Vacuna contra el sarampión en la lactancia: ¿es segura?
Ante el aumento de casos de sarampión, resolver dudas sobre la vacunación en la lactancia es más importante que nunca.

Ante el aumento de casos de sarampión, una de las principales inquietudes de la población es la vacunación. Pero si eres mamá y te encuentras en periodo de lactancia, es normal que surjan dudas: ¿puedo vacunarme?, ¿es seguro para mi bebé?, ¿debo esperar?
Si conoces a alguien que esté pasando por esta etapa o tú misma te has hecho estas preguntas, esta información es para ti. Aunque los niños son el grupo más vulnerable, los adultos también juegan un papel clave en la prevención.
De acuerdo con la Secretaría de Salud, del 1 de enero al 9 de febrero de 2025 se han registrado 8 mil 889 casos de sarampión, por lo que reforzar la protección es más importante que nunca.
Síntomas del sarampión: señales de alerta
El sarampión es una enfermedad altamente contagiosa que se transmite a través de gotitas respiratorias cuando una persona infectada tose, estornuda o habla.
Entre los síntomas más comunes se encuentran:
- Fiebre
- Nariz congestionada o escurrimiento nasal
- Ojos rojos e irritados
- Manchitas blancas dentro de la boca

Ante cualquiera de estos signos, es importante acudir al médico y evitar el contacto con otras personas.
¿Me puedo vacunar contra el sarampión si estoy lactando?
El Comité Asesor de Vacunas e Inmunizaciones (AEP) recomienda que las mujeres que pospusieron algunas vacunas durante el embarazo, como la del sarampión, acudan con su personal de salud para completar su esquema después del parto.
Por su parte, la Sociedad Argentina de Pediatría señala que el posparto inmediato es uno de los mejores momentos para vacunarse.
Además, las mujeres que se encuentran amamantando pueden aplicarse la vacuna triple viral (sarampión, rubéola y parotiditis/paperas), ya que es compatible con la lactancia y no representa un riesgo para el bebé.

¿Qué vacunas no son recomendables durante la lactancia?
Aunque la vacuna contra el sarampión sí puede aplicarse durante la lactancia, siempre es fundamental consultar previamente con un especialista.
Una de las vacunas que generalmente no se recomienda en este periodo es la vacuna contra la fiebre amarilla. En caso de que exista un riesgo real de exposición, el médico evaluará cada situación y podrá indicar, de ser necesario, una suspensión temporal de la lactancia.
En estos casos, puede recomendarse desechar la leche durante aproximadamente dos semanas, sobre todo si el bebé es menor de 9 meses, pero siempre de la mano de las sugerencia de los doctores.

Vacunarte mientras amamantas es una forma de cuidarte y, al mismo tiempo, proteger a tu bebé. Ante cualquier duda, acércate a tu médico, coméntale que estás lactando y sigue sus indicaciones. La información y la prevención siempre serán tus mejores aliadas.
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