Scones ingleses con crema y mermelada, los tradicionales del auténtico desayuno británico

Así puede preparar los scones ingleses esponjosos para un desayuno o el té de la tarde, domina la repostería británica.

Receta de scones ingleses con crema y mermelada
Receta de scones ingleses con crema y mermeladaCanva

Prepara unos esponjosos scones ingleses con crema y mermelada, los tradicionales del auténtico desayuno británico. Se trata de una receta que va bien por las mañanas y las tardes a la hora del té, incluso puede ser tu opción para ver el próximo partido de la Selección de Inglaterra.

El scone es muy parecido a nuestros bisquets, está a medio camino entre un bizcocho tierno y un panecillo crujiente, el lienzo sobre el cual se despliegan los sabores más puros del campo británico.

La tradición gastronómica británica es muy clara: se trata de un acompañamiento y protagonista de la mesa.

Su magia reside en una dualidad de texturas casi poética: una corteza finamente dorada y crujiente que resguarda un interior tierno, vaporoso y dispuesto a desmigajarse ante el más mínimo contacto con los dedos.

Aprovecha que el Mundial 2026 sigue y prepara unos scones ingleses para vivir un auténtico desayuno británico o el clásico afternoon tea en casa.

Receta de scones ingleses con crema y mermelada
Receta de scones ingleses con crema y mermeladaCanva

Receta de scones ingleses con crema y mermelada

Ingredientes:

  • Para los scones:
  • 350 gramos de harina de trigo común (o harina de repostería)
  • 15 gramos de polvo de hornear
  • 1/4 de cucharadita de sal fina
  • 85 gramos de mantequilla sin sal, completamente fría, recién sacada del refrigerador y cortada en cubos pequeños
  • 40 gramos de azúcar
  • 175 mililitros de leche entera o buttermilk (suero de leche) (más un par de cucharadas extra para pincelar la superficie antes de hornear)
  • 1 cucharadita  de extracto de vainilla (opcional, para aromatizar)
  • 1 cucharadita de jugo de limón (si usas leche entera, para simular el efecto del suero).
  • Para acompañamiento:
  • 200 gramos de crema de leche espesa / nata montada doble)
  • 200 gramos de mermelada de buena calidad (preferiblemente de fresa o frambuesa).

Preparación:

  1. Comienza precalentando el horno a 220°C con calor arriba y abajo.
  2. Paralelamente, si no dispones de buttermilk, añade la cucharadita de jugo de limón a los 175 ml de leche entera, mezcla y déjala reposar durante unos 5 minutos hasta que adquiera un aspecto ligeramente cortado. Añade el extracto de vainilla a esta mezcla líquida.
  3. En un tazón, tamiza la harina junto con el polvo de hornear y la sal. Incorpora el azúcar y mezcla uniformemente.
  4. Añade los cubos de mantequilla fría y, con la punta de los dedos (para no transferir el calor de las palmas), frota la mantequilla con la harina rápidamente. El objetivo es conseguir una textura similar a las migas de pan o arena gruesa, asegurándote de que queden pequeños trocitos de mantequilla visibles.
  5. Realiza un hueco en el centro del arenado y vierte el líquido de una sola vez. Con la ayuda de un cuchillo de mesa o una espátula de goma, realiza movimientos envolventes y de corte desde los bordes hacia el centro. No amases.
  6. Detén la mezcla en el instante en que la harina se haya humedecido y la masa comience a agruparse, aunque tenga un aspecto rugoso o desorganizado.
  7. Espolvorea una superficie de trabajo limpia con un poco de harina. Vuelca la masa sobre ella. Con las manos, junta las esquinas de la masa suavemente hacia el centro unas 2 o 3 veces para homogeneizarla.
  8. Con un rodillo o con las palmas de las manos, aplana la masa hasta obtener un grosor uniforme de unos 2.5 a 3 centímetros. Utiliza un cortador circular de unos 6 cm de diámetro. Regla de oro: presiona el cortador firmemente hacia abajo de forma vertical, sin girarlo ni rotarlo.
  9. Coloca los círculos de masa sobre una bandeja de horno cubierta con papel sulfurizado, dejando un par de centímetros de separación entre ellos. Pincela las superficies superiores con un poco de leche extra, cuidando de que el líquido no chorree por los laterales, ya que esto también bloquearía el crecimiento de las capas.
  10. Introduce la bandeja en el tercio medio del horno y hornea durante 10 a 14 minutos, hasta que la base esté dorada y la superficie luzca un tono ligeramente tostado y apetecible. Retira y deja templar los scones sobre una rejilla metálica.
Receta de scones ingleses con crema y mermelada
Receta de scones ingleses con crema y mermeladaCanva

Tips extra al preparar scones:

  • Todos los ingredientes deben estar helados.
  • La masa debe quedar gruesa, de al menos 2.5 centímetros de espesor en la mesa de corte, para que al subir doble su tamaño y adquiera presencia.
  • Coloca los scones muy juntos en la bandeja de hornear, casi tocándose entre sí, para apoyarse mutuamente durante el crecimiento, forzándolos a subir más rectos y uniformes hacia arriba en lugar de expandirse hacia los lados.
  • Los scones alcanzan su cúspide de sabor e idoneidad textural aproximadamente a los 20 minutos de salir del horno, cuando aún retienen calor en su interior pero la miga se ha asentado.
  • Si te sobran, lo ideal es congelarlos ya horneados y darles un golpe de calor en el horno antes de servirlos nuevamente.
  • Acompaña los scones con un té English Breakfast o Earl Grey.
Receta de scones ingleses con crema y mermelada
Receta de scones ingleses con crema y mermeladaCanva

Otros tipos de scones:

  • Scones de frutas secas: La incorporación de pasas de corinto, sultanas o arándanos deshidratados es la variante clásica más extendida. Se añaden a la masa justo en el paso del arenado, antes de verter los líquidos, procurando que queden bien distribuidas.
  • Scones de queso y hierbas: Para quienes prefieren un desayuno netamente salado, omitir el azúcar y añadir a la mezcla seca unos 100 gramos de queso Cheddar curado rallado y una pizca de mostaza en polvo o cebollín picado transforma la receta en el acompañamiento ideal para huevos revueltos o tocino.
  • Scones cítricos: Agregar la ralladura fina de una naranja o de un limón a los ingredientes secos aporta una frescura aromática espectacular que contrasta con las mermeladas de frutos del bosque.

Los scones ingleses con crema y mermelada tienen un sabor y un toque neutro diseñado específicamente para equilibrar los elementos que lo coronan. ¡Disfrútalos en el desayuno!