¿Un helado y un dolor inesperado? La señal que envía tu cuerpo cuando el frío entra demasiado rápido
Comer helado muy rápido puede provocar un dolor intenso en la frente debido a la reacción de nervios y vasos sanguíneos.

Un helado en un día caluroso debería ser un placer, no un sobresalto. Sin embargo, para muchas personas, el primer bocado viene acompañado de un dolor intenso y repentino en la cabeza que obliga a detenerse por completo.
Aunque suele desaparecer en segundos, este tipo de molestia tiene una explicación médica ligada a la forma en que el cuerpo reacciona al frío extremo. Saber qué ocurre en esos instantes y por qué no a todos les pasa igual ayuda a entender mejor una de las sensaciones más comunes —y desconcertantes— del verano.

¿Qué es el “cerebro congelado” y por qué duele la cabeza al comer algo muy frío?
El fenómeno conocido popularmente como “cerebro congelado” o "brain freeze" ocurre cuando una persona consume alimentos o bebidas muy frías con rapidez. En términos médicos se llama cefalea por estímulo frío y está reconocida por la International Headache Society (IHS) como un tipo de dolor de cabeza primario y transitorio.
Este dolor no indica que el cerebro se esté “congelando” ni que exista un daño neurológico. En realidad, se trata de una respuesta reflejo del cuerpo ante un cambio brusco de temperatura, especialmente en el paladar y la parte posterior de la garganta.
Según la IHS, este tipo de cefalea suele aparecer segundos después del contacto con el frío, se percibe principalmente en la frente o las sienes —aunque el estímulo se origine en la boca— y desaparece por sí solo cuando se elimina el estímulo frío o se normaliza la temperatura en esa zona.

¿Qué pasa en tu cuerpo en segundos?
Aunque no existe una única explicación definitiva, la ciencia coincide en que el “brain freeze” ocurre por la combinación de cambios rápidos en los vasos sanguíneos y la activación de nervios sensibles al dolor.
1. Una reacción rápida de los vasos sanguíneos
Cuando algo muy frío toca el paladar, los vasos sanguíneos de esa zona se contraen de forma abrupta (vasoconstricción) para proteger el cuerpo del cambio térmico. Casi de inmediato, esos mismos vasos se dilatan (vasodilatación) para recuperar la temperatura normal.
Este cambio rápido puede activar terminaciones nerviosas relacionadas con el dolor.
2. El papel del nervio trigémino
El nervio trigémino es uno de los principales nervios sensitivos del rostro y está involucrado en muchos tipos de dolor de cabeza. Las señales de dolor generadas en el paladar viajan a través de este nervio y el cerebro las interpreta como si provinieran de la cabeza, no de la boca. A este fenómeno se le conoce como dolor referido.
De acuerdo con una revisión publicada en Frontiers in Neurology, este sistema de comunicación entre vasos sanguíneos y nervios explica por qué el dolor puede ser intenso pero breve, y por qué no hay daño cerebral real detrás del “cerebro congelado”.

Síntomas típicos
La cefalea por estímulo frío tiene características muy definidas que ayudan a diferenciarla de otros tipos de dolor de cabeza:
- Inicio: inmediato o en cuestión de segundos tras consumir algo frío.
- Localización: frente, sienes o detrás de los ojos.
- Duración: generalmente menos de un minuto.
- Tipo de dolor: punzante, intenso, pero pasajero.
Esto la distingue de otros dolores de cabeza, como la migraña o la cefalea tensional, que suelen durar horas o incluso días y pueden acompañarse de síntomas como náuseas, vómitos, sensibilidad a la luz o al ruido, y que no están directamente relacionados con estímulos fríos.
Si el dolor aparece sin haber consumido algo frío, dura mucho más de lo habitual o se acompaña de otros síntomas neurológicos, lo más prudente es acudir a un médico para descartar otro tipo de cefalea.
¿A quién le pasa más y por qué?
Este fenómeno es extremadamente común. Estudios clínicos y revisiones médicas señalan que hasta el 80 % de las personas lo ha experimentado al menos una vez en su vida.
Niños y adolescentes
Los niños suelen ser más propensos porque tienden a comer helados o beber líquidos fríos con mayor rapidez, lo que incrementa la intensidad del estímulo frío en el paladar.
Personas con migraña
Investigaciones médicas indican que quienes padecen migraña pueden ser más sensibles al “brain freeze”, probablemente debido a una mayor reactividad del nervio trigémino, el mismo que participa en las migrañas, según explica la Mayo Clinic.
Diferencias individuales
No todas las personas reaccionan igual. La sensibilidad de los receptores nerviosos del paladar, la velocidad al comer y la forma en que el cerebro procesa el dolor influyen en la intensidad del malestar.

Trucos para quitar el congelamiento del cerebro
Qué hacer en el momento
- Suspende el estímulo frío: deja de comer o beber inmediatamente.
- Calienta el paladar: presiona la lengua contra el paladar o toma un sorbo de agua a temperatura ambiente.
- Respira profundamente y espera unos segundos; el dolor suele desaparecer solo.
Cómo prevenirlo
- Come helados y bebidas frías más despacio.
- Evita que el frío toque directamente el paladar.
- Alterna con bocados o sorbos templados si eres muy sensible.
Cuándo consultar a un médico
Acude a un profesional de la salud si:
- El dolor no está claramente relacionado con el frío.
- Dura más de lo habitual o se vuelve frecuente.
- Aparece junto con visión borrosa, debilidad, confusión o pérdida de fuerza.
En la gran mayoría de los casos, este tipo de dolor de cabeza no es peligroso y se resuelve solo. Sin embargo, si afecta tu calidad de vida, un neurólogo puede evaluar otras posibles causas.
El dolor de cabeza al comer algo muy frío es una respuesta común del cuerpo ante un estímulo térmico intenso y, en la mayoría de los casos, no representa un problema de salud.
Su aparición breve, su relación directa con el consumo de alimentos helados y su rápida desaparición permiten identificarlo con facilidad.
Sin embargo, prestar atención a la duración, la frecuencia y a los síntomas que lo acompañan es clave para descartar otros tipos de cefalea.
Comer despacio, evitar el contacto directo del frío con el paladar y saber cuándo consultar a un médico son medidas sencillas que ayudan a manejar este malestar cotidiano sin mayor preocupación.
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