Roberto Cabañas, uno de los magos de México 86

El delantero y goleador de Paraguay en el mundial de México 86 recuerda logros y derrotas

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Roberto Cabañas, delantero de Paraguay, antes de conversar con los medios de comunicación en México 86. Foto: Archivo Excélsior

CIUDAD DE MÉXICO.

Paraguay ha ganado su primer partido ante Irak, con un gol de Julio César Romero Romerito. Entre los espectadores, en el estadio.  

La Bombonera, jugadores de Bélgica y México, además de Joao Havelange, presidente de la FIFA, despiden a los guaraníes con aplausos, después de 20 años de no verlos en una competencia como ésta.

“Tanto tiempo pasó, ¿no? Era el partido que nos abría la puerta para enfrentar a México y a Bélgica. La noche fue lo más difícil. Tal vez nosotros éramos el equipo más flojo, pero ganar vino bien para alzar nuestra moral”, menciona Roberto Cabañas (Pilar, 1961), el llamado Mago de las Cabañuelas, anotador de dos goles ante Jean Marie Pfaff.

“El ambiente era espectacular, no podemos tener queja. Fue el Mundial de la famosa ola mexicana. Jamás hubo disturbios ni esas cosas. Con el gol de La Mano de Dios, de Maradona, se empañó un poquito, pero después de ahí no hubo más errores. La tecnología no llegaba a todas partes, no sabíamos a qué rival íbamos a enfrentar en los días siguientes. Al final ganó el mejor, que era Argentina, y nosotros logramos pasar de ronda”, agrega.

Luego, contra México, Paraguay apostó a no perder y lo consiguió.

“Todo lo que se escuchaba alrededor del Estadio Azteca era que México nos iba a golear. Es un estadio que asusta a cualquiera, pero la altura nos pesó más. Y Hugo (Sánchez) colaboró con otro poquito, porque erró el penalti a los 46 minutos del segundo tiempo. Roberto Fernández tapó su disparo y no se movió el 1-1. Los  goles los marcaron (Luis) Flores y Romerito”.

Para avanzar a la siguiente ronda, los guaraníes, dirigidos entonces por Cayetano Ré, enfrentaron a Bélgica, con el que empataron a dos, y aseguraron el segundo lugar.

“Jugar un Mundial es el sueño máximo del futbolista, algo demasiado grande en la carrera de quienes llegan como seleccionados. Pero hacerle dos goles al mejor portero del mundo, como era Jean Marie Pfaff, jugar contra uno de los candidatos para llevarse el título y de los que mejor jugaba al futbol en ese entonces... no lo esperaba.

“La gente en mi país sigue poniéndome videos y me los recuerda.  Pasa lo mismo con las cabañuelas (una jugada muy parecida a la chilena). Dicen que soy La Pantera. En Colombia me pusieron El Mago. Son recuerdos que uno se esmeró por perfeccionar”, agrega.

Detrás de México, que hizo cinco puntos, Paraguay avanzó con cuatro y se encontró con Inglaterra en los octavos de final.

“Fue un partido totalmente distinto: Inglaterra era fuerte, rápida, cambiaba muy bien el balón de lado a lado. Tuvimos la mala suerte de que dimos rebotes y ellos pateaban bien de larga distancia. En ese momento, Argentina era el único que podía ganarle. Tenía muy buenos jugadores como Gary Lineker, que marcó dos de los tres goles con los que perdimos. Eran los mejores que habían”, concluye.

Cabañas ha quedado en la memoria de los paraguayos por sus goles y jugadas de genio. A lo largo de su carrera marcó 164. Pero algo especial tuvo el Mundial del 86, algo más que 90 minutos.