Fagúndez admite que su año en Santos Laguna fue el más duro de su carrera
El atacante uruguayo reconoció que su paso por Santos Laguna estuvo condicionado por lesiones, recaídas y una carga emocional que terminó dejándolo al límite.

El atacante uruguayo Franco Fagúndez, de 25 años, reconoció que su experiencia en Santos Laguna terminó siendo un golpe inesperado en su trayectoria.
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Entre lesiones, recaídas y un desgaste emocional que lo dejó al límite, el futbolista describió su paso por México como “el año más complicado” de su carrera, aunque también como un periodo de aprendizaje profundo.
En entrevista con un programa de radio en Uruguay, Fagúndez repasó con franqueza lo vivido en territorio mexicano: un ciclo donde las expectativas deportivas chocaron con una realidad marcada por la mala fortuna física y la lejanía familiar.
“Hay gente que dice que se pierde y se gana; yo este año digo que aprendí mucho. Fue un año complicado porque me rompí los meniscos a principios de temporada y de ahí en más fue una tras otra”, relató el delantero, quien llegó al futbol mexicano como una apuesta de proyección.
La temporada empezó a torcerse rápido. Tras recuperarse de la cirugía, Fagúndez volvió a la cancha, pero en el siguiente entrenamiento se resintió de la misma lesión. “Pensé que me había roto nuevamente. Tuve que parar como tres semanas. Me costó mucho volver y me condicionó demasiado”, reconoció.
Los números reflejan ese freno. En su paso por Santos, disputó 29 partidos, en los que registró tres goles y dos asistencias, lejos de los estándares que había marcado en Uruguay.
Aunque nunca pudo estabilizar su rendimiento por las pausas médicas, su trayectoria previa en Nacional explicaba por qué había tanta expectativa: en sus últimos dos torneos con el club tricolor, acumuló 15 goles y 12 asistencias en 80 partidos, una producción sólida para su edad.
El atacante explicó que cada retroceso físico alimentaba la frustración deportiva. Santos no pudo ver su mejor versión, y él mismo entendió que la temporada se le estaba escapando de las manos.
Sin embargo, lo que terminó por superar cualquier aspecto futbolístico fue la carga emocional de vivir alejado de su entorno. “Lo que más me costó fue estar lejos de mi familia”, señaló. Con el paso de los meses, la presión se acumuló hasta afectar su estabilidad mental y su disposición diaria al trabajo.
Hace dos meses hablé con el club, les dije que extrañaba a mi familia, que no estaba bien. Me entendieron, pero no me daban el permiso. Hoy lo puedo hablar, pero toqué fondo, estaba pensando cosas que no estaban buenas”, confesó.
Ese quiebre emocional lo llevó a tomar una decisión drástica: volver a Uruguay pese al revuelo que generó su salida. “No tenía ganas de ir a entrenar, hacía lo mínimo. Un día dije: ‘esto no es lo que quiero’. Llamé a mi hermano y le dije que necesitaba irme. No aguantaba más estar así y me vine. No me arrepiento”.
Ya instalado en Montevideo, Fagúndez mira hacia adelante con la convicción de que su paso por México, aunque difícil, lo fortaleció. Las lesiones, la carga mental y la presión terminaron enseñándole límites que no había enfrentado antes.
Aprendí mucho”, reiteró. Y aunque evitó entrar de lleno en temas de futuro, sí dejó claro dónde imagina su relanzamiento profesional: “Me gustaría volver a Nacional. Es mi casa, ahí tuve mi mejor versión”.
Fagúndez jugó en la Liga MX durante un año, etapa que describe como la más dura de su carrera.
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