¿La Luna está en peligro? Esto ocurrirá cuando un cohete de SpaceX impacte contra ella en agosto
Una etapa superior de un cohete Falcon 9 de SpaceX se estrellará contra la Luna el próximo 5 de agosto de 2026.

La Luna se prepara para recibir un visitante inesperado. El próximo miércoles 5 de agosto, una etapa superior de un cohete Falcon 9 de SpaceX que quedó fuera de servicio después de una misión espacial impactará contra la superficie lunar.
Aunque la noticia puede sonar alarmante, la realidad es mucho menos dramática. La colisión no pondrá en riesgo a la Tierra, no provocará cambios en la órbita de la Luna y tampoco será capaz de alterar de manera significativa su aspecto. Lo que sí hará será abrir un nuevo cráter y levantar una enorme nube de polvo y fragmentos de roca.
El objeto que se dirige hacia la Luna es una etapa superior utilizada en el lanzamiento realizado el 15 de enero de 2025, misión que llevó al espacio a dos módulos lunares: Blue Ghost-1, de Firefly Aerospace, y Resilience, de la empresa japonesa ispace. Después de cumplir su función, la etapa quedó vagando por el espacio hasta que su trayectoria terminó apuntando hacia la Luna.
¿Cuándo y dónde chocará el cohete de SpaceX?
Los cálculos actuales apuntan a que el impacto ocurrirá el 5 de agosto de 2026, cerca de los cráteres Einstein y Bell, en una zona próxima al borde occidental de la Luna.
La etapa viajará a varios kilómetros por segundo cuando alcance la superficie. Como nuestro satélite prácticamente no tiene atmósfera, el objeto no tendrá que atravesar una capa de aire que lo frene o lo desintegre antes de llegar al suelo.
El choque será suficiente para abrir un nuevo cráter y lanzar material lunar hacia el espacio. Algunos modelos estiman que la columna de residuos podría elevarse decenas de kilómetros, aunque el resultado exacto dependerá de factores como el ángulo del impacto y las características del terreno.

¿Se podrá ver desde la Tierra?
Esta es una de las grandes preguntas. Existe la posibilidad de que el impacto produzca un destello y una nube de material que puedan ser detectados por telescopios, pero no se espera que el evento pueda observarse a simple vista desde México o desde otros lugares.
La zona donde ocurrirá la colisión y las condiciones de iluminación harán que la observación sea complicada. Por eso, los científicos están más interesados en utilizar telescopios especializados y observatorios espaciales para registrar lo que suceda durante y después del choque.
De hecho, investigadores han señalado que la nube de material expulsado podría ser más interesante que el destello inicial. Analizar cómo se mueve ese polvo permitirá conocer mejor la respuesta de la superficie lunar ante un impacto de este tipo.
¿Qué pasará con la Luna después del impacto?
El impacto no cambiará la órbita de la Luna ni provocará modificaciones que puedan afectar a nuestro planeta. La superficie sí tendrá una nueva marca, pero será diminuta comparada con el tamaño total del satélite.
Lo interesante será el cráter que quede después de la colisión. Los investigadores podrán comparar imágenes tomadas antes y después para localizarlo y medir sus características.
La misión Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) de la NASA podría desempeñar un papel importante en este seguimiento. La agencia ya ha utilizado esta nave para localizar cráteres producidos por impactos de objetos espaciales y estudiar los cambios registrados en la superficie lunar.

¿Por qué los científicos están interesados?
La oportunidad es poco común porque, en este caso, los investigadores conocen de antemano cuál es el objeto que impactará y pueden estimar su trayectoria, velocidad y características.
Eso permite estudiar un impacto artificial y compararlo con los modelos que se utilizan para entender cómo se forman los cráteres naturales causados por asteroides y otros cuerpos espaciales.
También ayudará a comprender mejor el comportamiento del regolito, la capa de polvo, piedras y fragmentos que cubre la superficie de la Luna. Cuando ocurre una colisión, este material puede salir disparado y desplazarse a grandes distancias antes de volver a caer.
El fenómeno también podría aportar información útil para el futuro de la exploración lunar. Conforme aumenten las misiones comerciales y gubernamentales hacia nuestro satélite, será cada vez más importante entender qué ocurre cuando partes de cohetes y otras estructuras terminan impactando contra la superficie.
Un impacto sin peligro, pero con mucha ciencia
Así que no, la Luna no está en peligro. El impacto del Falcon 9 será un evento localizado que, a simple vista, no cambiará la apariencia del satélite ni tendrá consecuencias para la Tierra.
Sin embargo, la colisión del 5 de agosto será una oportunidad poco habitual para observar qué sucede cuando un objeto creado por el ser humano golpea la superficie lunar a gran velocidad.

Para los científicos, el verdadero espectáculo comenzará después del impacto: cuando puedan analizar el cráter, estudiar la nube de polvo y comparar lo ocurrido con sus predicciones. Y es que, mientras el cohete termina su viaje después de más de un año vagando por el espacio, la Luna podría convertirse en un laboratorio natural para entender mejor los riesgos y desafíos de las futuras misiones espaciales.