Señales en tu cuerpo que podrían indicar cáncer hepático
Síntomas como pérdida de peso, ictericia y dolor abdominal pueden indicar cáncer hepático; la detección temprana marca la diferencia en el pronóstico de la enfermedad.

El hígado es un órgano esencial que desempeña un papel central en la digestión, el metabolismo y la eliminación de toxinas. Cuando el cáncer afecta su tejido, puede alterar gravemente estas funciones sin que los síntomas sean evidentes de inmediato.
Identificar los signos de alerta y comprender los factores de riesgo puede marcar la diferencia entre un diagnóstico oportuno y complicaciones graves.

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¿Qué es el cáncer de higado?
El cáncer de hígado, también llamado cáncer hepático primario, es una enfermedad en la que se desarrollan células malignas dentro del tejido hepático, indica el Instituto Nacional de Cáncer.
Cuando un cáncer se origina en otra parte del cuerpo y se disemina al hígado, se trata de una metástasis hepática y no de cáncer primario del hígado.
El hígado es uno de los órganos más grandes del cuerpo humano, ubicado en la parte superior derecha del abdomen, justo debajo de las costillas, y está formado por dos lóbulos principales. Sus funciones son esenciales para la vida y abarcan:
- Producción de bilis: sustancia vital para la digestión de las grasas.
- Almacenamiento de glucógeno: fuente de energía rápida para el cuerpo.
- Filtración de toxinas: elimina sustancias nocivas de la sangre, que luego se expulsan por las heces y la orina.

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Síntomas comunes del cáncer de hígado
Es importante recordar que tener uno o varios síntomas no significa necesariamente que se tenga cáncer de hígado. De acuerdo con la American Cancer Society, muchas de estas señales pueden corresponder a enfermedades menos graves.
Sin embargo, consultar a un médico ante cualquier síntoma es clave para un diagnóstico temprano, cuando el tratamiento suele ser más eficaz.
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran:
- Pérdida de peso sin causa aparente.
- Disminución del apetito y sensación de saciedad con pequeñas porciones.
- Náuseas o vómitos.
- Agrandamiento del hígado (sensación de llenura bajo las costillas del lado derecho).
- Agrandamiento del bazo (sensación de presión bajo las costillas del lado izquierdo).
- Dolor en el abdomen o cerca del omóplato derecho.
- Hinchazón o acumulación de líquido en el abdomen.
- Picazón en la piel.
- Color amarillento de piel y ojos (ictericia).
Algunos tumores hepáticos también producen hormonas que afectan otros órganos, generando:
- Hipercalcemia: niveles altos de calcio en sangre, que pueden provocar náuseas, debilidad y confusión.
- Hipoglucemia: bajos niveles de azúcar, causando cansancio y debilidad.
- Ginecomastia y reducción testicular en hombres.
- Eritrocitosis: aumento de glóbulos rojos, provocando sensación de calor o enrojecimiento de la piel.
- Aumento del colesterol en sangre.
Cómo se detecta el cáncer de hígado
Para diagnosticar esta enfermedad, los médicos combinan exámenes físicos, análisis de sangre y estudios de imagen. Entre los métodos más usados se encuentran:
- Examen físico y antecedentes médicos: revisión de signos de enfermedad, hábitos de vida, antecedentes de hepatitis o consumo de alcohol.
- Prueba de alfafetoproteína (AFP): marcador tumoral en sangre que puede indicar cáncer, aunque también se eleva en otras enfermedades hepáticas.
- Pruebas de función hepática: miden sustancias liberadas por el hígado; valores altos pueden indicar daño hepático.
- Tomografía computarizada (TC): imágenes detalladas del hígado con contraste para localizar tumores.
- Resonancia magnética (IRM): permite observar con precisión los vasos y tejidos hepáticos, usando campos magnéticos y, en algunos casos, contraste.
- Ecografía: ultrasonido que permite ver masas o irregularidades en tiempo real.
- Biopsia: extracción de tejido hepático para análisis microscópico. Puede ser por aguja fina, aguja gruesa o mediante laparoscopia.
En algunos casos, las imágenes de TC o IRM muestran características tan específicas que permiten confirmar el diagnóstico sin necesidad de biopsia.

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Factores de riesgo del cáncer de hígado
Existen diversas condiciones que incrementan la probabilidad de desarrollar cáncer hepático:
- Hepatitis B y C crónicas: infecciones virales prolongadas que dañan el hígado.
- Cirrosis hepática: cicatrización progresiva del hígado que reduce su funcionalidad y aumenta el riesgo de cáncer.
- Enfermedades hepáticas hereditarias: como hemocromatosis o enfermedad de Wilson, que provocan acumulación de sustancias dañinas en el hígado.
- Diabetes y obesidad: incrementan la probabilidad de cáncer hepático.
- Hígado grasozno alcohólico: acumulación de grasa en las células hepáticas que genera inflamación.
- Exposición a aflatoxinas: toxinas producidas por mohos en alimentos mal almacenados, como nueces y granos.
- Consumo excesivo de alcohol: causa daño crónico y cirrosis, aumentando el riesgo de cáncer.
El cáncer de hígado es una enfermedad compleja y, en muchos casos, silenciosa hasta etapas avanzadas. Conocer sus síntomas, factores de riesgo y métodos de detección permite actuar de manera temprana y mejorar significativamente el pronóstico.
La prevención, el diagnóstico oportuno y la atención médica especializada son las herramientas más efectivas para proteger la salud hepática. Mantener un estilo de vida saludable, controlar enfermedades crónicas y realizar chequeos médicos periódicos puede marcar la diferencia.
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