En México, alrededor de 1.4 millones de niños presentan intoxicación por plomo

La exposición al plomo puede tener efectos sobre el neurodesarrollo y traducirse en una pérdida estimada de entre cuatro y seis puntos del coeficiente intelectual

Un plato de arroz, una fórmula infantil o una taza de barro vidriado pueden convertirse en una vía de exposición al plomo para niñas y niños pequeños.
Un plato de arroz, una fórmula infantil o una taza de barro vidriado pueden convertirse en una vía de exposición al plomo para niñas y niños pequeños.Foto: Especial

Un plato de arroz, una fórmula infantil o una taza de barro vidriado pueden convertirse en una vía de exposición al plomo para niñas y niños pequeños. En México, alrededor de 1.4 millones de menores de entre uno y cuatro años presentan intoxicación por este metal, de acuerdo con evidencia científica generada por investigadores de la Universidad Iberoamericana.

La cifra equivale a 17% de los niños de ese grupo de edad y coloca la exposición al plomo como un problema de salud pública que puede ocurrir dentro de los hogares y a través de productos de consumo cotidiano.

La línea de investigación encabezada por Alejandra Cantoral Preciado, investigadora del Departamento de Salud de la Ibero, ha identificado distintas fuentes de exposición, entre ellas alimentos infantiles, agua y utensilios de barro vidriado.

Entre los productos analizados se encuentran cereal de arroz, arroz instantáneo y fórmula de soya, mientras que el uso de ollas y loza de barro vidriado con plomo constituye otra fuente relevante de exposición.

El riesgo adquiere especial importancia durante los primeros años de vida. De acuerdo con los investigadores, la exposición al plomo puede tener efectos sobre el neurodesarrollo y traducirse en una pérdida estimada de entre cuatro y seis puntos del coeficiente intelectual.

Ese efecto también tiene una dimensión económica: una investigación estima que la pérdida de capacidad cognitiva asociada con la exposición al plomo puede representar un impacto equivalente a 3% del Producto Interno Bruto.

El problema con el plomo empieza antes de nacer

La exposición tampoco comienza necesariamente durante la infancia. La investigación identifica niveles elevados de plomo entre mujeres embarazadas en condiciones de vulnerabilidad, particularmente aquellas de escasos recursos, de zonas rurales y pertenecientes a grupos indígenas.

Durante el embarazo, la exposición puede afectar la barrera fetoplacentaria y provocar alteraciones en el desarrollo fetal. Entre los efectos asociados se encuentran preeclampsia, hipertensión, parto prematuro y bajo peso al nacer.

La investigación de la Ibero también aborda la exposición a mercurio, cadmio y arsénico, además del plomo, y analiza su presencia en alimentos, agua y objetos de uso cotidiano.

De la investigación a las normas

La evidencia generada por este trabajo ya llegó al terreno de la regulación.

Los resultados fueron considerados por el Comité de Expertos 2023 de la FAO y contribuyeron, junto con evidencia de otros países, a recomendaciones internacionales sobre el consumo de pescados y mariscos como fuente de exposición al mercurio.

En México, los investigadores participan actualmente en el análisis para actualizar los límites máximos de metales pesados o metaloides permitidos en fórmulas y alimentos infantiles establecidos en la NOM-131-SSA1-2012, además de otras cuatro normas oficiales relacionadas con la exposición al plomo.

Para 2026, otro de los esfuerzos impulsados a partir de esta evidencia busca avanzar hacia una Estrategia Nacional para la Eliminación del Plomo, encabezada por la Secretaría de Salud.

Para Cantoral Preciado, el reto es que la investigación no permanezca únicamente en publicaciones científicas, sino que se traduzca en medidas de prevención y cambios regulatorios. 

La investigadora sostuvo que la evidencia generada ha permitido trabajar con autoridades sanitarias y en la actualización de normas, además de llevar los resultados directamente a comunidades donde se realizaron los estudios.

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