Usar cotonetes puede dañar tus oídos: esta es la forma correcta de limpiarlos

Usar cotonetes para limpiar los oídos puede dañar tu salud auditiva. Descubre la forma correcta de hacerlo sin riesgos.

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Esta es la forma correcta de limpiar tus oídos

Usar cotonetes para limpiar los oídos es una práctica común, pero puede representar un riesgo para tu salud auditiva. Aunque muchas personas creen que los hisopos de algodón eliminan eficazmente el cerumen, lo cierto es que pueden causar lesiones, obstrucciones e incluso pérdida de audición. Entonces, ¿cuál es la forma correcta de limpiar los oídos sin dañarlos?

¿Por qué no debes usar hisopos para limpiar tus oídos? 

La American Academy of Otolaryngology–Head and Neck Surgery desaconseja expresamente el uso de cotonetes dentro del oído. Su recomendación es clara: no se debe insertar ningún objeto pequeño en el canal auditivo, ya que esto puede empujar la cera hacia el interior y generar consecuencias no deseadas.

De acuerdo con la doctora Tonia L. Farmer, especialista en otorrinolaringología, los hisopos “empujan el cerumen hacia adentro, lo que puede provocar obstrucciones, dolor o incluso la ruptura del tímpano”. 

A esta advertencia se suma el Instituto de Salud Auditiva de la Universidad Salus, que documenta que incluso una inserción superficial puede generar lesiones por movimientos involuntarios.

Lesiones y consecuencias frecuentes

Cuando se usan hisopos de manera incorrecta, la cera no se elimina, sino que se compacta, originando tapones que bloquean el canal. Entre las consecuencias más habituales están:

  • Dolor persistente
  • Pérdida parcial de audición
  • Mareos y problemas de equilibrio
  • Zumbidos constantes (tinnitus)
  • Infecciones por bacterias que aprovechan microheridas
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Las lesiones más graves incluyen rasguños en la piel interna o la perforación del tímpano. En algunos casos, la infección posterior requiere antibióticos o incluso cirugía.

Los síntomas que alertan de un problema auditivo y requieren atención profesional incluyen secreciones, dolor prolongado, fiebre, pérdida súbita de audición o sensación de presión intensa en el oído.

¿Cómo limpiar los oídos de manera segura?

Los especialistas coinciden en una recomendación clave: no introducir ningún objeto en el canal auditivo. La limpieza debe centrarse únicamente en la parte externa del oído, usando un paño húmedo para retirar la cera visible.

Cuando existe acumulación de cerumen que causa molestias, los médicos pueden sugerir:

  • Gotas ablandadoras específicas para cerumen
  • Irrigación con agua tibia mediante jeringa de goma, bajo supervisión médica
  • Extracción con instrumentos especializados, realizada por un profesional de la salud

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Esta es la forma correcta de limpiar tus oídos

En el día a día, la higiene del oído se cubre con rutinas simples como el baño. Después de ducharse, basta con secar la zona externa con una toalla limpia, evitando introducir objetos que puedan dañar las estructuras internas.

¿Cuál es la función del cerumen? 

Lejos de ser un desecho, el cerumen cumple funciones esenciales. Según el doctor Bruce Stewart, de la Universidad de Medicina de Arizona, actúa como una barrera frente a polvo, bacterias e insectos, además de conservar la humedad del canal auditivo.

El propio oído cuenta con un mecanismo de autolimpieza: el movimiento de la mandíbula al masticar o hablar facilita la expulsión de la cera hacia el exterior. 

Por ello, la mayoría de las personas no necesita retirar el cerumen de forma interna. Solo en casos de acumulación excesiva, que genera taponamientos o pérdida de audición, se recomienda la intervención médica.

El exceso de limpieza también puede ser perjudicial. Retirar de manera constante la cera visible conlleva sequedad, irritaciones o incluso eccema, reduciendo la capacidad protectora del oído.

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