Alfonso Zamora, un gallo de época
El excampeón Alfonso Zamora recuerda las adversidades que sufrió de pequeño y cómo fue rescatado por medio del boxeo

CIUDAD DE MÉXICO.
Los años pasan y nadie como el gladiador fulminante de los cuadriláteros. Alfonso Zamora, único peleador mexicano en conseguir una medalla olímpica y un título mundial, fue condecorado por el Consejo Mundial de Boxeo (CMB), luego de una carrera plagada de éxitos y por tantas alegrías que brindó al público mexicano.
“Toda mi carrera me deja satisfecho, la verdad es que hasta las peleas que perdí las recuerdo con cariño porque perdiendo aprendes más a veces que ganando”, señaló Zamora.
Alfonso no sólo es el único en presumir estos logros, es además el máximo noqueador en la historia del boxeo mexicano con 32 nocauts efectivos en 33 combates ganados.
“Imagínate, sólo gané una pelea por decisión, tengo el 84% de efectividad de nocauts en mi carrera. El ser un noqueador o en mi caso el mejor de México es porque se me dio natural, las facultades las traes desde que naces, como por ejemplo Lupe Pintor, son hechos desde la cuna”, apuntó.
El excampeón mundial recordó algunas adversidades que tuvo que librar para poder alcanzar la cima.
“Quien me volvió a dar la oportunidad de vivir fue el boxeo. La gente que me conoce lo sabe, pero nunca lo había expresado en los micrófonos. Desde los ocho años anduve en las drogas, robé y muchas cosas más. A los 14 años fue cuando Ernesto Gallardo me llevó a un gimnasio como aguador pues ya fue cuando me empecé a involucrar en este deporte” añadió.
El llamado Dardo de Tlatelolco, quien logró la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Múnich 1972 tras perder en el combate por el metal dorado con el cubano Orlando Martínez, lanzó un mensaje a los dirigentes del boxeo amateur por los pocos resultados que ha logrado esta disciplina en las últimas ediciones de la justa veraniega.
“Los directivos deben razonar y darse cuenta que ya son necesarias otras personas dentro del medio boxístico, con ideas más nuevas, con más fuerzas para trabajar porque los resultados de los últimos 35 años nos son buenos. Hay que tener dignidad y saber decir adiós”.
Zamora se dijo agradecido por el reconocimiento que realizaron las autoridades del CMB, y aprovechó el marco para señalar que prefiere la gratitud de las autoridades aún en vida que cuando ya sea muy tarde.
“Cuando falleció mi compadrito Armillita, en Aguascalientes, al otro día querían ponerle una avenida. ¿Por qué hasta un día después de que murió querían ponerle su nombre a una calle? Eso es lo que yo pido a las autoridades, reconocimientos en vida”, finalizó.
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