Dolor de cuello: ¿Qué causa la rigidez y cuáles son las formas de aliviarlo?
El dolor de cuello es una molestia común causada por diversos problemas. El alivio inmediato se consigue con terapias como aplicar calor y frío en la zona afectada.

Si alguna vez te has despertado con el cuello totalmente rígido, o si esa molestia punzante te acompaña en el trabajo, podrías tener un problema llamado cervicalgia.
Este dolor es un problema musculoesquelético sorprendentemente común, que afecta a 27 de cada 1,000 personas en la población global, de acuerdo con un estudio publicado en Springer Nature.
Lo peor es que podría ser un invitado recurrente: una vez que lo sufres, existe una alta probabilidad de que esa tensión cervical regrese en los próximos años. Aunque rara vez es señal de algo grave, no prestarle atención a esta molestia puede paralizar tu vida diaria.
La buena noticia es que tienes el control. Entendiendo los orígenes de esa rigidez, puedes tomar medidas para conseguir un alivio real y evitar que el dolor te domine.

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¿Cuáles los las principales causas del dolor de cuello?
Tu cuello es como una torre que sostiene un peso considerable, aproximadamente 4.5 kilogramos (lo que pesa tu cabeza). Esta labor constante, sobre todo bajo estrés o con una mala postura, pasa factura de forma inevitable.
El dolor que sientes a menudo es el resultado de problemas simples, pero en otras ocasiones, puede ser la señal de algo más complejo.
Te dejamos las principales causas del dolor de cuello, según Harvard Health Publishing y Cleveland Clinic:
- Sobrecarga por esfuerzo: Esto es lo más común. Ocurre por lesiones en los ligamentos o músculos, casi siempre por una mala postura al trabajar, por haber cargado un peso de forma incorrecta o, sencillamente, por dormir en una posición incómoda.
- El estrés a largo plazo, la ansiedad o incluso la depresión son factores directos. La tensión emocional se traduce en rigidez muscular, que se concentra justo en la zona del cuello y los hombros.
- Desgaste natural por la edad: Con el tiempo, se presenta la osteoartritis. Esta condición degenerativa deteriora el cartílago de las articulaciones, causando dolor y rigidez matutina.
- Nervios pinzados: Esto sucede cuando una estructura interna, como un disco herniado, presiona un nervio. La señal es muy clara cuando el dolor se irradia más allá del cuello, viajando hacia tu brazo o incluso hasta tus dedos.

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¿Qué parte del cuello es la que duele en la mayoría de los casos?
Para conseguir el alivio cervical que buscas, primero necesitas entender qué parte del cuello es la que te duele. Saber distinguir entre una molestia diaria y un síntoma de emergencia es crucial para actuar a tiempo.
Estos son las zonas del cuello donde podrías tener dolor, de acuerdo con los Institutos Nacionales de Salud en EU (NIH):
- Dolor axial (la molestia común): Se siente principalmente en la parte central de tu cuello (la columna cervical) y puede irradiar hacia la parte superior de los hombros. Este es el dolor que generalmente mejora con descanso y calor.
- Dolor radicular: Este dolor "se dispara". Lo sientes a lo largo de un nervio específico y va hacia la espalda superior, el hombro, el brazo o incluso los dedos.
- Señal de alarma: Si el dolor aparece después de un accidente, o si está acompañado de fiebre, rigidez extrema (que no te permite tocar el mentón al pecho), es fundamental que busques atención médica de inmediato.

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¿Cómo aliviar el dolor de cuello?
Afortunadamente, la gran mayoría de los dolores de cuello mejoran rápidamente con tratamientos conservadores. Tu objetivo principal es simple: restaurar la función y detener la rigidez.
Toma el control con estos consejos de Harvard Health Publishing y Cleveland Clinic:
- Aplica calor y frío: Usa calor (una ducha caliente, una compresa) para relajar los músculos tensos. El frío (una bolsa de vegetales congelados envuelta en una toalla) te ayuda a reducir la inflamación inicial.
- Muévete con suavidad: Los estiramientos suaves y los ejercicios de fortalecimiento para el cuello y los hombros son tu mejor aliado para recuperar el rango de movimiento.
- Cuida tu postura al dormir: Asegúrate de usar una almohada que apoye la curva natural de tu cuello para mantener la cabeza y la columna perfectamente alineadas.
- Maneja el estrés: Las técnicas de relajación, como la meditación o la atención plena, reducen directamente la tensión corporal que se acumula en el cuello.
- Considera ayuda profesional: Para dolores más persistentes, la fisioterapia te ayudará con técnicas específicas para restaurar la función cervical de manera guiada.
El dolor de cuello es una realidad que toca la vida de millones y es, a menudo, un recordatorio de la tensión que cargas.
Aunque es inofensivo en la mayoría de los casos y se resuelve con sencillos tratamientos, una buena postura, la reducción del estrés y la atención a los síntomas persistentes son las claves para evitar que la molestia se convierta en una historia crónica en tu vida.
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