¿Es normal que el tamaño y el ancho del pie cambien con el tiempo? Esto explica la ciencia
El tamaño y el ancho del pie pueden cambiar con la edad, el embarazo y el peso corporal debido a la pérdida de soporte del arco plantar.

Cambiar de talla de calzado en la adultez no siempre es un error del fabricante ni una exageración personal. Para muchas personas, el pie deja de ajustarse igual con el paso del tiempo, incluso sin cambios evidentes en su estatura o hábitos diarios.
La razón está en cómo el cuerpo responde a la edad, la carga y ciertos procesos fisiológicos que modifican de forma silenciosa la estructura del pie.
Entender por qué sucede permite mirar más allá del número en la etiqueta del zapato y reconocer que estos cambios pueden ser parte de la adaptación natural del organismo o una señal de que algo más está ocurriendo en la salud general.

¿Es normal que el tamaño y el ancho del pie cambien con el tiempo?
Muchas personas han notado que, con el paso del tiempo, el calzado que antes les quedaba perfecto ahora aprieta, roza o resulta incómodo.
En algunos casos, incluso se tiene la sensación de que el pie “creció”, aunque la talla oficial siga siendo la misma. Lejos de ser una percepción exagerada, la ciencia confirma que el tamaño y el ancho del pie pueden cambiar a lo largo de la vida.
Esto ocurre porque el pie no es una estructura rígida, sino una compleja combinación de huesos, ligamentos, fascia, músculos y tejido graso que se adapta constantemente a la carga, la postura, el peso corporal y el estado de salud general. Con el tiempo, estas estructuras pueden modificarse, haciendo que el pie se alargue, se ensanche o pierda altura en el arco plantar.
En el ámbito clínico y biomecánico, uno de los elementos clave para entender estos cambios es el arco longitudinal medial, una especie de “puente” natural que distribuye el peso del cuerpo al caminar o permanecer de pie.
Cuando este arco pierde firmeza —por laxitud ligamentosa, cambios hormonales o sobrecarga— la planta del pie hace mayor contacto con el suelo, lo que se asocia con aumentos en longitud, volumen y ancho del pie.
De acuerdo con un estudio publicado en la revista International Journal of Environmental Research and Public Health, estos cambios son especialmente evidentes durante el embarazo y el puerperio, etapa en la que se documentaron incrementos medibles en la longitud y el volumen del pie que, en algunos casos, persisten después del parto.
Factores por los que cambia el tamaño y el ancho del pie
Envejecimiento y debilitamiento de ligamentos
Con el envejecimiento, los tejidos conectivos pierden elasticidad y capacidad de sostén. Esto provoca que el arco plantar se vuelva menos firme y que el pie tienda a expandirse, sobre todo en la zona del antepié.
Un estudio publicado por Karger que utilizó escaneo 3D en mujeres físicamente activas comparó las dimensiones del pie por grupos de edad. Los resultados mostraron que el ancho del pie y la circunferencia del antepié eran mayores en mujeres de mayor edad en comparación con las más jóvenes.
Aunque una persona mantenga hábitos similares de actividad física, el pie puede volverse más ancho con los años debido a cambios estructurales acumulados, distribución de presiones y, en algunos casos, deformidades como el juanete.
Embarazo y cambios hormonales
Durante el embarazo, el cuerpo produce hormonas como la relaxina, cuya función es aumentar la elasticidad de los ligamentos para facilitar el parto. Sin embargo, este efecto también alcanza a los ligamentos del pie.
El estudio de IJERPH citado anteriormente documentó que los cambios en longitud y volumen del pie que aparecen durante el embarazo pueden mantenerse en el periodo posparto, al menos en la ventana de seguimiento analizada.
El mecanismo principal es doble:
- Cambios hormonales que aumentan la laxitud ligamentosa.
Por esta razón, no es raro que muchas mujeres, tras su primer embarazo, necesiten calzado de media talla o una talla mayor, o perciban un mayor ancho en el antepié.
Aumento de peso y presión constante
El exceso de peso no solo genera cansancio en los pies; también modifica su comportamiento mecánico. Un estudio publicado en MDPI sobre la cinemática del pie en personas con obesidad encontró que quienes presentan obesidad severa muestran mayor compresión del arco plantar y alteraciones en su movimiento durante la marcha.
Además, investigaciones que analizan la relación entre índice de masa corporal (IMC) y la altura del arco señalan que una mayor carga sostenida favorece el aplanamiento progresivo del arco, lo que explica por qué algunos pies se ensanchan con el tiempo.
Más peso implica más presión constante, y esto aumenta la probabilidad de que el pie “se abra”, especialmente en la zona metatarsal.
Retención de líquidos e inflamación
La hinchazón también puede alterar la percepción de la talla, aunque en realidad se trate de un aumento temporal del volumen del pie. Un estudio publicado en BMC Musculoskeletal Disorders describió el fenómeno conocido como “sitting foot”, donde permanecer sentado durante periodos prolongados provoca hinchazón y aumento de volumen del pie, incluso en personas sanas.
En personas con insuficiencia venosa crónica, esta hinchazón puede agravarse con el calor, una condición especialmente relevante en países con climas cálidos como México.
Enfermedades y condiciones médicas
Aquí es fundamental distinguir entre un cambio gradual y uno provocado por una enfermedad.
- Diabetes y neuropatía: en personas con diabetes, el problema no es solo el tamaño del pie, sino la combinación de pérdida de sensibilidad, deformidades y cambios en la presión plantar.
Un artículo publicado en Scientific Reports señala que el análisis de la presión plantar puede ayudar a identificar riesgo de neuropatía diabética, una complicación que eleva el riesgo de lesiones y úlceras. - Artritis reumatoide: esta enfermedad inflamatoria afecta directamente las articulaciones del pie y puede provocar deformidades en el antepié que alteran el ancho y el calce.
Springer Nature publicó una guía clínica que resalta el uso de ortesis y calzado terapéutico para mejorar la función y reducir el dolor en estos pacientes.

