¿Sirven para evitar infecciones respiratorias? La ciencia explica los lisados bacterianos

La investigación médica distingue entre el efecto inmunomodulador de los lisados bacterianos y la prevención comprobada de enfermedades respiratorias.

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Qué son los lisados bacterianos y que dice la ciencia de su eficacia.Inteligencia Artificial.

En un contexto donde las infecciones respiratorias siguen siendo una de las principales causas de consulta médica, cualquier producto que prometa fortalecer las defensas despierta atención inmediata. 

Los lisados bacterianos se han posicionado en ese terreno: no son antibióticos ni vacunas, pero se presentan como una ayuda preventiva para ciertos pacientes. ¿Qué hay detrás de estas preparaciones?, ¿por qué la ciencia sigue estudiándolas?, y ¿hasta dónde llegan realmente sus beneficios?

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El principal uso estudiado de los lisados bacterianos es la reducción de infecciones respiratorias recurrentes, especialmente en niños.Canva

¿Qué son los lisados bacterianos?

De acuerdo con la MDPI un lisado bacteriano es una preparación obtenida a partir de bacterias que han sido fragmentadas (lisadas) mediante procesos controlados. El resultado no contiene bacterias vivas, sino componentes bacterianos que el sistema inmune puede reconocer.

La lógica detrás de su uso es relativamente sencilla: estos fragmentos funcionan como una especie de “señal de entrenamiento” para el sistema inmunológico, en particular para la inmunidad de las mucosas, como las vías respiratorias. 

En lugar de atacar un microorganismo específico, el objetivo es modular la respuesta defensiva, haciéndola más eficiente ante futuras exposiciones.

¿Son antibióticos?

No. A diferencia de los antibióticos —que eliminan o inhiben bacterias— los lisados bacterianos no combaten infecciones activas. Su función es estimular ciertos mecanismos inmunológicos.

¿Son vacunas?

Tampoco. Las vacunas se diseñan contra patógenos específicos y su eficacia se mide por su capacidad para prevenir enfermedad, hospitalización o muerte. 

Los lisados bacterianos tienen un efecto inespecífico y no generan inmunidad dirigida contra un virus o bacteria concreta. Por eso, no deben considerarse un sustituto de la vacunación ni presentarse como un “escudo total”.

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En México, la Cofepris ha emitido alertas sanitarias por falsificación de OM-85, un punto relevante desde el enfoque de salud pública.Canva

¿Para qué se usan más comúnmente?

El principal uso estudiado de los lisados bacterianos es la reducción de infecciones respiratorias recurrentes, especialmente en niños y en personas con historial de infecciones frecuentes. 

No se utilizan como tratamiento de infecciones agudas, sino como estrategia preventiva en perfiles muy específicos.

Uno de los productos más mencionados en la literatura científica es OM-85, conocido comercialmente en varios países como Broncho-Vaxom. Se trata de un lisado bacteriano estandarizado que contiene fragmentos de bacterias comúnmente asociadas a infecciones respiratorias.

En México, la Cofepris ha emitido alertas sanitarias por falsificación de este producto, un punto relevante desde el enfoque de salud pública y seguridad del consumidor, independientemente de su eficacia clínica.

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Los lisados bacterianos no sustituyen a las vacunas.Canva

¿Qué evidencia científica hay de que previenen o protegen contra la enfermedad?

Lo que la evidencia sugiere

Algunos lisados bacterianos —en particular OM-85— podrían reducir la frecuencia de infecciones respiratorias en personas con cuadros recurrentes, sobre todo en población pediátrica. No se trata de una prevención absoluta, sino de una disminución del número de episodios o de su intensidad.

En 2024 se publicó el protocolo del ensayo clínico PROTEA, un estudio aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo, diseñado para evaluar si OM-85 reduce infecciones respiratorias bajas y sibilancias en lactantes durante su primer año de vida. 

Aunque un protocolo no ofrece resultados definitivos, sí refleja que la comunidad científica sigue investigando el tema con metodologías rigurosas.

