Microsoft patenta un sistema para poner anuncios en Xbox en medio de una partida
Microsoft registra una patente para mostrar anuncios en Xbox durante pausas de juego. Conoce los detalles del proyecto.

El mayor de los temores de los videojugadores podría volverse realidad y de acuerdo con un reporte exclusivo de Business Insider, un reciente registro de patente de Microsoft detalla la posibilidad de que Xbox esté estudiando la forma de meter publicidad cuando un jugador se encuentre en una partida.
La patente habla de un sistema de gestión de contenidos diseñado para detectar pausas naturales en las partidas —como superar un nivel o derrotar a un jefe final— e insertar anuncios comerciales. El modelo no es nuevo en el mundo de los videojuegos ya que se ha usado en los dispositivos móviles, pero hasta ahora nadie lo había llevado a las consolas caseras.
El objetivo de Xbox sería monetizar el tiempo de juego de sus usuarios. Según expertos de la industria consultados por el medio, este tipo de espacios publicitarios suelen cotizar tarifas mucho más altas en el mercado digital que los banners tradicionales.
La iniciativa se enmarca en los esfuerzos de reestructuración liderados por la nueva CEO de la división de juegos, Asha Sharma, orientados a incrementar los márgenes de ganancia tras recortes masivos de personal.
La realidad supera a la ciencia ficción: el inquietante paralelismo con Ready Player One
La idea de interrumpir el entretenimiento virtual con pausas comerciales recuerda inevitablemente a la película Ready Player One, dirigida por Steven Spielberg, donde el universo virtual de OASIS estaba em riesgo ante la posibilidad de una compañía de adherir publicidad en las partidas.
En el filme basado en la novela de Ernest Cline, la corporación IOI quería ganar el concurso para hacerse con el control del OASIS y, de esta forma, modificar el corazón del software para agregar publicidad.
Aunque la patente de Microsoft busca inserciones en momentos de descanso para evitar la frustración de la comunidad, la propuesta reabre el debate sobre los límites que las compañías podrían estar traspasando en un producto que, anteriormente, se consideraba una propiedad privada.