Por qué el arco plantar es clave en el cambio de talla del pie
El arco plantar funciona como un puente que distribuye la carga y absorbe el impacto al caminar. Cuando pierde rigidez o altura, el pie hace mayor contacto con el suelo y tiende a alargarse y ensancharse, porque su estructura se “abre”.
Este fenómeno se observa con claridad durante el embarazo y en personas con obesidad, donde la evidencia biomecánica muestra que la carga sostenida favorece la compresión del arco y modifica la forma del pie.

Señales de alerta: cuándo el cambio en el pie no es normal
Aunque muchos cambios son graduales y benignos, existen señales que no deben ignorarse:
- Cambios rápidos de talla o ancho en pocas semanas.
- Hinchazón marcada acompañada de dolor, calor o enrojecimiento.
- Dolor persistente en talón, arco o antepié.
- Adormecimiento o ardor, especialmente en personas con diabetes.
- Deformidades progresivas como juanetes o dedos en garra.
Ante estos signos, lo recomendable es acudir con un especialista.

Cómo medir correctamente tu pie y elegir calzado adecuado
Para proteger la salud del pie:
- Mide tus pies al final del día, cuando presentan mayor volumen.
- Mide ambos pies y compra por el más grande.
- Considera el ancho y la forma del calzado, no solo la talla.
- Si pasas muchas horas sentado o viajas con frecuencia, elige calzado con espacio suficiente.
- En casos de dolor, diabetes o artritis, prioriza calzado terapéutico y consulta con un profesional.
Los cambios en el tamaño y el ancho del pie no son un mito ni una percepción aislada: responden a procesos biológicos y mecánicos bien documentados por la ciencia.
A lo largo del tiempo, la pérdida de elasticidad de los ligamentos, las variaciones hormonales, el peso corporal y algunas condiciones médicas pueden modificar la forma del pie y la manera en que este soporta la carga diaria.
Aunque en muchos casos estos cambios son graduales y normales, prestar atención a señales como dolor persistente, hinchazón marcada o deformidades progresivas resulta clave para prevenir complicaciones.
Cuidar la salud del pie, medirlo periódicamente y elegir calzado adecuado no solo mejora la comodidad al caminar, sino que también contribuye al bienestar general y a la movilidad a largo plazo.
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