¿Sueles "desconectarte" de la realidad? Así es la disociación y estas son sus causas
La disociación es un mecanismo de defensa que separa pensamientos, memoria e identidad ante traumas o estrés

Términos como “disociación” inundan las redes sociales para describir momentos donde la realidad se desvanece. Más allá de una tendencia, este fenómeno es un mecanismo que define el estado de tu bienestar mental.
Imagina que tu mente tiene un interruptor de emergencia para el dolor emocional. En algunos casos, si el interruptor sigue encendido, se vuelve un obstáculo que frena la concentración de las personas.

¿Qué es la disociación?
La disociación es una separación involuntaria entre pensamientos, identidad y memoria. Un artículo publicado en la revista Borderline Personality Disorder and Emotion Dysregulation, explica que no se trata solo de irse mentalmente; es una barrera que impide que las terapias funcionen bien.
Estas son las características de la disociación, según Cleveland Clinic y Mayo Clinic:
- Es la sensación de ser un espectador de tu propia vida, como si flotaras encima de tu cuerpo y miraras lo que haces sin sentir que tú lo controlas (despersonalización).
- Percibir el mundo como irreal o borroso: Se describe esto como sentir que el entorno es onírico, distorsionado o artificial, como si estuvieras viendo una película en lugar de estar presente en la realidad.
- No es un simple olvido cotidiano; es la incapacidad de recordar eventos traumáticos, estrés intenso o incluso periodos concretos de tu vida (amnesia disociativa).
- Predictor de dificultades: Su presencia alerta a los médicos sobre posibles obstáculos críticos en la terapia.

¿Por qué una persona se disocia?
Una persona podría disociarse como respuesta al trauma para sobrevivir a un profundo malestar. La mente se aferra a la desconexión como tabla de salvación constante para afrontar la realidad de golpe.
Estos son algunos orígenes de la disociación en las personas, de acuerdo con los Institutos Nacionales de Salud en EU (NIH) y el Manual MSD:
- Trauma infantil: Es la causa principal, funcionando como defensa ante abusos o negligencia cuando el niño no tiene otra escapatoria.
- Estrés agudo: Eventos traumáticos como accidentes, desastres naturales o violencia física pueden disparar estos episodios de desconexión.
- Mecanismo de defensa: La mente utiliza la disociación para "anestesiar" el dolor emocional y permitir que la persona siga funcionando.

¿Qué ocurre en el cerebro cuando se disocia?
Al mirar la mente disociada, se observa una estructura rígida. No es un apagón momentáneo, sino una resistencia activa al cambio que la ciencia marca como un hueso muy difícil de roer en consulta.
El cerebro prefiere regular emociones antes que soltar la disociación. La Universidad de Stanford explica que una proteína específica en las células cerebrales genera el ritmo eléctrico que activa la sensación de estar fuera del cuerpo.
Así reacciona el cerebro de una persona cuando se disocia:
- Ritmos eléctricos: Se genera una señal en la zona profunda del cerebro que corta la comunicación interna.
- Desconexión de redes: La parte que procesa los sentidos se separa de la región encargada del pensamiento lógico y la planificación personal.
- Anestesia natural: El cerebro bloquea activamente las señales de dolor físico para evitar un colapso del sistema nervioso.

¿Cuándo ir con un profesional de la salud mental debido a la disociación?
Busca ayuda si sientes que la realidad se escapa o si sospechas que esto forma parte de un patrón mayor. Evaluar la severidad es crucial, pues la disociación predice el éxito de tratamientos futuros.
Presta atención a estas señales para considerar ir con un profesional de la salud mental, como lo recomienda el Sistema de Salud Pública del Reino Unido (NHS):
- Pérdida de tiempo: Si notas que tienes lagunas en tu memoria o no sabes cómo llegaste a un lugar de forma frecuente.
- Disfunción diaria: Cuando los sentimientos de irrealidad te impiden trabajar, estudiar o mantener relaciones sanas con las personas que te rodean.
- Riesgo personal: Si los episodios vienen acompañados de impulsos de hacerte daño o una confusión de identidad que genera angustia extrema.
La disociación es un desafío que requiere paciencia. Es importante saber reconocer a tiempo las señales de alerta para pedir ayuda. Si los periodos donde sientes que no estás en el presente son muy regulares, podrías enfrentar este problema.
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