¿Ampollas y fiebre en tu bebé? Podría ser varicela y estos son los riesgos si no está vacunado
La varicela puede causar hasta 300 lesiones en personas no vacunadas y complicaciones de salud en bebés menores de un año.

La varicela no es solo “una enfermedad de niños”; en los bebés sin vacuna puede volverse un verdadero reto para los padres. Fiebre, cansancio y pequeñas ampollas son los primeros signos de esta infección viral que se transmite por el aire o el contacto directo con las lesiones.
Según la OMS, aunque la mayoría de los casos son leves, algunos pueden derivar en complicaciones como neumonía o infecciones en la piel, cuidar y vacunar a tiempo sigue siendo la mejor forma de evitar riesgos.

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¿Qué es la varicela y qué provoca esta enfermedad?
La varicela, también conocida como peste cristal o viruela loca, es una enfermedad viral altamente contagiosa causada por el virus varicela-zóster (VVZ), miembro de la familia de los herpesvirus.
El ser humano es su único hospedador natural, y el virus está presente en todo el mundo, por lo que se considera una infección endémica.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la varicela es una de las enfermedades eruptivas más comunes de la infancia. Aunque suele ser leve, puede provocar complicaciones graves en lactantes, adultos o personas con un sistema inmunológico debilitado.
Cómo se transmite la varicela
El contagio ocurre principalmente a través del aire, cuando una persona infectada tose o estornuda y libera pequeñas gotas que contienen el virus.
También puede transmitirse por contacto directo con el líquido de las ampollas o lesiones cutáneas.
Quienes nunca han tenido varicela ni han sido vacunados son especialmente susceptibles a contagiarse al exponerse al virus.
Mayo Clinic advierte que una persona con varicela puede contagiar desde uno o dos días antes de que aparezca la erupción hasta que todas las lesiones hayan formado costra, lo cual puede tardar de 5 a 7 días.
La enfermedad es más frecuente durante el invierno y la primavera, con brotes que tienden a repetirse cada dos a cinco años. Aunque la mayoría de los casos en niños son leves, en adultos la infección puede ser más severa y provocar neumonía, encefalitis o infecciones bacterianas de la piel.

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¿Qué pasa si mi bebé no está vacunada y tiene varicela?
La varicela es una infección común en la infancia, pero en bebés no vacunados puede volverse más peligrosa. La organización Healthy Children, explica que, aunque suele ser una enfermedad leve, algunos casos pueden derivar en complicaciones graves, como:
- Neumonía viral o bacteriana
- Encefalitis (inflamación del cerebro)
- Infecciones severas en la piel o tejidos blandos
- Deshidratación
- Muerte, en casos excepcionales
Los bebés menores de 12 meses —que aún no reciben la vacuna de forma rutinaria en México— dependen de la inmunidad materna temporal si la madre tuvo varicela o fue vacunada.
Sin embargo, esta protección disminuye después de los primeros seis meses de vida. Por ello, se recomienda vigilar cualquier erupción, fiebre o irritabilidad y acudir al pediatra ante los primeros síntomas.
Cuando una persona vacunada contrae varicela, los síntomas suelen ser mucho más leves y con menos lesiones cutáneas. La vacunación, además de proteger en la infancia, evita complicaciones en la edad adulta, cuando la enfermedad puede ser más grave y requerir hospitalización.
La vacuna contra la varicela: protección y seguridad
La vacuna contra la varicela fue aprobada en la década de 1990 y ha demostrado ser segura y altamente eficaz. Según la OMS, reduce en más del 90% el riesgo de enfermar y previene brotes comunitarios.
En México, la Secretaría de Salud, a través del CENSIA, explica que la vacuna no forma parte del esquema universal obligatorio, pero se aplica en grupos de riesgo o en unidades de salud privadas.
En otros países, como Estados Unidos o Canadá, sí se aplica de manera universal a partir de los 12 meses de edad, con un refuerzo entre los 4 y 6 años.
La UNICEF recuerda que las vacunas son una de las herramientas más efectivas de salud pública y que las reacciones adversas son generalmente leves y pasajeras, como:
- Dolor o enrojecimiento en el lugar de la inyección
- Fiebre baja
- Irritabilidad temporal
Estas molestias se controlan fácilmente con medidas sencillas, como aplicar un paño frío sobre la zona o administrar un analgésico infantil, según indican los expertos de salud.

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Signos y síntomas de la varicela
El síntoma más característico de la varicela es una erupción cutánea con picazón intensa, que se convierte en pequeñas ampollas llenas de líquido. Suele comenzar en el cuero cabelludo, rostro o tronco, para después extenderse al resto del cuerpo.
- Antes de la erupción, pueden presentarse signos generales como:
- Fiebre leve o moderada
- Dolor de cabeza
- Cansancio o malestar general
- Pérdida de apetito
- Durante los días siguientes, la erupción atraviesa varias etapas:
- Manchas rojas planas (máculas)
- Bultos elevados (pápulas)
- Ampollas con líquido (vesículas)
- Costras, que se secan y desaparecen en una o dos semanas
En personas no vacunadas, pueden llegar a aparecer hasta 300 lesiones o más.
El periodo de incubación (desde la exposición hasta los síntomas) suele ser de 10 a 21 días, y el periodo de contagio se mantiene hasta que todas las lesiones se cubren de costra.
Prevención y cuidados en casa
- Mantén las uñas del bebé cortas y evita el rascado para prevenir infecciones en la piel.
- Viste al bebé con ropa ligera y transpirable.
- Asegura una buena hidratación y controla la temperatura corporal.
- No apliques remedios caseros ni alcohol en las lesiones.
- Aísla al bebé de personas no vacunadas, embarazadas o inmunodeprimidas hasta que todas las lesiones tengan costra.
Además, si el pediatra lo recomienda, pregunta sobre la vacuna de refuerzo o pos-exposición para proteger a otros miembros de la familia.
La varicela sigue siendo una enfermedad muy común, pero fácil de prevenir con la vacunación y las medidas adecuadas de cuidado.
Aunque la mayoría de los casos son leves, en bebés no vacunados el riesgo de complicaciones es mayor, por lo que la observación médica y la atención temprana son fundamentales.
Vacunar, vigilar los síntomas y seguir las recomendaciones del pediatra son acciones que no solo protegen al bebé, sino también al entorno familiar y escolar.
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