Este nutriente común podría acelerar la cicatrización, estudio
Este nutriente común podría ser clave para una cicatrización más rápida de las heridas, según una nueva investigación publicada en Cell Metabolism.

Este nutriente común podría ser la clave para una cicatrización más rápida de las heridas, justo cuando el cuerpo parece avanzar más lento de lo que la vida exige.
Un estudio reciente publicado en la revista científica Cell Metabolism identificó que un nutriente presente en la dieta diaria desempeña un papel central en la regeneración de tejidos, al influir directamente en la energía celular y la respuesta inflamatoria necesaria para cerrar una herida de forma eficiente

¿Por qué algunas heridas tardan tanto en sanar?
La cicatrización es uno de los procesos más complejos del cuerpo humano. No se trata solo de “cerrar” la piel, sino de coordinar inflamación, regeneración celular, formación de vasos sanguíneos y remodelación del tejido. Cuando uno de estos pasos falla, la herida se estanca.Factores como la edad, la diabetes, el estrés crónico, la mala alimentación o la inflamación persistente pueden ralentizar el proceso.
Durante años, la medicina ha buscado acelerar la cicatrización con fármacos, apósitos avanzados o terapias celulares. Sin embargo, esta nueva investigación apunta a algo más simple y cotidiano: un nutriente esencial que muchas personas consumen a diario, sin saber su verdadero impacto biológico.

El hallazgo científico que lo cambió todo
El estudio publicado en Cell Metabolism se centró en cómo las células inmunitarias y las células de la piel utilizan los nutrientes para obtener energía durante la reparación de tejidos. Los investigadores observaron que, cuando este nutriente específico está disponible en niveles adecuados, las células migran más rápido hacia la herida y coordinan mejor la regeneración.
Según el artículo, este compuesto actúa como un “interruptor metabólico” que permite a las células cambiar su forma de producir energía, un paso crucial para pasar de la inflamación inicial a la reconstrucción del tejido.

¿Cuál es este nutriente común?
El nutriente en cuestión es la glucosa, una fuente básica de energía que suele ser demonizada en conversaciones sobre salud, pero que cumple funciones vitales cuando se utiliza de forma adecuada.
Lejos de ser solo “azúcar”, la glucosa es el combustible primario de muchas células, incluidas las involucradas en la cicatrización. El estudio mostró que, durante la reparación de una herida, ciertas células dependen de rutas metabólicas activadas por la glucosa para multiplicarse, moverse y formar nuevo tejido.
Esto no significa que consumir azúcar en exceso acelere la cicatrización, sino que una disponibilidad energética equilibrada es clave para que el cuerpo repare daños de manera eficiente.
¿Cómo actúa la glucosa en la cicatrización?
1. Energía para células reparadoras
Las células encargadas de cerrar una herida —como los fibroblastos y los queratinocitos— necesitan grandes cantidades de energía. La glucosa permite que estas células entren en un modo metabólico rápido, conocido como glucólisis, esencial en las fases tempranas de cicatrización.
2. Coordinación del sistema inmune
El estudio mostró que ciertas células inmunitarias cambian su función dependiendo de la disponibilidad de glucosa. Al inicio, favorecen la inflamación necesaria para limpiar la herida; después, ayudan a resolverla y permiten que el tejido se regenere.
3. Formación de nuevos vasos sanguíneos
La angiogénesis —creación de nuevos vasos— es fundamental para llevar oxígeno y nutrientes a la herida. La glucosa participa indirectamente en este proceso al sostener la actividad metabólica de las células endoteliales.

¿Qué dice la divulgación científica sobre este hallazgo?
Un análisis destaca que este descubrimiento podría cambiar la forma en que se tratan las heridas crónicas, como las úlceras en personas con diabetes o adultos mayores. En estos casos, el problema no siempre es la falta de tratamientos, sino un metabolismo celular alterado que impide la reparación adecuada.
El artículo subraya que comprender cómo los nutrientes influyen en la cicatrización abre la puerta a terapias más simples, basadas en nutrición personalizada y control metabólico.
¿Esto explica por qué las heridas sanan peor en la diabetes?
En parte, sí. En la diabetes, la glucosa está presente en exceso en la sangre, pero no siempre está disponible de forma eficiente para las células. Esto genera un entorno metabólico disfuncional: hay energía, pero no puede utilizarse correctamente.
El estudio sugiere que el problema no es solo el nivel de glucosa, sino cómo las células la procesan. Cuando esta ruta metabólica falla, la cicatrización se vuelve lenta, incompleta o se detiene por completo.

¿Deberíamos cambiar la alimentación para sanar mejor?
Este hallazgo no es una invitación a consumir más azúcar, sino a replantear el papel de los nutrientes en la recuperación del cuerpo. Una dieta extremadamente restrictiva, sin suficiente energía, también puede perjudicar la cicatrización.
Los investigadores señalan que el equilibrio es clave: una alimentación que aporte energía suficiente, combinada con proteínas, vitaminas y minerales, crea el entorno ideal para que las heridas sanen de manera eficiente.
¿Qué implicaciones tiene para la medicina del futuro?
El impacto potencial es enorme. En lugar de tratar únicamente la herida, los médicos podrían:
- Evaluar el estado metabólico del paciente
- Ajustar la nutrición durante la recuperación
- Desarrollar terapias que optimicen el uso celular de la glucosa
- Prevenir complicaciones en heridas crónicas
Este enfoque integrador podría reducir hospitalizaciones, amputaciones y complicaciones graves asociadas a heridas que no cierran.
¿Existen riesgos al interpretar mal este descubrimiento?
Sí. Uno de los mayores riesgos es simplificar el mensaje. Consumir azúcar refinada en exceso no mejora la cicatrización y puede empeorarla, especialmente en personas con resistencia a la insulina.
La clave no está en el consumo indiscriminado, sino en la regulación metabólica y el acompañamiento médico. Cada organismo responde de forma distinta y requiere un enfoque individualizado.
Durante años se habló de la cicatrización como un proceso local, limitado a la piel. Este estudio nos recuerda algo esencial: sanar es un acto profundamente metabólico. El cuerpo necesita energía, equilibrio y contexto para repararse.Este nutriente común, tantas veces malinterpretado, vuelve a ocupar su lugar como lo que siempre fue: una pieza clave en la maquinaria de la vida.
Si tienes heridas que tardan en sanar, enfermedades crónicas o estás considerando cambios importantes en tu alimentación, consulta siempre a tu médico o nutricionista. La ciencia avanza, pero la salud sigue siendo personal.
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