El squeezeplay de Diablos para convencer Canó

Juan Carlos “El Haper” Gamboa reveló cómo jugadores y cuerpo técnico de los Diablos armaron, casi sin plan previo, una jugada emocional para convencer a Robinson Canó de continuar un año más.

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Robinson Canó fue convencido por jugadores y cuerpo técnico de los Diablos para continuar una temporada más (FOTO: Cortesía Diablos Rojos)

Los Diablos Rojos del México celebraban el bicampeonato pero a la vez, en pleno festejo, estaban ejecutando una jugada digna de libreto. Una especie de squeeze play emocional, milimétricamente guiada para que Robinson Canó terminara diciendo lo que todos querían escuchar: “una temporada más”.

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El relato completo fue contado por Juan Carlos “El Haper” Gamboa en el podcast YaquiSoy, donde detalló cómo se dio todo, paso por paso.

La historia arrancó horas antes, cuando comenzó a circular en redes una versión de que Canó había dicho en una entrevista que ese había sido su último año como pelotero activo en la  Liga Mexicana de Beisbol. Más tarde, en ESPN, en vivo, el dominicano lo repitió. La declaración tomó por sorpresa a todo el mundo, incluido el Haper, quien no entendía por qué había decidido anunciarlo en ese momento.

El tema siguió en el camión camino al festejo. Gamboa se le acercó directamente: “¿En serio ya te vas? ¿Así nada más? ¿Sin despedida, sin homenaje, sin cerrar el ciclo como te lo ganaste?”. Canó insistía que sí, que era momento de parar.

Fue entonces cuando Gamboa empezó a recordarle todo lo que representaba su carrera: las Series Mundiales, el Clásico Mundial, su impacto en México, las temporadas con Diablos, el cariño de la afición. Y algo empezó a cambiar. “Lo estoy logrando”, pensó Gamboa para sus adentros.

Ya en el escenario del festejo, cuando hablaba el cuerpo técnico, ocurrió el elemento que detonó todo: Alfredo “El Fello” Amézaga, coach y una de las figuras más respetadas del equipo, se acercó por detrás de Gamboa y otros peloteros y le dijo: “Este es el momento”. Ahí se armó el squeeze play.

Gamboa, quien había hablado unos momentos antes, pidió nuevamente el micrófono. Salió al frente y comenzó un discurso improvisado que se transformó en uno de los momentos más emotivos del festejo. Habló del impacto de Canó en el grupo, de lo decisivo que había sido, de su calidad dentro y fuera del campo. Luego remató presentándolo como lo merece: “El orgullo de San Pedro de Macorís, República Dominicana: Robinson Canó”.

El estadio se puso de pie. Los jugadores se acercaron. La afición entendió la señal. En ese instante, Gamboa pidió que todos repitieran con él: “¡Uno más!”.

El grito se convirtió en coro. La presión, la buena, la del vestidor, la del cariño, cayó sobre Canó. No estaba preparado para ese impulso, pero lo sintió.

Ahí mismo mandó llamar al presidente del club, Santiago Harp, para decirle que necesitaban hablar, porque no podía irse sin cerrar bien ese capítulo.

Y así, lo que parecía una celebración más terminó siendo una maniobra perfectamente sincronizada. No hubo ensayos, no hubo planeación. Todo fue espontáneo… pero todos los que estuvieron ahí saben que la combinación del momento, el ambiente, el mensaje y la intervención del Fello Amézaga funcionó como una auténtica jugada de pizarrón, como si la hubiesen practicado desde la pretemporada.

Un squeeze play emocional que terminó, literalmente, empujando a Robinson Canó hacia “una temporada más”.