Lo físico, fundamental para los Diablos Rojos del México

El preparador del equipo escarlata diseña planes específicos para lograr el máximo rendimiento de los peloteros

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CIUDAD DE MÉXICO, 24 de abril.- La preparación física que reciben los peloteros de Diablos Rojos del México no sólo es para enfrentar 113 juegos de temporada regular, es también un programa de adaptación que les permite una recuperación acelerada de aquellos partidos de más de cuatro horas y viajes de más de siete.

Los escarlatas vienen de enfrentar una gira de tres semanas con un saldo de cuatro series ganadas y dos perdidas. Por si fuera poco regresaron compartiendo el liderato de la Zona Norte.

A la par de la calidad de sus peloteros, el éxito en los resultados tienen que ver con el acondicionamiento físico impuesto por el entrenador Marco Soto desde la pretemporada.

La combinación de series de circuitos de ejercicios aeróbicos (cardiovascular) y de fuerza han hecho  posible a los peloteros superar los viajes largos y el estrés de jugar fuera de casa por casi un mes.

“Son circuitos de fuerza combinados con cardio, eso nos da una ventaja de adquirir un acondicionamiento más rápido y sostenido. El cuerpo se acostumbra, porque trabaja por largos periodos y el cuerpo empieza a ser favorable a ese efecto para alcanzar una mejor condición física”, explicó Soto.

“Nos beneficia, porque los muchachos tendrán una mejor adaptación al trabajo y durante la temporada puedan mantenerlo. Ir incrementando la capacidad física como la fuerza, agilidad y flexibilidad, pensando en los playoffs para dejarlos en esa fase con un trabajo de mantenimiento.”

En la actualidad las cargas de trabajo son específicas para cada jugador, enfocadas a sus capacidades, su somatotipo, la posición y edad. Antes sólo se dividía en lanzadores y bateadores.

Cuando hay un juego con entradas extra se omite el trabajo de gimnasio al siguiente día se les da más de descanso y se hace una sesión más larga de estiramiento.

“El jugador se debe adaptar al trabajo, en poco esfuerzo para un juego que, a lo mejor, llevó mucho esfuerzo, debe estar listo y al otro día su cuerpo tener la facilidad de recuperarse. Si son dos o tres juegos de larga duración hay que estar atentos, porque se puede arriesgar a una lesión.”

Cada pelotero tiene que hacer tres visitas al gimnasio en la semana. Los pesos que se levantan dependen del somatotipo y la posición que desempeñan en el campo. De acuerdo con el trainer se dividen en tres: peloteros pesados, medios y pequeños.

Pero hay plazas donde se va de visita y no se cuenta con un gimnasio ya sea en el hotel o el estadio, es cuando Soto tiene que echar mano del ingenio y la experiencia.

“Tenemos que sacar el cajón de sorpresas para adaptarnos a los circunstancias. Hay lugares donde no cuentan con un buen terreno, pero están a disposición las escaleras de las gradas y trabajamos ahí. Tenemos que tener un programa flexible, hay fuerza que podemos trabajar en el campo y en las gradas.”

El material que ocupa para realizar el trabajo de acondicionamiento está integrado por conos, cinturones de arrastre, ligas, mancuernas, cuerdas, balones medicinales y escaleras.

No obstante, el trabajo físico se tiene que complementar con la alimentación.

“Antes se daban periodos de ausencia de alimentos muy largos. Comías y después del juego volvías a comer, era para llenar y sentirte con alimento adentro no era realmente de beneficio. Ahora hay espacio para su lunch antes y al final del juego.

Los alimentos con base en los carbohidratos se evitan consumir de noche, porque se convierten en grasas.”

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