Girona y Real Madrid igualan 1-1 tras un duelo tenso

El equipo merengue rescató un empate vibrante en Montilivi, en la Jornada 14 de La Liga

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El Madrid obtuvo su tercer empate de la temporada.

La pasó mal el Real Madrid en el campo del Girona. El partido arrancó con intensidad y precisamente fue el Girona el que sorprendió justo antes del descanso. 

Tras una rápida transición, Ounahi filtró el balón y definió con potencia al ángulo para batir al arquero visitante. La alegría local quedó grabada en Montilivi.

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El impulso del Real Madrid apareció en la segunda mitad. Cuando mejor llegaba el equipo de la capital española, una falta sobre Vinícius Júnior dentro del área derivó en penal.

Mbappé no dudó, engañó al portero y mandó el balón al fondo de la red, igualando el marcador al minuto 67.

Más allá del empate, el Real Madrid se quedó con sabor amargo: acumula ya tres tablas consecutivas en La Liga, lo que le hizo perder el liderato.

Mientras tanto, el Girona se va con la sensación de que pudo ganar. Plantó resistencia, sostuvo la intensidad defensiva y buscó el segundo hasta el final.

El 1-1 deja al Madrid en la segunda posición de la tabla, con la presión incrementada de sus rivales, mientras los catalanes celebran un punto valioso ante un gigante.

El formato de lucha por el título se aprieta aún más, con el Barcelona en la cima y con el Villarreal y el Atlético atentos, sin perder el pulso, listos para el ataque.

XABI, DEVASTADO

Tras el silbatazo final, Xabi Alonso cayó de rodillas en la zona técnica, como le hubieran arrebatado el aire, como si aún patrullara en el mediocampo, con su gran clase, ante un resultado adverso.

Frente a él, el 1-1 todavía vibraba en las tribunas de Montilivi, un eco que pesaba más que cualquier derrota.

Había dirigido con el impulso tenso de quien intenta corregir el destino, pero el empate del Girona lo dejó con la mirada perdida, clavada en el césped.

Sus jugadores lo buscaron con gestos breves, incapaces de romper ese instante íntimo.

Xabi, devastado, entendió que a veces la noche no castiga, sino, simplemente, está ahí, poderosa, para avisar que el control nunca es absoluto.