Así fue la carrera en tacones en Ciudad de México; sucedió hace 18 años
¿Glamour o estereotipo? Así fue la primera Carrera en Tacones de CDMX.

El 28 de octubre de 2007, una escena extraordinaria tomó por sorpresa al corazón de la capital mexicana: sobre un tramo de Polanco, más de 500 mujeres, algunas vestidas de oficina, otras de noche, y varias con atuendos temerarios como vestidos de novia o trajes de lentejuelas, se alineaban en una pista improvisada.
Todas tenían algo en común: llevaban puestos tacones de aguja con una altura mínima de siete centímetros. En el cronómetro, 100 metros las separaban de la meta.
No era una protesta ni un desfile de moda, era una competencia real. Así nació la primera Carrera en Tacones de la Ciudad de México, un evento que mezcló espectáculo, resistencia física, humor, crítica social y glamour.
Lo que algunos interpretaron como una celebración de la feminidad, para otros fue la consolidación de un estereotipo camuflado de diversión.

El día que los tacones conquistaron Polanco
La idea había surgido con inspiración internacional. Ciudades como Ámsterdam, París o Berlín ya habían realizado carreras similares, pero en México fue algo inédito.
La convocatoria fue masiva: mujeres de entre 25 y 50 años respondieron al llamado. La única regla inquebrantable era que los tacones debían medir al menos siete centímetros.
Algunas participantes incluso optaron por alturas superiores a los 10.5 centímetros, buscando destacar, desafiar los límites… o simplemente por amor a los zapatos.
Las calles se llenaron de espectadores curiosos, prensa y fotógrafos. Algunas competidoras se entrenaron durante semanas, otras lo hicieron por impulso, y muchas lo vivieron como un momento de catarsis.
La carrera duró apenas unos segundos, pero bastó para generar titulares, aplausos y también controversia. Hubo premios a la más veloz, pero también reconocimientos a la Mejor Sonrisa, el Mejor Peinado y la Más Elegante—categorías que, desde el primer año, generaron una lectura ambigua sobre lo que realmente se estaba celebrando.
¿Qué pasó con la ganadora de la carrera?
La ganadora de esa primera edición fue Yamilé Alaluf, una exatleta de alto rendimiento y campeona nacional de 1,500 metros. Con un tiempo de 14.74 segundos, Alaluf no solo cruzó la meta en primer lugar, sino que —según los organizadores— estableció un récord mundial en esta categoría tan peculiar.
“Siempre me ha gustado caminar con tacones, y mientras más altos, mejor”, declaró entonces a los medios.
Su dominio del equilibrio y la técnica sorprendió incluso a quienes dudaban de la seriedad del evento.

¿Empoderamiento o espectáculo?
Desde su primera edición, la Carrera en Tacones dividió opiniones. Para muchas mujeres, fue una oportunidad para demostrar fuerza, equilibrio y sentido del humor. El evento era voluntario, lúdico, pero no exento de complejidad simbólica. ¿Se celebraba la libertad femenina o se reforzaban los estereotipos?
“¿Por qué no una carrera en tenis con las mismas reglas? ¿Por qué correr en algo que históricamente representa una imposición estética?”, cuestionaron entonces algunas voces críticas.
Otros sectores vieron en la competencia una banalización del discurso de género, al poner énfasis en la apariencia antes que en la equidad.
¿Qué pasa cuando corres en tacones?
Más allá de la polémica simbólica, también existieron advertencias médicas. Correr en tacones —especialmente sobre pavimento— representa un desafío serio para el cuerpo.
El pie adopta una postura forzada, el centro de gravedad se desplaza, y la estabilidad disminuye.
Estudios publicados en el Journal of Foot and Ankle Research y por organizaciones como la American Podiatric Medical Association han advertido sobre las consecuencias del uso prolongado de tacones: fascitis plantar, esguinces, dolor lumbar, desgaste articular y hasta microfracturas.
Aunque la carrera se realizaba sobre una pista recta y corta, los riesgos eran reales. Hubo caídas, torceduras, caídas y más de una participante terminó el evento con los tobillos vendados.

La Carrera en Tacones se transformó
A pesar de las críticas, la Carrera en Tacones no desapareció. Por el contrario, evolucionó. Con los años, el evento fue adoptado por distintos colectivos con nuevos enfoques.
En 2024, por ejemplo, se celebró una edición organizada por la agencia Other People en la colonia Roma. Esta vez, el objetivo fue celebrar el orgullo LGBTIQ+ y recaudar fondos para la organización Inspira Cambio A.C., que apoya a personas que viven con VIH y promueve la salud sexual.
La estética y la intención cambiaron. Ahora participaron personas de todos los géneros, y el evento se convirtió en un espacio de visibilidad para la diversidad sexual. En lugar de premiar el peinado o la elegancia, se reconoció el valor, la alegría colectiva y el espíritu de resistencia.
La Carrera en Tacones es un espejo cultural. A través de sus distintas ediciones y reinvenciones, muestra los matices del debate sobre género, cuerpo y representación. Puede ser vista como un acto lúdico o una provocación simbólica, como una crítica al sistema o como parte de él.
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