Kai Trump toca fondo en su debut en la LPGA

La nieta del presidente de Estados Unidos se presentó en un torneo profesional con una ronda de 83 golpes que la dejó en el último lugar

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Kai Trump debutó con una ronda de 83 golpes reabrió el debate sobre su verdadero nivel competitivo. (AFP)

Kai Trump dio sus primeros pasos en un torneo profesional y lo hizo bajo una atención inusual para una jugadora de 18 años que aún no ingresa de lleno al sistema universitario. La expectativa creada por su convocatoria al torneo de Annika Sorenstam no se reflejó en su tarjeta inicial. La ronda terminó con 83 golpes y la colocó en el último puesto entre 108 participantes. Ese resultado abrió un nuevo capítulo en el debate que la rodea desde que recibió la invitación por parte de los patrocinadores.

La apertura de Trump en el Pelican Country Club tuvo un instante de firmeza cuando dividió el fairway en su primer golpe.

Después de eso la jornada se volvió cuesta arriba. El registro de 13 golpes sobre par la dejó muy lejos del liderato y también atrás del penúltimo lugar. Su posición en el ranking juvenil estadunidense y su nula experiencia en escenarios de este tamaño anticipaban una ronda complicada aunque su presencia en el torneo seguía siendo un imán para curiosos, seguidores y críticos.

Los ojos del golf sobre ella

El campo presentó un ambiente inusual para una debutante. Multitudes reforzadas por seguridad, llamadas de atención desde las galerías y teléfonos en permanente grabación. Como la jugadora número 461 del país, Trump sabía que cada golpe sería revisado con rigor. El inicio con bogeys en cadena reflejó el peso del entorno. Aun así logró rescatar momentos sólidos como el segundo golpe en el hoyo 18  que superó el agua y aterrizó en zona segura.

El grupo que integró junto a Hinako Shibuno y Olivia Cowan fue uno de los más seguidos durante la ronda. Ninguna otra jugadora generó tanto movimiento entre los espectadores. La presión se notó desde el primer intento de aproximación. Su ejecución fue correcta en técnica, pero el putt final se le escapó y ahí comenzó la secuencia de errores que marcó los primeros nueve hoyos. 

La tarjeta final registró siete pares, nueve bogeys y cuatro dobles bogeys. En un tramo de la ronda incluso debió resolver una salida complicada desde un túnel bajo una tribuna. Entre la frustración y la curva de aprendizaje cerró muy lejos de la zona de corte. 

La polémica que rodea su participación se explica por la distancia entre su nivel competitivo y la elite del golf femenino. Su registro previo en torneos juveniles ilustra esa brecha. En Sage Valley terminó con una diferencia amplia respecto del resto y su hándicap contrasta con el de las mejores amateurs del mundo. El ejemplo reciente es el de Lottie Woad quien dio el salto al profesionalismo con un hándicap de más de siete

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La invitación obedeció en gran medida a su popularidad. Su seguimiento en redes rebasa los siete millones de usuarios cifra inédita en el golf femenino. A ello se suma su apellido y el historial público de su familia. La combinación produjo un fenómeno mediático que el torneo aprovechó para atraer reflectores. El inicio competitivo sin brillo mostró que la transición hacia un nivel mayor aún requiere tiempo.

El programa de la Universidad de Miami la espera para comenzar su desarrollo universitario. Allí tendrá un entorno más estable y menos exposición, algo que podría ayudarle a pulir su juego. El debut en Tampa dejó cifras duras pero también un panorama claro. Su camino recién arranca y el foco global seguirá presente en cada ronda que dispute.