Lobotomía: el polémico procedimiento que ganó el Premio Nobel y se volvió una tragedia médica

La lobotomía, un polémico procedimiento galardonado con el Nobel, dejó tras de sí un rastro de tragedia en la historia de la medicina.

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Imagen de una persona que le cortan la cabeza como en el caso de la lobotomía

En los anaqueles de la historia se esconden pasajes que solo podrían ser descritos como escalofriantes. Uno de ellos es la lobotomía, un polémico procedimiento quirúrgico galardonado con el Premio Nobel, que dejó tras de sí miles de vidas destruidas.

Es cierto, para que exista el éxito, primero debe enfrentarse el fracaso. No obstante, llamar “logro” a lo que desde sus inicios pareció ser una tragedia constante, podría calificarse como un acto de locura.

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Persona con dolor de cabeza por lobotomía

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¿El Premio Nobel fue para… la lobotomía?

En los años treinta, la psiquiatría se encontraba en sus primeras etapas de desarrollo, especialmente en el tratamiento de enfermedades mentales graves. Trastornos como la depresión o la esquizofrenia no tenían muchas opciones terapéuticas hasta que el neurólogo António Egas Moniz introdujo la leucotomía, una forma de psicocirugía que lo llevó a ganar el Nobel en 1949.

El procedimiento consistía en cortar las conexiones nerviosas del lóbulo frontal del cerebro mediante una perforación en el cráneo, a través de la cual se introducía un leucótomo, un instrumento afilado que se movía de un lado al otro para romper estas conexiones. Moniz realizó esta práctica en el Hospital de Lisboa, donde afirmaba que el procedimiento lograba mejoras drásticas en pacientes con trastornos graves.

En aquella época, no existía ningún tratamiento eficaz contra la esquizofrenia, y la leucotomía al menos conseguía hacer más llevadera la vida de los pacientes y sus familiares”, señala The Nobel Prize.

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Ilustración de lobotomia

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De la esperanza a las operaciones en masa

Los estragos de la lobotomía no pueden atribuirse solo a un hombre. Walter Freeman, un neurólogo estadounidense, popularizó y perfeccionó el procedimiento de Moniz, llevándolo a un nivel global.

Para la década de los cuarenta, la lobotomía se había convertido en una alternativa tan común como las camisas de fuerza o los confinamientos indefinidos en instituciones psiquiátricas. Se presentaba como una esperanza de cura, a bajo costo y con una intervención que podía durar apenas cinco minutos.

Es importante señalar que la diferencia entre la leucotomía y la lobotomía es mínima; la primera se enfoca en destruir las conexiones prefrontales, mientras que la segunda incluye otras áreas del cerebro.

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Mujer simula lobotomía

Foto Getty

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La lobotomía en la Casa Blanca

El supuesto poder curativo de la lobotomía llevó a muchas familias a optar por esta opción desesperada, incluyendo a los Kennedy. En 1941, el patriarca de la familia decidió someter a su hija Rosemary a una lobotomía con la esperanza de mejorar sus dificultades cognitivas y de conducta.

El resultado fue devastador. La hermana del futuro presidente John F. Kennedy quedó incapacitada para hablar y caminar a los 23 años, además de perder su capacidad de cuidar de sí misma, borrando años de desarrollo emocional y físico.

La llegada de los fármacos, ¿el fin de la lobotomía?

No del todo. La introducción del primer fármaco para la esquizofrenia, la clorpromazina, redujo significativamente la popularidad de la lobotomía, pero no puso fin a su práctica.

Desde la década de 1960, la lobotomía ha continuado realizándose con técnicas modificadas (incisiones más discretas) en casos muy específicos, como la ansiedad grave o trastornos compulsivos que no responden a terapias o medicamentos. Actualmente, en Suecia se practican aproximadamente cinco lobotomías al año.

¿Te someterías a este estudio ganador del Premio Nobel?

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