Fernando Quirarte y el sismo de 1985 con la Selección
Varios jugadores del interior llegaron a CDMX para entrenar con la Selección cuando fueron sorprendidos por el terremoto de 8.1 grados.

1985 fue un año atípico para México en todos los sentidos. Dentro del plano futbolístico, se preparaban los manteles para el segundo mundial en casa.
De hecho, el plan fue partir el torneo en dos y que los seleccionados se concentrarán en Ciudad de México todo un año.
De esta manera, Bora Milutinovic tendría a su disposición a los jugadores más tiempo. Casi todos eran de la ciudad salvo seis. Cuatro venían de Monterrey y dos de Guadalajara.
Fernando Quirarte fue uno de ellos, el único de las Chivas que representaría al club más mexicano en el Tri.
“Los primeros meses viví en un hotel en Paseo de la Reforma, después me mudé junto a mi esposa a un departamento en El Caminero, al sur de la ciudad”.
El día del sismo
El 19 de septiembre se citó a los jugadores en el aeropuerto Benito Juárez a las siete y media de la mañana. Se tenían programados un par de partidos en Los Ángeles ante Perú.
“Cuando iba caminando del hotel al aeropuerto vi a gente saliendo a gritos y entonces sentí el temblor. Las lámparas se estremecieron y los postes se jalaban de un lado a otro. Eran las 7:19”, relata Quirarte.
Un día antes tuvo la suerte de llevar a su esposa a ése mismo aeropuerto para regresar a Guadalajara y que festejara su cumpleaños. Él no podía estar por los compromisos con el Tri, "vaya suerte que tuvo. A mi me han tocado muchos sismos, pero aquel fue algo que jamás se olvidará".

La Ciudad de México comenzó a agitarse de forma violenta hace 40 años. El sismo magnitud 8.1 dejó entre 7 y 8 mil muertos, aunque organizaciones civiles estiman que fueron más de 30 mil personas las que perecieron. Hubo historias de todo tipo, macabras, terribles, dolientes. Las costureras, las escuelas, los hospitales, el Centro. Jacobo Zabludowski, la voz de las noticias en aquel entonces dijo, “la ciudad, como la conocí, no existe más”.
A pesar de todo, la selección viajó a Estados Unidos con la incertidumbre del momento y sin saber con exactitud lo que pasaba. Como había un caos con las rutas aéreas, no cargaron el suficiente combustible y tuvieron que desviarse a Guadalajara. Algunos aprovecharon para llamar a asus casas, pero la mayoría se tomó con líneas saturadas.
Una ciudad derrumbada
Cuando llegaron a Los Ángeles, una horda de reporteros se abalanzó sobre ellos, les preguntaba si era verdad que la Ciudad de México había desaparecido.
Quirarte se anudó la garganta mientras la gente quería información. No supieron qué responder. Al llegar al hotel vieron las imágenes de una ciudad derrumbada.
“Híjole, fue tan fuerte. Los edificios que había visto, por donde había pasado, ya no estaban. Me acuerdo mucho del Viaducto y de Tlatelolco, el multifamiliar Nuevo León colapsado le dio la vuelta al mundo. También Chapultepec,, el edificio de Televisa donde tantas entrevistas dí, ya no estaba".
El futbol siguió como ordenan las reglas del entretenimiento. México jugó el 20 de septiembre de 1985 un partido insulso y desanimado ante Perú con un moño negro en la manga izquierda de la camiseta. Empataron a cero. Dos días después, otro partido de preparación contra la misma Perú, 1-o triunfó con gol de Carlos Hermosillo.

El regreso fue aterrador.
“No sabíamos con qué nos íbamos a encontrar. Estaba el rumor de que el Mundial se iba a cancelar. Fue mucha la incertidumbre porque la tristeza y desolación era enorme, pero al final el futbol sirvió para que la sociedad, que trabajó muy duro demostrara que es más grande que cualquier terremoto".
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