¿El cigarro adelgaza? falso, es un efecto secundario
Fumar no adelgaza, pero sí aumenta el riesgo de cáncer y EPOC. El IMSS ofrece tratamiento integral para dejar el cigarro de forma segura y efectiva.

La creencia de que fumar ayuda a perder peso es un mito peligroso que puede desviar la atención sobre los graves efectos del tabaquismo en el cuerpo humano. Aunque la nicotina puede suprimir momentáneamente el apetito, el riesgo asociado a su consumo supera con creces cualquier posible “beneficio” aparente, alertó el neumólogo Hermenegildo Reyes Calderón, del Hospital General del Centro Médico Nacional “La Raza”.
Fumar no ayuda a adelgazar, sí a enfermar
En un comunicado difundido por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el especialista explicó que la pérdida de apetito en algunos fumadores es un efecto secundario de la nicotina, pero no debe confundirse con un método válido para bajar de peso.
La sensación de hambre se inhibe en algunos casos, lo que lleva a pensar erróneamente que fumar adelgaza. En realidad, lo que ocurre es una alteración del sistema nervioso, que puede derivar en desórdenes alimenticios”, señaló.

Una adicción con alto costo para la salud
Más allá del peso corporal, fumar se relaciona con más de 450 procesos cancerígenos y múltiples padecimientos crónicos, como infartos, enfermedades cardiovasculares y Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC).
Reyes Calderón enfatizó que la nicotina es 10 veces más adictiva que la heroína, y sus efectos nocivos se extienden a distintas partes del cuerpo, desde el sistema respiratorio hasta el sistema digestivo y urinario.
El cigarro es un producto pro cancerígeno. Su consumo incrementa de forma significativa el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón, laringe, esófago, estómago y vejiga, entre otros”, subrayó el especialista.
¿Cuánto tarda el cuerpo en recuperarse al dejar de fumar?
El daño que provoca el tabaquismo no se revierte de inmediato. De acuerdo con el IMSS, pueden pasar hasta 10 años para que el cuerpo recupere su capacidad pulmonar una vez que se abandona el hábito.
Por ello, es fundamental que las personas que desean dejar de fumar busquen apoyo médico profesional, ya que esta adicción requiere un tratamiento integral y un seguimiento cercano.
Tratamientos disponibles para dejar el tabaco
El IMSS ofrece dos tipos de tratamientos para quienes deciden dejar de fumar, dependiendo de su nivel de dependencia:
- Terapia sustitutiva de nicotina: Consiste en administrar dosis controladas de nicotina a través de chicles, parches o inhaladores, con el objetivo de reducir gradualmente la necesidad de fumar.
- Tratamiento no nicotínico: Utiliza medicamentos que ayudan a disminuir la ansiedad y la adicción al tabaco.
Ambos enfoques se complementan con terapia psicológica individual, que puede extenderse de 12 a 16 semanas. Esta parte del tratamiento es clave para evitar el síndrome de abstinencia y prevenir recaídas.

Perfil de quienes buscan dejar de fumar
Según el especialista del IMSS, la mayoría de los pacientes que buscan apoyo para dejar el tabaco tienen entre 40 y 60 años, con un historial promedio de más de dos décadas fumando. Esto requiere un enfoque integral que aborde no solo la dependencia física, sino también los factores emocionales y conductuales.
Prevención desde casa: hablar con los hijos
Reyes Calderón también advirtió que el tabaquismo comienza cada vez a edades más tempranas, por lo que exhortó a los padres de familia a mantener una comunicación abierta con sus hijos sobre los riesgos del cigarro.