Aremi Fuentes vuelve a la alta competencia

La medallista mexicana en los Juegos de Tokio 2021 superó las lesiones que la limitaron en el pasado ciclo olímpico; aspira a volver a ser figura en Los Ángeles 2028

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Aremi Fuentes, medallista olímpica mexicana.

Aremi Fuentes pone sus renovados ideales en Los Ángeles 2028, como la meta para volver a demostrar que es capaz de ser una de las mejores levantadoras de pesas del mundo.

Ya vivió esa dulce experiencia con un bronce en los Juegos de Tokio 2021; ahora quiere repetirla, después de que las lesiones limitaron sus oportunidades para clasificar a París 2024.

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Fuentes (23 de mayo de 1993 en Tonalá, Chiapas) lleva un mes y medio concentrada en el Centro Nacional de Alto Rendimiento y Detección de Talento (CNAR) con un nuevo equipo encabezado por el cubano Yordanis Borrero y con una condición física que la ilusionan. Dejó lo más duro atrás, aquellos meses alejada de los reflectores, cumpliendo con una larga rehabilitación que no mermó sus deseos por seguir en el alto rendimiento. Hoy volverá a levantar pesas en un evento de élite en el Campeonato Panamericano de Mayores de Cali 2025.

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Aremi Fuentes figuró en el deporte mundial en 2021 con su presea de bronce olímpica. (Foto: Instagram/aremifuentes).

Fueron momentos muy duros”, recuerda Aremi en entrevista con Excélsior previo a su viaje a Colombia. “El ciclo de París realmente fue muy estresante. Viví muchas lesiones después de Tokio. Tuve una intervención quirúrgica (debido a las calcificaciones en los tendones) y no tuve tiempo para estar al 100 por ciento”.

La halterista chiapaneca hizo de la alta competencia parte de su desarrollo desde la niñez. Comenzó a los 10 años en el levantamiento de pesas, para que unos meses después comenzara a figurar en las Olimpiadas Nacionales. Es una de las pocas mexicanas que tiene preseas en Juegos Olímpicos de la Juventud (Singapur 2010, bronce) y en Olímpicos de Verano (Tokio 2021, bronce). En el último clasificatorio a París 2024 terminó en el sitio 14 con el anhelo sin cumplir de volver a una magna justa de verano.

Eso fue lo más duro para mí (no poder competir al más alto nivel) y esa es una lección que me ha dado ese proceso, que la vida es como una ruleta. Pasaremos por momentos duros, pero esa es la gran prueba, tener una mente fuerte y, lo más importante, que la familia siempre va a estar apoyándote en esos momentos difíciles, eso fue lo que también más me llenó de valentía”.

Su espíritu guerrero está en pie de lucha otra vez, con una motivación extra, pues las modificaciones en las categorías estableció una nueva en los 77 kilogramos, en la que sabe que es lo mejor para dar su más alto nivel y no forzar a subir a 81, como tuvo que hacer con miras a estar en París 2024.

En unos días disfrutará de un aniversario de su bronce olímpico (1 de agosto de 2021), momento que marco su vida en medio de la pandemia de covid-19, que obligó a que las justas de Tokio no tuviera un flujo normal de espectadores.

Recuerdo ese momento con mucha emoción, alegría, porque dentro de lo malo siempre hay cosas buenas. Siempre recuerdo ese día y eso me inspira para el futuro… Mi anhelo es que mis papás puedan estar presentes en Los Ángeles 2028; en Tokio no se pudo, pero esa es una de las inspiraciones cada que llega el 1 de agosto”.

Motiva a los más jóvenes

Aremi Fuentes aprovechó los meses en los que no podía hacer trabajo físico debido a su periodo de rehabilitación para retomar su licenciatura en Gestión deportiva y dar charlas motivacionales a jóvenes en Chiapas.

Me sirvió muchísimo estar en contacto con muchos adolescentes, niños que también empiezan a soñar. Pude contarles lo que he vivido y eso es grandioso, es muy bonito”, recuerda Aremi sobre aquellos días alejada de los exigentes entrenamientos. “Siempre que platico con ellos, les digo que primero hay que tener iniciativa, saber lo que les gusta, lo que les apasione. Me preguntan si para ser un medallista olímpico hay que nacer en cuna de oro, y les digo que no, que es algo relacionado con el esfuerzo y dedicación”.

Aremi comparte lo que ella ha vivido luego de pasar por dificultades para obtener apoyos (que hicieron que se mudara a Baja California), convertirse en medallista olímpica y después vivir las penurias que traen consigo las crudas lesiones.

Yo les digo a los niños que en el andar siempre va a haber altas y bajas, pero lo importante es que se sigan enfocando en el objetivo, porque en la vida habrá muchos detalles que podrían hacerlos desistir o desviarse de su proyecto, de su camino, pero que no renuncien a sus sueños”.

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