¿Sigues sangrando semanas después de tener a tu bebé? Lo que sí es normal y que no
Tras el nacimiento del bebé, el útero tarda cerca de seis semanas en recuperarse y durante ese tiempo el sangrado cambia de color y cantidad.

El periodo posterior al nacimiento del bebé suele generar múltiples dudas, especialmente en torno al sangrado que aparece tras el parto y su duración. La idea de que puede extenderse alrededor de 40 días no es solo una creencia tradicional, sino que guarda relación con el proceso natural de recuperación del útero.
Conocer cómo se desarrolla esta etapa facilita identificar la evolución habitual del sangrado y actuar con prontitud ante señales inusuales.
¿Qué son los loquios y por qué ocurren?
El sangrado tras el parto recibe el nombre de loquios. Se trata del flujo compuesto por sangre, moco y restos del revestimiento interno del útero que el cuerpo elimina mientras este órgano regresa a su tamaño previo al embarazo.
Durante nueve meses, el útero crece para alojar al bebé. Después del nacimiento, inicia un proceso llamado involución uterina, que consiste en su reducción progresiva hasta recuperar su tamaño habitual. Mientras esto ocurre, el organismo expulsa el tejido y la sangre que ya no necesita.
Cleveland Clinic explica que los loquios son una parte normal de la recuperación posparto y que pueden durar hasta seis semanas en la mayoría de los casos. Algunas mujeres pueden presentar un flujo ligero por más tiempo, sin que esto represente un problema.

¿Cuánto dura el sangrado después del parto?
La duración varía de mujer a mujer. Sin embargo, en términos generales, el sangrado posparto suele mantenerse entre cuatro y seis semanas, lo que coincide con la idea popular de “40 días”.
La evolución del flujo suele seguir un patrón:
- Primera etapa (lochia rubra): En los primeros días el sangrado es rojo brillante y puede ser abundante, similar a una menstruación intensa. Es posible observar pequeños coágulos.
- Segunda etapa (lochia serosa): Después de aproximadamente una semana, el color cambia a rosado o marrón. La cantidad disminuye.
- Tercera etapa (lochia alba): Hacia el día 10 o después, el flujo se vuelve blanco o amarillento y mucho más escaso. En esta fase puede mantenerse durante varias semanas hasta desaparecer.
Este cambio progresivo indica que el útero se está recuperando. La American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG) señala que el sangrado posparto disminuye gradualmente y que debe hacerse más ligero con el paso de los días.

Loquios y menstruación: no son lo mismo
Aunque ambos implican sangrado vaginal, los loquios no son una regla. La menstruación aparece cuando el ciclo ovárico se reactiva. Esto puede tardar semanas o meses, especialmente si la madre amamanta.
En cambio, los loquios son consecuencia directa del parto. No dependen del ciclo hormonal regular, sino del proceso de recuperación del útero.
En mujeres que no amamantan, la menstruación puede regresar entre seis y ocho semanas después del parto. En quienes sí dan lactancia exclusiva, puede tardar varios meses en reaparecer.
¿Qué factores pueden influir en la intensidad del sangrado?
Existen varios elementos que pueden modificar la cantidad o duración del flujo:
Tipo de parto
Tanto el parto vaginal como la cesárea producen loquios. En algunos casos, el sangrado puede ser ligeramente menor tras una cesárea porque durante la cirugía se retiran restos del útero.
Nivel de actividad física
Si una mujer realiza esfuerzos intensos o permanece mucho tiempo de pie, puede notar un aumento temporal del sangrado. Esto suele ser una señal de que el cuerpo necesita más descanso.
Lactancia
Durante la lactancia se libera oxitocina, hormona que provoca contracciones uterinas. Estas contracciones ayudan a que el útero vuelva a su tamaño original, pero pueden generar cólicos y un incremento momentáneo del sangrado.

¿Cuándo acudir al médico?
Aunque el sangrado posparto es normal, hay situaciones que requieren atención médica inmediata.
Según ACOG y Mayo Clinic, se debe acudir a valoración si ocurre alguno de los siguientes síntomas:
- Empapar una toalla sanitaria en menos de una hora durante varias horas consecutivas.
- Coágulos grandes del tamaño de una pelota de golf o mayores.
- Fiebre superior a 38 °C.
- Flujo con mal olor.
- Mareo intenso, debilidad o desmayo.
Estos signos pueden indicar hemorragia posparto o infección, condiciones que necesitan tratamiento oportuno.
¿Hasta cuándo es normal el sangrado?
En la mayoría de los casos, el flujo desaparece alrededor de la sexta semana. Algunas mujeres pueden presentar pequeñas manchas hasta la octava semana sin que esto represente un problema, siempre que la cantidad sea escasa y no existan síntomas de alarma.
Si el sangrado vuelve a ser rojo intenso después de haber disminuido, o si no muestra cambios con el paso del tiempo, es recomendable consultar con el profesional de salud.
El sangrado posterior al parto responde a un proceso natural de recuperación uterina que suele extenderse entre cuatro y seis semanas, con variaciones normales en su duración e intensidad.
Los cambios en color y cantidad forman parte de esta evolución. Sin embargo, la presencia de síntomas como hemorragia abundante, fiebre o dolor intenso puede indicar complicaciones que necesitan valoración médica. La información clara y el seguimiento clínico adecuado permiten transitar el posparto con mayor seguridad.
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