Un estudio revela una causa común en trastornos mentales
Un nuevo estudio sugiere que distintos trastornos psiquiátricos podrían compartir la misma causa genética, cambiando cómo entendemos la salud mental.

La ciencia empieza a cuestionar una idea que parecía intocable: que cada trastorno psiquiátrico tiene un origen distinto. Un nuevo estudio sugiere que padecimientos muy diferentes podrían compartir la misma causa.
La investigación, publicada en la revista Nature y liderada por un consorcio internacional de científicos en genética psiquiátrica, analizó datos genéticos de cientos de miles de personas con distintos diagnósticos.
Sus hallazgos apuntan a un origen biológico compartido entre trastornos que durante décadas se han tratado como entidades separadas, como la esquizofrenia, el trastorno bipolar, la depresión mayor y el autismo.

Un giro en la comprensión de la salud mental
Durante años, la psiquiatría ha clasificado los trastornos mentales como categorías bien delimitadas, cada una con síntomas, tratamientos y pronósticos propios. Sin embargo, en la práctica clínica muchos pacientes no encajan del todo en una sola etiqueta diagnóstica. Presentan síntomas que se superponen, evolucionan con el tiempo o cambian de forma.
El nuevo estudio publicado en Nature cuestiona esa división rígida. Los investigadores realizaron un análisis genético transversal de 14 trastornos psiquiátricos, entre ellos esquizofrenia, trastorno bipolar, depresión, TDAH, autismo, anorexia nerviosa y trastorno obsesivo-compulsivo. El resultado fue contundente: muchos de estos padecimientos comparten variaciones genéticas clave, lo que sugiere mecanismos biológicos comunes en su origen

¿Qué encontró exactamente el estudio?
Un análisis genético sin precedentes
El trabajo analizó millones de variantes genéticas en más de un millón de personas, comparando a quienes tenían diagnósticos psiquiátricos con grupos de control. Los científicos identificaron regiones del genoma que influyen en funciones cerebrales fundamentales, como:
- El desarrollo y la comunicación entre neuronas
- La regulación de neurotransmisores
- La plasticidad cerebral
- Los procesos de aprendizaje y memoria
Estas mismas regiones aparecían alteradas en distintos trastornos, independientemente de que los síntomas clínicos fueran muy diferentes. Según explica la Brain & Behavior Research Foundation, este hallazgo refuerza la idea de que la genética no sigue los límites diagnósticos tradicionales, sino que actúa sobre circuitos cerebrales compartidos.

Trastornos distintos, raíces similares
¿Por qué esquizofrenia y bipolaridad podrían estar conectadas?
Uno de los hallazgos más llamativos es la fuerte relación genética entre esquizofrenia y trastorno bipolar. Aunque clínicamente se distinguen —la primera asociada a psicosis persistente y la segunda a cambios extremos del estado de ánimo—, el estudio confirma que comparten una gran proporción de riesgo genético.
Este solapamiento ayuda a explicar por qué algunos pacientes reciben diagnósticos cambiantes a lo largo de su vida, o por qué ciertos medicamentos funcionan en ambos trastornos, a pesar de estar diseñados para uno solo.
¿Significa esto que todos los trastornos son iguales?
No exactamente. Los expertos aclaran que compartir una base genética no implica que los trastornos sean idénticos ni que se manifiesten de la misma forma. Factores como el ambiente, el estrés, las experiencias tempranas, el consumo de sustancias y el contexto social siguen siendo determinantes.
Lo que cambia es el enfoque: en lugar de pensar en enfermedades completamente separadas, la psiquiatría comienza a verlas como diferentes expresiones de vulnerabilidades biológicas comunes. Un mismo “terreno genético” puede dar lugar a síntomas distintos dependiendo de múltiples variables.

El papel del cerebro en esta nueva visión
Circuitos cerebrales compartidos
Los genes identificados en el estudio influyen especialmente en regiones del cerebro involucradas en la regulación emocional, el control cognitivo y la percepción de la realidad. Esto sugiere que alteraciones tempranas en el desarrollo cerebral podrían predisponer a múltiples trastornos, no a uno solo.
Los investigadores comparan este fenómeno con una base eléctrica defectuosa: dependiendo de qué circuito falle primero, el problema se manifiesta de una manera u otra, pero la raíz es la misma.
¿Qué implica esto para los tratamientos?
Un cambio de paradigma terapéutico
Si distintos trastornos comparten causas biológicas, los tratamientos podrían evolucionar hacia enfoques más amplios y personalizados. En lugar de desarrollar fármacos exclusivos para cada diagnóstico, la investigación podría centrarse en corregir procesos cerebrales comunes, como la inflamación neuronal, la conectividad sináptica o el equilibrio de neurotransmisores.
Esto también abre la puerta a terapias preventivas. Identificar a personas con alto riesgo genético permitiría intervenir antes de que los síntomas se manifiesten plenamente, algo que hoy es una de las grandes limitaciones de la psiquiatría.

¿Qué pasa con el estigma de la enfermedad mental?
Este enfoque biológico compartido podría tener un impacto profundo en la forma en que la sociedad percibe los trastornos mentales. Al mostrar que estos padecimientos tienen bases genéticas y neurológicas comunes, se debilita la idea de que son fallas personales, problemas de carácter o decisiones individuales.
Este tipo de evidencia científica ayuda a normalizar la conversación sobre salud mental y a promover políticas públicas más integrales, centradas en prevención, diagnóstico temprano y tratamiento continuo.
La investigación publicada en Nature no elimina las diferencias entre los trastornos psiquiátricos, pero sí propone un marco más amplio y realista. En lugar de compartimentos estancos, plantea un continuo de alteraciones cerebrales con múltiples expresiones clínicas.
Para los pacientes, esto puede significar tratamientos más ajustados a su perfil biológico y menos frustración frente a diagnósticos cambiantes. Para la ciencia, representa un avance decisivo hacia una comprensión más profunda del cerebro humano.
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