ChatGPT tendrá un dispositivo físico
Open AI, la empresa creadora de ChatGPT, dejó ver en Davos que incursionará en el hardware en 2026.

OpenAI se acerca a un territorio que podría redefinir la relación cotidiana con la inteligencia artificial: el hardware.
La compañía planea presentar un dispositivo propio en la segunda mitad de 2026, según confirmó Chris Lehane, jefe global de asuntos públicos de OpenAI, durante una entrevista con Axios en el marco del Foro Económico Mundial de Davos.
No hay imágenes. No hay prototipos públicos. Tampoco una fecha cerrada. Pero el mensaje es claro: el proyecto avanza “según lo previsto” y el anuncio llegará, si todo cuadra, hacia finales del 2026.
Un anuncio largamente insinuado
El interés de OpenAI por lanzar un dispositivo físico no es nuevo. Su director ejecutivo, Sam Altman, lleva tiempo deslizando que la inteligencia artificial necesita nuevas interfaces, menos intrusivas que el teléfono móvil.
El punto de inflexión llegó en 2025, cuando OpenAI adquirió la empresa de diseño fundada por Jony Ive, exjefe de diseño de Apple.
Aquella compañía, conocida entonces como io, ya había anticipado que su trabajo vería la luz en 2026. Un mensaje incluido en un video promocional tras la adquisición llevaba una promesa: “Esperamos compartir nuestro trabajo con ustedes el próximo año”. Desde entonces, el silencio ha sido casi absoluto.
Qué se sabe (y qué no) del dispositivo
Las pistas disponibles dibujan un objeto deliberadamente minimalista. Diversos reportes, todos sin una prueba contundente, apuntan a prototipos pequeños, sin pantalla, posiblemente wearables.
Altman ha descrito el concepto como algo “más pacífico” que un smartphone y ha llegado a decir que los usuarios se sorprenderán por su radical simplicidad.
Lehane, sin embargo, evitó cualquier precisión. No confirmó si se tratará de un pin, unos auriculares, un accesorio corporal o algo completamente distinto. Tampoco garantizó que el producto llegue al mercado en 2026: habló de una ventana “probable”, pero sujeta a cómo evolucione el desarrollo.
Lo que sí dejó claro es que los dispositivos forman parte de los grandes hitos estratégicos de OpenAI.

El anuncio llega tras una primera ola de gadgets de IA que no logró convencer. El caso más citado es el del Humane AI Pin, un dispositivo ambicioso que prometía sustituir al smartphone y terminó convirtiéndose en ejemplo de expectativas sobredimensionadas.
Pero el mercado no se ha detenido. Según datos compartidos en Davos por Cristiano Amon, CEO de Qualcomm, actualmente se envían unos 10 millones de gafas con capacidades de IA al año, una cifra que podría escalar hasta los 100 millones en un plazo muy corto. Amon anticipa un ecosistema diverso: gafas inteligentes, auriculares con cámaras, joyería conectada.
En ese escenario, las gafas con IA se perfilan como la categoría dominante en volumen, aunque no necesariamente la más innovadora en términos de interacción.
Una incógnita clave es el posicionamiento del dispositivo de OpenAI frente a este nuevo ecosistema. No se trata solo de lanzar hardware, sino de definir una nueva gramática de uso para la inteligencia artificial: cuándo aparece, cómo escucha, cómo responde y sobre todo cuándo se retira.
Amon confirmó que Qualcomm colabora con OpenAI, pero fue prudente al hablar de los componentes internos del futuro dispositivo. “Estamos trabajando con ellos y estamos entusiasmados”, dijo, dejando en manos de OpenAI cualquier anuncio concreto.
Si OpenAI logra materializar un dispositivo coherente con su visión (simple, no invasivo y centrado en la utilidad real) podría marcar un antes y un después en la forma en que la IA se integra en la vida diaria. No como una pantalla más, sino como una presencia casi invisible.
Los fracasos recientes son un buen parámetro: no basta con poner un modelo potente dentro de un objeto. El reto está en el diseño de la experiencia. Y ahí, la alianza entre Altman e Ive no es un detalle menor.
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