Julio Zamora, una huella imborrable de calidad en la nación celeste

El argentino, figura de Cruz Azul de los años 90, conserva los mejores recuerdos y la absoluta fidelidad al equipo cementero

thumb
Julio Zamora conduce el balón durante un juego contra el América.

Cuando viene a la mente el Cruz Azul en los años 90, el reflejo traerá a Julio Zamora dando un pase a Carlos Hermosillo y terminando la acción en gol.

Aquel equipo, sin embargo, no fue campeón. “Ganamos más en sentimiento que en títulos, llegamos a la final que perdimos con el Necaxa de Manuel Lapuente”, empieza la charla desde Rosario, Argentina, Julio Zamora.

TE RECOMENDAMOS: Exjugador de Cruz Azul resultó herido tras ataque

Hace ocho años, uno de los futbolistas más finos que haya venido a México sufrió dos infartos cerebrales mientras dirigía en Bolivia. Su recuperación fue lenta, pero casi milagrosa. Hoy trabaja en las inferiores de Newell’s, el equipo que ocupa la mitad de su corazón; el otro, Cruz Azul, que esta semana afronta el clásico joven ante su enemigo más grande, el América.

No quise jugar en otro equipo en México que no fuera Cruz Azul. En 1998 Enrique Meza me habló para ir al Toluca, pero me negué porque tenía mucho amor por Cruz Azul y no me veía con otra playera”.

EL MEJOR CÓMPLICE DE HERMOSILLO Y SU TRICAMPEONATO DE GOLEO

Fueron tres años de Julio Zamora en La Máquina en los que colaboró intelectualmente en el tricampeonato de goleo de Carlos Hermosillo. Después, se fue sigilosamente, casi en el anonimato, como si intuyera que se apagaba una época maravillosa.

Llegó Víctor Manuel Vucetich y me dijo abiertamente que no me quería. Es normal, los técnicos tienen ese derecho. Me ofrecieron ir a Tigres en Segunda División, pero al mismo tiempo Newell’s que estaba en problemas de descenso, me llamó, tiré hacia donde me punzó el corazón y me fui”.

thumb
Julio Zamora, exfutbolista.

Zamora regresó a su primer equipo sólo con una petición: usar el número 27 en la playera, en honor a Carlos Hermosillo. Dice que jugó con muchos cracks, pero ninguno como aquel delantero.

La gente veía a Carlos como un futbolista alto que por eso no tendría técnica y era todo lo contrario. Además, era muy listo en el área, si yo tenía la pelota enseguida la lanzaba porque sabía dónde estaba, hablábamos mucho de futbol”.

¿Son buenos amigos?

No, él tuvo sus amigos y yo los míos. Fue una buena relación de compañeros, hasta ahí. Cada uno siguió su camino, tuve otros con los que me relacioné mejor como Héctor Esparza o Pedro Duana. Al final con lo que me pasó del infarto cerebral, me di cuenta que muy pocos son amigos.

¿Quién estuvo cerca de usted en ese difícil momento?

Sólo Guillermo Álvarez Cuevas, el que fue presidente, el que me llevó a México. Fue el único que habló mientras estaba en coma en un hospital de Bolivia y le dijo a mi esposa que cuánto era lo que se debía pagar, él lo cubrió todo.

Hoy está en la cárcel.

Me duele mucho porque Billy fue una persona extraordinaria conmigo. Estábamos en permanente comunicación hasta que un día dejé de recibir sus mensajes. Me cuesta mucho creer todo esto. Si tengo la suerte de volver a México, lo primero que haré es ir a verlo, dónde esté.

¿Por qué se llevaron tan bien usted y Billy Álvarez?

Creo que porque cuando llegué a México con mi contrato, el dólar estaba a tres pesos y en un pestañeo se fue a nueve pesos y seguía subiendo. Entonces me hablaron para contarme de este problema y acepté que el dólar me lo pagaran en cuatro pesos, supongo que en eso se sintió agradecido y se hizo una gran relación. Lo mejor que me pasó en mi carrera fue ir a Cruz Azul, aunque casi no llego por culpa de Maradona.

¿Maradona?

Cruz Azul habla para comprarme, pero al mismo tiempo Diego deja al Sevilla y regresa a Newell’s y me llama por teléfono para decirme que me quiere en el equipo, entonces voy con la directiva, pero era tarde, el dinero ya había sido depositado.

BILLY, SU AUXILIADOR

El final de la carrera de Zamora fue en Bolivia. Culminó con el Wilstermann y empezó la de técnico con el Aurora. En 2016 fue campeón de liga y en 2017, con Real Potosí, comenzó a sentir un dolor de cabeza en pleno juego. Y vino el infarto.

El Potosí me dejó solo, no tenía seguro médico. Ahí pagó todo Billy Álvarez. Después el equipo Wilstermann me dio la rehabilitación gratis por dos años. Actualmente estoy al cien por ciento. Perdí mis bienes porque un antiguo representante me estafó, pero ahora agradezco mucho por tener vida. Hoy, los pocos amigos que tengo son los de verdad, no los de ocasión”.

PASES Y GOLES

A Julio Zamora se le recuerda como el gran cómplice de Carlos Hermosillo en Cruz Azul.

1985: Inicio el sueño

Como futbolista, debutó con el Newell’s Old Boys. 17 años más tarde, regresó a tomar sus riendas.

1993: Corazón Azul

Zamora llegó a México en los 90. Fue su único equipo en México; después regreso a Argentina.

2000: Un cierre

Puso fin a su carrera de futbolista. Estuvo en las filas de seis equipos.

2016: Campeón

Con el Wilstermann de Bolivia ganó su primer título como director técnico.

CONSULTA AQUÍ LAS NOTICIAS DE ÚLTIMA HORA

*mcam