Además, entre 2023 y 2025 se han registrado nuevos estudios en ClinicalTrials.gov, base administrada por la National Library of Medicine (NIH), lo que confirma que el interés científico continúa, especialmente en poblaciones de alto riesgo.

Lo que no se puede afirmar con honestidad científica

  • Que los lisados bacterianos evitan enfermarse en la población general.
  • Que sustituyen vacunas o medidas básicas de prevención.
  • Que garantizan protección contra COVID-19, influenza u otros virus solo con evidencia de laboratorio

Pueden ayudar en ciertos perfiles, pero no convierten a una persona en inmune.

¿Cómo podrían funcionar?

El sistema inmune aprende a responder a señales microbianas. Los lisados bacterianos aportan fragmentos que el organismo reconoce como “amenaza potencial”, activando rutas defensivas, sobre todo en las mucosas de nariz, garganta y bronquios.

Investigaciones publicadas en ScienceDirect han explorado su interacción con receptores del sistema inmune innato, como los receptores tipo Toll (TLR2 y TLR4), que funcionan como sensores de microorganismos. 

Estos estudios ayudan a entender el mecanismo biológico, pero también subrayan un punto clave: un mecanismo plausible no equivale a eficacia clínica universal.

¿Qué recomienda la salud pública para prevenir infecciones respiratorias?

Aquí la evidencia es más contundente. Organismos como el CDC señalan que las medidas con mayor impacto comprobado para reducir infecciones respiratorias incluyen:

  • Vacunación cuando está indicada.
  • Ventilación adecuada de espacios cerrados.
  • Higiene de manos.
  • Permanecer en casa cuando hay síntomas.

Por su parte, la OMS y la OPS advierten que el uso inapropiado de tratamientos “preventivos” puede contribuir a la resistencia antimicrobiana, uno de los mayores problemas de salud pública actuales. La automedicación o la falsa sensación de protección pueden retrasar diagnósticos y tratamientos adecuados.

¿Quiénes podrían beneficiarse y quiénes no?

Podrían considerarse (siempre con valoración médica)

  • Personas con infecciones respiratorias recurrentes documentadas.
  • Niños que cumplen criterios clínicos específicos.
  • Poblaciones en estudio dentro de ensayos clínicos formales.

No deberían usarlos como “tratamiento preventivo”

  • Personas sanas sin antecedentes de recurrencia.
  • Quienes presentan síntomas persistentes o enfermedades subyacentes que requieren diagnóstico específico.
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La alerta sanitaria de Cofepris sobre productos falsificados relacionados con lisados bacterianos es un recordatorio importante para evitar la automedicación.Canva

Ojo en México: falsificaciones y uso responsable

La alerta sanitaria de Cofepris sobre productos falsificados relacionados con lisados bacterianos es un recordatorio importante: más allá del debate científico, existe un riesgo real asociado a la compra de productos apócrifos. Esto refuerza un mensaje clave: no automedicarse y consultar siempre a un profesional de la salud.

Entonces… ¿previenen, protegen y evitan la enfermedad?

La respuesta más honesta, basada en la evidencia actual, es la siguiente:

  • Pueden ayudar a reducir recurrencias en grupos específicos.
  • No sustituyen vacunas ni garantizan protección total.
  • La investigación sigue activa, pero aún no justifica promesas universales.
  • Las estrategias con mayor respaldo siguen siendo las recomendadas por organismos internacionales de salud.

La evidencia científica disponible sugiere que los lisados bacterianos pueden ser útiles en contextos clínicos muy específicos, particularmente en personas con infecciones respiratorias recurrentes, siempre bajo supervisión médica. 

Sin embargo, los estudios también muestran con claridad que no ofrecen protección universal, no reemplazan la vacunación ni garantizan la prevención de enfermedades respiratorias en la población general. 

La investigación continúa y busca definir con mayor precisión en qué perfiles aportan beneficios reales. 

Mientras tanto, los organismos de salud coinciden en que las estrategias con mayor respaldo siguen siendo las medidas preventivas tradicionales, acompañadas de un uso informado, responsable y crítico de cualquier intervención inmunomoduladora.