Vucetich, hombre de pocas palabras y mucha fe

Víctor Manuel Vucetich fue un futbolista al que su apéndice lo retiró y pudo convertirse en un técnico ganador que sabe controlar los grupos

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Fecha de nacimiento: 25 de junio de 1955 Lugar de nacimiento: Tampico, Tamaulipas Debut como entrenador: 1988 Equipo de debut: Potros Neza Títulos en Primera División: 5 Mundiales de clubes: 3

CIUDAD DE MÉXICO, 13 de septiembre.- Parece como si Víctor Manuel Vucetich no escuchara, vive en insondables intervalos de silencio, pero en realidad, está analizando todo.

Hombre de pocas palabras y mucha fe. Su camino era el futbol, un poco atado por la herencia de su padre, José Antonio Vucetich Adler, argentino que tuvo como penúltimo equipo al Tampico, en la ciudad donde nacería el ahora entrenador nacional.

En la vida uno aprende en base a la observación. Viví muchas cosas al lado de mi padre que terminó siendo la gran influencia para que me dedicara a esto. Posteriormente tuve muchos entrenadores muy buenos.”

Una apendicitis le truncó su carrera de delantero. Casi no tuvo oportunidades de jugar y apenas contabilizó un gol con el Oaxtepec ante el Puebla en 1981, porque con el tiempo empezaría a hacer funciones más defensivas.

A los 15 años viajó solo a la capital del país para matricularse en la UNAM. Ahí pudo dedicarle más tiempo al futbol, pero en realidad su ideal empezó en las reservas del América, donde compartió vestidor con Luis Fernando Tena y Javier Aguirre, que también pasaron por el banquillo nacional.

Sin saber si seguiría en el futbol, trabajó en la Delegación Tlalpan y apurado económicamente, terminó el curso de entrenador cuando pensó que las grandes esferas del futbol mexicano estaban lejos de él.

La suerte que le faltó como futbolista, la tendría como entrenador. Vucetich no es de los que fatiga el órgano del habla. Dice las cosas concisas y claras, la mejor manera de llegarle a un deportista.

En el Oaxtepec, a donde llegó un día de refuerzo al igual que Ricardo La Volpe, pudo jugar y dirigir. Ahí conoció a Edelmiro Picao Arnauda, su verdadero padrino en el futbol, quien le levantó de los hombros cuando se sintió abatir tras su retiro prematuro.

Arnauda era un entrenador versátil y novedoso, que en tres años llevó al Oaxtepec de Tercera División a la Primera. Fue él quien le permitió ser su auxiliar técnico y luego lo recomendó en Potros Neza en donde Vucetich consiguió el ascenso con una estela de jugadores que harían campeón al Atlante de La Volpe en 1992.

Siempre fue un técnico bondadoso con nosotros. Lo conozco desde 1986 y también le descubrí el carácter fuerte. Aunque hasta donde me acuerdo, no es de los que gritan sino que habla seco, duro, pero jamás hace aspavientos”, recuerda Luis Miguel Salvador, quien fuera su delantero en Potros Neza y con el tiempo, su directivo en el Monterrey.

No le quedó más opción a Vucetich que seguir en Segunda División en donde empezaría su gran camino al hacer campeón al León y ascender para coronarlos en Primera. Luego le daría a Tecos su único título. Entregó en Tigres y Cruz Azul la Copa México y con Pachuca en el 2003, un campeonato más. Alrededor de cinco años vivió al borde del retiro, sin tantas oportunidades hasta que el Monterrey le abrió las puertas. Ahí se cotizó de nuevo.

Ahora, de emergencia, ha entrado a la Selección Nacional, el reto más importante.

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