El extraño Síndrome de Alicia en el País de las Maravillas explicado
El síndrome de Alicia en el País de las Maravillas es un trastorno neurológico que altera la percepción de la realidad.

El llamado síndrome de Alicia en el País de las Maravillas (AIWS, por sus siglas en inglés) es uno de los trastornos neurológicos más curiosos y desconcertantes que existen. Su nombre no es casual: hace referencia a la obra Alicia en el País de las Maravillas, donde la protagonista experimenta cambios extremos de tamaño y percepción. Algo muy similar ocurre en la vida real con quienes padecen esta condición.
¿Qué es el Síndrome de Alicia en el País de las Maravillas?
El AIWS no es un problema de los ojos ni una alucinación psiquiátrica. Se trata de una alteración en la forma en que el cerebro procesa la información sensorial. En otras palabras, lo que falla no es la vista, sino la interpretación que hace el cerebro de lo que vemos y sentimos.

Las personas que lo experimentan pueden percibir su entorno de manera distorsionada: objetos que cambian de tamaño, distancias que parecen irreales o incluso sensaciones extrañas respecto a su propio cuerpo. Esto puede resultar inquietante, especialmente la primera vez que ocurre.
Muchos expertos creen que Lewis Carroll, el autor de la famosa novela, pudo haber padecido migrañas con síntomas similares al AIWS. Esto habría servido de inspiración para las icónicas escenas donde Alicia cambia de tamaño constantemente.
¿Cuáles son los síntomas del Síndrome de Alicia en el País de las Maravillas?
El síndrome se manifiesta a través de fenómenos conocidos como metamorfopsias, es decir, distorsiones perceptivas. Entre las más frecuentes destacan:
- Micropsia: los objetos se ven mucho más pequeños de lo que realmente son.
- Macropsia: lo contrario, todo parece agrandarse de forma exagerada.
- Teleopsia: los objetos se perciben más lejanos de lo que están.
- Pelopsia: sensación de que todo está demasiado cerca.
- Dismorfopsia: las formas se deforman; las líneas rectas pueden verse onduladas o torcidas.
Además, algunas personas experimentan alteraciones en la percepción del tiempo, sintiendo que pasa demasiado lento o demasiado rápido. También pueden presentarse cambios en la autopercepción, como la sensación de que partes del cuerpo —manos, cabeza o piernas— crecen o se encogen de manera desproporcionada.

En ciertos casos, aparecen fenómenos como la despersonalización (sentirse desconectado de uno mismo) o la desrealización (percibir el entorno como extraño o irreal).
¿Por qué ocurre el Síndrome de Alicia en el País de las Maravillas?
Aunque no existe una única causa confirmada, los expertos coinciden en que el síndrome está relacionado con una actividad eléctrica anormal en las áreas del cerebro encargadas de integrar la información visual y espacial.
Entre los factores más comunes que pueden desencadenarlo se encuentran:
- Migrañas: especialmente en adultos, donde puede aparecer como un “aura” previa al dolor de cabeza.
- Infecciones: en niños, es frecuente que esté asociado a virus como el de Epstein-Barr, responsable de la mononucleosis.
- Epilepsia: sobre todo cuando afecta al lóbulo temporal o parietal.
- Fiebre alta o enfermedades infecciosas.
- Estrés, ansiedad o falta de sueño, que pueden detonar episodios más leves.
También se han documentado casos relacionados con ciertos medicamentos, trastornos neurológicos o incluso eventos como accidentes cerebrovasculares, aunque estos son menos frecuentes.

¿A quién afecta el Síndrome de Alicia en el País de las Maravillas?
El AIWS es considerado poco común, en parte porque suele ser transitorio y muchas veces no se diagnostica. Sin embargo, algunos estudios sugieren que hasta un 30% de los adolescentes podrían experimentar episodios breves en algún momento.
Es más frecuente en niños y adolescentes, y en la mayoría de los casos desaparece con el tiempo, especialmente al llegar a la adultez.

¿Es peligroso el Síndrome de Alicia en el País de las Maravillas?
A pesar de lo impactante que puede ser la experiencia —imagina ver tu habitación encogerse o sentir que tu cuerpo cambia de forma—, el síndrome en sí no suele ser peligroso. Los episodios generalmente duran entre unos minutos y, en raras ocasiones, algunas horas.

El tratamiento no se enfoca directamente en el síndrome, sino en la causa subyacente. Por ejemplo, controlar las migrañas o tratar una infección puede reducir o eliminar los episodios.
Eso sí, los especialistas recomiendan no ignorar los síntomas, especialmente si aparecen por primera vez o se acompañan de señales como confusión, convulsiones o fiebre, ya que podrían indicar una afección más seria.
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