outs. En su carrera participó en un Juego de Estrellas, fue líder de triples en dos ocasiones y llegó a recibir votos para Jugador Más Valioso.
Petacas Simpson, en su último año como profesional, ayudó a Diablos Rojos a ganar el campeonato de 1964. A su retiro, Harry Leon Simpson trabajó en la Goodyear Aerospace y murió de un infarto a los 53 años en 1979. Su legado, como viajero del beisbol y efectivo toletero, será siempre recordado.
