¿Qué anomalías congénitas son más comunes en México? Según registros de salud
En México, el labio y paladar hendido es el defecto congénito más frecuente, según datos oficiales de la Secretaría de Salud.

Los defectos congénitos más frecuentes en México forman parte de una realidad que comienza antes del nacimiento y que impacta la salud pública del país. Estas condiciones no solo afectan el desarrollo físico de los recién nacidos, también pueden influir en su calidad de vida y en la dinámica familiar desde el primer día.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y con datos de la Secretaría de Salud en México, las anomalías congénitas representan una de las principales causas de mortalidad y discapacidad infantil a nivel global

¿Qué son los defectos congénitos?
Los defectos congénitos, también llamados anomalías congénitas, se producen durante el desarrollo embrionario, generalmente en las primeras semanas o meses del embarazo.
Pueden ser estructurales, como una malformación visible en el labio o el corazón, o funcionales, como alteraciones metabólicas o genéticas.
La OMS señala que entre 3% y 6% de los recién nacidos en el mundo presentan alguna anomalía congénita. Además, estas condiciones se encuentran entre las principales causas de muerte en el periodo neonatal.
En países de ingresos medios como México, estas condiciones adquieren especial relevancia. Muchas pueden identificarse durante el embarazo mediante estudios de ultrasonido y pruebas de tamizaje.
En algunos casos, incluso es posible reducir el riesgo con medidas preventivas como la suplementación con ácido fólico antes y durante las primeras semanas de gestación.

El defecto congénito más notificado en México
Entre los defectos congénitos más reportados en México destaca el labio y/o paladar hendido. Esta condición ocurre cuando los tejidos que forman el labio o el paladar no se fusionan completamente durante el desarrollo del embrión, proceso que suele ocurrir entre las semanas 7 y 12 del embarazo.
Puede presentarse como una abertura en el labio superior, en el paladar o en ambos. Además de la alteración estética, puede generar dificultades para alimentarse, hablar y respirar, lo que requiere tratamiento multidisciplinario que incluye cirugía, terapia de lenguaje y seguimiento médico.
La Secretaría de Salud informó que en 2022 el labio y paladar hendido fue el defecto congénito más frecuente registrado en el país. En ese mismo reporte, el mielomeningocele —una forma grave de espina bífida— apareció como uno de los defectos más comunes en ciertos grupos de población.

Alteraciones del corazón desde el nacimiento
Las cardiopatías congénitas son defectos estructurales del corazón presentes desde el nacimiento. Pueden afectar las paredes del corazón, las válvulas o los vasos sanguíneos principales. Algunas son leves y no requieren intervención inmediata, mientras que otras pueden comprometer la vida y demandar cirugía temprana.
A nivel mundial, las cardiopatías se consideran uno de los grupos de defectos congénitos más frecuentes y severos, junto con los defectos del tubo neural y ciertas alteraciones cromosómicas. La OMS incluye las cardiopatías dentro de las anomalías estructurales más prevalentes.
En México, distintos estudios hospitalarios y análisis epidemiológicos han documentado que las cardiopatías congénitas son comunes en la práctica pediátrica especializada, lo que confirma su relevancia clínica en el país.

Defectos del tubo neural
Los defectos del tubo neural (DTN) se producen cuando la estructura embrionaria que dará origen al cerebro y la médula espinal no se cierra completamente durante las primeras semanas del embarazo. Este proceso ocurre muy temprano, muchas veces antes de que la mujer confirme la gestación.
Entre los principales DTN se encuentran:
- Espina bífida
- Mielomeningocele
- Anencefalia
El mielomeningocele es una forma grave de espina bífida en la que parte de la médula espinal queda expuesta. La anencefalia, por su parte, implica la ausencia parcial del cerebro y del cráneo, y suele ser incompatible con la vida.
El Sistema de Vigilancia Epidemiológica de Defectos al Nacimiento (SVEDAN) ha registrado estos defectos de manera recurrente en sus informes. Aunque no siempre ocupan el primer lugar en número absoluto, sí representan un grupo relevante dentro de la vigilancia nacional.
La falta de suplementación con ácido fólico antes y al inicio del embarazo constituye uno de los factores de riesgo mejor documentados para los defectos del tubo neural, según múltiples investigaciones científicas y recomendaciones internacionales.

Otras anomalías notificadas en México
Además del labio y paladar hendido, las cardiopatías congénitas y los defectos del tubo neural, los registros epidemiológicos del SVEDAN incluyen otras condiciones relevantes:
- Microcefalia y macrocefalia, relacionadas con alteraciones en el tamaño del cráneo y posibles implicaciones neurológicas.
- Microtia, que consiste en una malformación del pabellón auricular.
- Síndrome de Down, condición genética asociada con una copia adicional del cromosoma 21 y, en algunos casos, con defectos cardíacos.
Aunque algunas condiciones son más frecuentes, todas requieren vigilancia constante y estrategias de atención integrales.

Prevención y atención
No todos los defectos congénitos pueden prevenirse, pero algunas medidas reducen el riesgo. La OMS recomienda la suplementación con ácido fólico antes del embarazo y durante las primeras semanas para disminuir la probabilidad de defectos del tubo neural.
Asimismo, la atención prenatal temprana permite detectar anomalías mediante ultrasonido y otras pruebas diagnósticas. Esta detección oportuna facilita la planificación del tratamiento y la atención multidisciplinaria que muchos recién nacidos requieren.
Los defectos congénitos más frecuentes en México incluyen el labio y paladar hendido, las cardiopatías congénitas y los defectos del tubo neural como la espina bífida y la anencefalia. La información proveniente de la Secretaría de Salud, la OMS y los sistemas de vigilancia epidemiológica confirma su relevancia como prioridad de salud pública.
Comprender su frecuencia, sus causas y los factores de riesgo prevenibles —como el consumo oportuno de ácido fólico— fortalece la detección temprana y la intervención médica.
Ante cualquier duda sobre riesgos durante el embarazo o estrategias de prevención, siempre es recomendable acudir a un profesional de la salud para recibir orientación personalizada.
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