¿Quién inventó el WiFi y por qué no se hizo millonario?
Descubre quién inventó el WiFi, por qué Hedy Lamarr es parte de su historia y quién desarrolló la tecnología que usamos hoy.

Hoy resulta difícil imaginar la vida sin WiFi. Lo usamos para trabajar, ver películas, hacer videollamadas o simplemente revisar las redes sociales desde cualquier lugar de la casa. Sin embargo, pocas personas saben cómo nació esta tecnología y quiénes hicieron posible que hoy podamos conectarnos a internet sin cables.
Aunque con frecuencia se dice que la actriz Hedy Lamarr fue la inventora del WiFi, la realidad es un poco más compleja. Su trabajo fue una pieza clave para el desarrollo de las comunicaciones inalámbricas, pero el sistema que conocemos actualmente también fue posible gracias a las investigaciones de un grupo de científicos australianos encabezados por John O'Sullivan.

Hedy Lamarr fue la estrella de Hollywood que también era inventora
Antes de ser reconocida por su aportación a la tecnología, Hedy Lamarr era una de las actrices más famosas de Hollywood durante las décadas de 1930 y 1940.
Fuera de los estudios de cine, dedicaba parte de su tiempo a desarrollar inventos. En 1942, junto con el compositor George Antheil, registró una patente para un sistema de comunicación basado en el llamado salto de frecuencia.
La idea consistía en cambiar constantemente la frecuencia de una señal de radio para evitar que pudiera ser interceptada.
El objetivo era ayudar al ejército de Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial y mejorar el funcionamiento de los torpedos guiados por radio.
El proyecto nunca llegó a utilizarse de forma masiva durante el conflicto, pero años después ese mismo principio comenzó a utilizarse en distintas tecnologías de comunicación inalámbrica.
Por esa razón, muchas personas consideran a Hedy Lamarr una de las pioneras del WiFi.

Entonces, ¿quién inventó el WiFi que usamos hoy?
El WiFi moderno no fue creado por una sola persona.
Casi cincuenta años después del trabajo de Hedy Lamarr, el científico australiano John O'Sullivan y un equipo de investigadores de la agencia CSIRO buscaban resolver un problema relacionado con señales de radio.
Durante ese proyecto desarrollaron un sistema que permitía transmitir información de forma estable dentro de edificios, incluso cuando las señales rebotaban en paredes, muebles y otros obstáculos.
Ese avance permitió fabricar los primeros chips compatibles con las conexiones inalámbricas de alta velocidad y abrió el camino para el nacimiento del WiFi tal como lo conocemos.

¿Por qué ninguno de ellos se hizo millonario?
Una de las dudas más comunes es por qué los nombres relacionados con el WiFi no aparecen entre las grandes fortunas de la tecnología.
En el caso de Hedy Lamarr, la respuesta está en su patente. Ella decidió cederla al gobierno de Estados Unidos para apoyar el esfuerzo militar durante la guerra y nunca recibió ganancias por ese invento.
Con el paso del tiempo, la patente perdió vigencia y cuando las empresas comenzaron a utilizar principios similares para desarrollar nuevas tecnologías inalámbricas, ya no existía la posibilidad de cobrar regalías.
La historia de John O'Sullivan fue diferente. Como trabajaba para la agencia científica australiana CSIRO, las patentes obtenidas durante la investigación pertenecían a la institución y no al científico de manera personal.
Con el paso de los años, CSIRO obtuvo cientos de millones de dólares gracias a acuerdos de licencias y procesos relacionados con esa tecnología. Sin embargo, esos recursos fueron destinados a la institución para financiar nuevos proyectos científicos.

Una tecnología que cambió la vida cotidiana
El WiFi comenzó como una serie de investigaciones independientes y terminó convirtiéndose en una herramienta indispensable para millones de personas.
Hoy está presente en hogares, escuelas, oficinas, hospitales, aeropuertos, cafeterías y prácticamente cualquier lugar donde exista acceso a internet.
Cada vez que un teléfono, una computadora o un televisor inteligente se conecta de forma inalámbrica, utiliza una tecnología que fue posible gracias al trabajo realizado durante varias décadas por distintos investigadores.