¿Tu bebé no sube de peso en la última fase del embarazo? Esto es lo que evalúan los médicos
En el último trimestre del embarazo, que el bebé no suba de peso puede indicar desde una variación normal hasta un problema en la placenta que requiere vigilancia médica.

En el “último jalón” del embarazo, muchas mujeres escuchan una frase que genera miedo inmediato: “tu bebé no está subiendo de peso”.
Aunque en algunos casos se trata simplemente de un bebé pequeño por constitución, en otros puede ser señal de un problema médico conocido como restricción del crecimiento fetal (RCF o FGR, por sus siglas en inglés), una condición que suele estar relacionada con el funcionamiento de la placenta y que requiere seguimiento cercano.

¿Qué significa que mi bebé “no sube de peso” en el último trimestre?
El tercer trimestre es la etapa en la que el bebé gana más peso y grasa, mientras madura órganos fundamentales como los pulmones y el cerebro. De acuerdo con Mayo Clinic, durante estas semanas finales el feto puede aumentar entre 200 y 250 gramos por semana, aunque este ritmo puede variar de un embarazo a otro.
En medicina, el “peso” del bebé no se mide con una báscula, sino que se estima mediante ultrasonido. A partir de varias mediciones corporales, los médicos calculan el peso fetal estimado y, sobre todo, observan si el bebé sigue su curva de crecimiento a lo largo del tiempo.
En este contexto, existen dos escenarios distintos:
- Bebé pequeño para la edad gestacional (PEG o SGA): su peso está por debajo de cierto percentil, pero puede ser pequeño por factores genéticos y estar sano.
- Restricción del crecimiento fetal (RCF/FGR): el bebé es pequeño y/o deja de crecer como debería debido a una causa médica, con mayor frecuencia relacionada con la placenta, y puede tener un riesgo mayor de complicaciones.
La International Society of Ultrasound in Obstetrics and Gynecology (ISUOG) subraya que la RCF no es lo mismo que un bebé simplemente pequeño, ya que se asocia con mayor riesgo perinatal y requiere seguimiento específico.

Causas más comunes
En el último trimestre, la causa más frecuente de que el bebé no gane peso es la disfunción o insuficiencia placentaria.
La placenta es el órgano encargado de llevar oxígeno y nutrientes al feto; cuando este intercambio no funciona correctamente, el crecimiento puede verse limitado como una forma de adaptación.
Según MedlinePlus, la restricción del crecimiento intrauterino suele estar relacionada con problemas placentarios, así como con ciertas condiciones de salud maternas.
Otras causas y factores que los médicos evalúan:
- Trastornos hipertensivos del embarazo, como la preeclampsia, que afectan el flujo sanguíneo hacia la placenta.
- Enfermedades maternas crónicas, como diabetes mal controlada.
- Infecciones o causas fetales/genéticas, que se consideran según los hallazgos del ultrasonido y la historia clínica.
- Detección tardía, cuando el crecimiento lento solo se identifica al comparar estudios realizados con semanas de diferencia.
Un estudio publicado en Nature Medicine explicó que ciertos marcadores sanguíneos relacionados con la función de la placenta pueden ayudar a identificar qué fetos pequeños tienen mayor riesgo, en comparación con la evaluación Doppler tradicional.

Riesgos para el bebé y para el embarazo
La Guía SOGC 2023 explica que la restricción del crecimiento fetal se asocia con un mayor riesgo de complicaciones perinatales, por lo que requiere un enfoque estructurado de tamizaje, diagnóstico y vigilancia.
Por esta razón, en los últimos años se habla cada vez más de “estratificar el riesgo”, es decir, no basarse en un solo dato, sino combinar:
- Información clínica de la madre
- Ultrasonido de crecimiento
- Estudios Doppler
- Y, en algunos casos, biomarcadores relacionados con la función placentaria
Un estudio publicado en BMC Pregnancy and Childbirth desarrolló modelos predictivos para identificar resultados adversos en embarazos con RCF, combinando ultrasonido y biomarcadores, con el fin de tomar decisiones más precisas sobre el momento del nacimiento.
Cuando se confirma una restricción del crecimiento fetal, el objetivo del equipo médico es equilibrar dos riesgos: dejar al bebé más tiempo dentro del útero o adelantar el nacimiento para evitar un ambiente que ya no le favorece.

Señales de alerta y cómo se detecta el RCF
1. Lo que evalúa el ultrasonido (más allá del “peso”)
- Biometría fetal, como la circunferencia abdominal y la longitud del fémur.
- Percentiles, que ubican al bebé dentro de una curva de crecimiento.
- Tendencia, es decir, si el bebé se mantiene o va cayendo en percentiles entre un estudio y otro.
2. El papel del Doppler
El Doppler permite evaluar cómo circula la sangre entre la placenta y el bebé. Cuando hay compromiso placentario, el feto puede redistribuir el flujo para priorizar órganos vitales como el cerebro.
The Lancet describe la relación cerebro-placentaria (CPR) como una herramienta útil para evaluar el riesgo fetal a término, ya que refleja cambios asociados con menor oxigenación.
3. Disminución de movimientos fetales
Si la madre nota menos movimientos o un cambio importante en el patrón habitual del bebé, se recomienda acudir a valoración médica. Un reporte del International Journal of Gynecology & Obstetrics asocia esta señal con mayor riesgo de resultados adversos.
Qué puedes hacer hoy
Es importante decirlo con claridad: la mamá no “provoca” esta situación por comer poco un día, ni existen trucos caseros que “reactiven” el crecimiento cuando el problema es placentario.
Lo que sí cambia el pronóstico es detectar a tiempo y vigilar adecuadamente:
- No te saltes las citas prenatales.
- Pide que te expliquen la tendencia del crecimiento, no solo un número.
- Pregunta qué estudios Doppler se realizaron y qué significan en tu caso.
- Acude a valoración si notas disminución marcada de movimientos fetales.
¿Conviene hacer ultrasonidos en el tercer trimestre para detectar bebés pequeños?
Un estudio publicado en el American Journal of Obstetrics & Gynecology comparó un ultrasonido de crecimiento único con un seguimiento longitudinal en el tercer trimestre para mejorar la detección de bebés pequeños, sin aumentar intervenciones como cesáreas o inducciones innecesarias.
Esto no significa que todas las embarazadas deban hacerse estudios adicionales por su cuenta, pero sí muestra hacia dónde se mueve la discusión científica: detectar antes para decidir mejor la vigilancia y el momento del nacimiento.
En el último trimestre del embarazo, que un bebé no suba de peso no tiene una sola explicación ni implica automáticamente una emergencia.
La diferencia entre un bebé pequeño por constitución y una restricción del crecimiento fetal se establece a partir del seguimiento médico, la tendencia de crecimiento y la evaluación de la placenta.
Por ello, el control prenatal, el uso de ultrasonido seriado y estudios como el Doppler permiten identificar oportunamente los casos que requieren vigilancia más estrecha o decisiones específicas sobre el momento del nacimiento.
La detección temprana y el seguimiento adecuado siguen siendo las herramientas clave para reducir riesgos y orientar el manejo del embarazo en esta etapa final.
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