La ‘Hormiga’ revive al Cubo: gol al América y baile del robot en el Clásico
Armando “Hormiga” González marcó el 1-0 ante América al minuto 41 y celebró con el icónico baile del robot, homenajeando a Erick “Cubo” Torres en pleno Clásico Nacional.

La ‘Hormiga’ González no solo abrió el marcador en el Clásico Nacional, también encendió la nostalgia rojiblanca. El delantero de Chivas firmó el 1-0 ante América al minuto 41, tras aparecer a segundo poste para empujar el balón luego de un tiro de esquina peinado, y celebró con un gesto que de inmediato activó la memoria del Estadio AKRON: el icónico “baile del robot”.
La jugada fue de delantero puro. Centro cerrado, desvío en el primer poste y el balón quedó vivo en el área chica. González atacó el espacio con determinación y definió con un toque corto que venció al arquero azulcrema en una primera mitad de alta tensión. El estadio explotó, pero la celebración le dio un significado todavía mayor al momento.
La ‘Hormiga’ corrió hacia el tiro de esquina y comenzó a mover los brazos con rigidez mecánica, replicando el festejo que hizo célebre Erick “Cubo” Torres durante su primera etapa con el Guadalajara. La referencia fue clara. No fue casualidad ni improvisación.
La escena remitió de inmediato al Clásico Nacional de 2011, cuando Chivas goleó 3-0 al América y el “Cubo” marcó uno de los tantos realizando ese mismo baile, que se convirtió en sello personal durante el inicio de su carrera con el Rebaño Sagrado. Aquella imagen quedó instalada como símbolo de una generación que creció celebrando de esa manera.
La reacción en el AKRON fue inmediata. Aplausos, cánticos y una conexión emocional que fue más allá del marcador. El homenaje unió pasado y presente en pleno desarrollo del partido, recordando uno de los momentos más emblemáticos de la rivalidad.
En noviembre pasado, la ‘Hormiga’ González confesó que el “Cubo” era uno de sus futbolistas favoritos en la infancia. Lo mencionó como referente, junto a Javier Hernández, otro delantero histórico del club. El festejo, entonces, tuvo raíz. Fue una declaración de identidad en el escenario más grande.
En un Clásico donde cada detalle pesa, González marcó y recordó. Y por unos segundos, el pasado volvió a bailar en el presente rojiblanco.
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