Holanda y el ‘Futbol Total’
Holanda encandiló al mundo con un sistema de juego revolucionario que sólo detuvo la Alemania Federal

CIUDAD DE MÉXICO.
La Alemania Federal de la década de los setenta, que era acusada de ser gris, triste, desconfiada, huraña, e incluso calificada de racista, fue elegida por la FIFA como sede para la décima Copa del Mundo.
El Muro de Berlín, construido en 1961, era el símbolo de la Guerra Fría y la frontera entre dos ideologías que aspiraban a polarizar el mundo. En el lado occidental alemán se criticaba el modo de vida socialista, al tiempo que en el otro lado del muro se prohibía el chicle, los pantalones de mezclilla o los grupos de rock. El futbol, en el momento más delicado del conflicto alemán, era de las pocas pasiones que compartían los dos bandos.
Sin embargo, el Mundial de 1974 no logró unir al país teutón. El éxito fue conseguir que ambas Alemanias participaran en la justa y evitar cualquier atentado durante el campeonato.
Dieciséis selecciones se citaron en la República Federal de Alemania. La Copa Jules Rimet se quedó en las vitrinas de la selección de Brasil tras ganarla tres veces, y aparecía por primera vez el trofeo Copa Mundial de la FIFA.
Pelé se negó a ir a su cuarto Mundial como forma de protesta en contra de la dictadura de Brasil, mientras que la Unión Soviética quedó fuera al rehusarse a jugar un partido de clasificación contra Chile, argumentando estar en descontento con la dictadura de Augusto Pinochet.
La atención se centró en Holanda, el equipo que dirigía Rinus Michels, que en la Eurocopa de 1972 sorprendió con su propuesta de juego.
La Alemania Federal debutó contra Chile y en el tercer partido de la fase de grupos enfrentó a la República Democrática de Alemania.
Antes del juego, el comité organizador recibió una carta del grupo subversivo Facción del Ejército Rojo en la que amenazaba con explotar el Estadio Volkspark, donde se desarrollaría el juego, si no liberaban a miembros suyos encarcelados. El partido se disputó con un helicóptero sobrevolando el recinto y con francotiradores en cada rincón cercano. El resultado: 1-0 para la Alemania Oriental.
En la fase de grupos destacó el goleador de Polonia, Grzegorz Lato; Brasil demostró que le era difícil superar la melancolía de no contar con Pelé; el Káiser Beckenbauer se convirtió en el líder de Alemania y el llamado futbol total de Holanda permitía considerarla el mejor equipo de la justa.
Clasificaron a la segunda fase las dos Alemanias, Holanda, Brasil, Argentina, Polonia, Suecia y Yugoslavia. Por decisión de la FIFA, los ocho equipos se dividieron en dos grupos y el mejor de cada sector sería el equipo que disputaría la final.
Holanda, en su grupo, inició con una goleada sobre Argentina por 4-0. “En 15 años de futbol jamás sentí tanta impotencia en un campo”, aseguró Enrique Wolff, zaguero pampero. Siguió con una victoria a costa de la Alemania Oriental y cerró la etapa al eliminar al campeón de México 70, Brasil.
A su vez, la Alemania Federal demostraba un futbol menos vistoso, pero igual de efectivo. Venció 2-0 a Yugoslavia, superó 4-2 a Suecia y frenó al goleador Grzegorz Lato al derrotar a Polonia por 1-0.
Holanda y la Alemania Federal se citaron en la final. En la primera jugada del partido, el equipo de Michels consiguió sumar dieciséis pases seguidos sin que el rival tocara el esférico, hasta que Johan Cruyff fue derrumbado en el área. Neeskens cambió el penal por gol. Pero Alemania Federal se repuso. Britnier empató con otro penal y Gerd Müeller anotó el tanto que evitó el triunfo del futbol total en una Copa del Mundo.



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