¿Quién es el creador de las sopas instantáneas? Conoce más de su origen
Conoce quién es el creador de las sopas instantáneas, cómo surgieron, cuál era su propósito inicial y por qué se volvieron un alimento básico en todo el mundo.

Las sopas instantáneas son uno de los alimentos más consumidos alrededor del mundo, su popularidad radica en la practicidad para comerse y prepararse, así como la gran variedad de sabores que hay de este tipo de preparaciones.
Hoy en día se consiguen en cualquier tienda, y pueden prepararse en las escuelas, trabajo o en cualquier lugar.
Origen de las sopas instantáneas
El origen de las sopas instantáneas está directamente relacionado con el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial. En esos años, Japón atravesaba una etapa de reconstrucción marcada por la falta de alimentos, dificultades económicas y problemas de nutrición entre la población.
Muchas familias tenían acceso limitado a productos básicos, lo que hizo evidente la necesidad de soluciones prácticas para alimentarse. Durante ese tiempo, parte de la ayuda internacional que llegó al país incluía trigo, un ingrediente que no formaba parte central de la dieta tradicional japonesa.
Aun así, este cereal comenzó a utilizarse con mayor frecuencia, sobre todo en la elaboración de fideos. Como resultado, los puestos callejeros que vendían ramen —una sopa caliente preparada con fideos de trigo— se multiplicaron en distintas ciudades.
Estas sopas se convirtieron en una opción popular porque eran económicas, llenadoras y relativamente fáciles de preparar. Sin embargo, seguían dependiendo de una cocina, ingredientes frescos y tiempo de cocción.
En un país que buscaba recuperarse rápidamente y alimentar a millones de personas, estas limitaciones representaban un problema. Al mismo tiempo, la sociedad comenzaba a cambiar. Las jornadas laborales se extendían, las ciudades crecían y cada vez más personas necesitaban comidas rápidas y sencillas.
En ese escenario, surgió la idea de crear un alimento que pudiera conservarse por más tiempo, no requiriera preparación compleja y pudiera consumirse en cuestión de minutos.
La combinación de escasez, necesidad social y transformación en los hábitos de vida fue clave para que naciera el concepto de una sopa instantánea, pensada como una solución práctica para una situación urgente.
¿Quién es Momofuku Ando?
El creador de las sopas instantáneas fue Momofuku Ando, un empresario japonés nacido en 1910 en lo que hoy es Taiwán. Desde joven se trasladó a Japón, donde desarrolló distintos negocios antes de dedicarse por completo a la industria alimentaria.
Ando vivió de cerca las dificultades que enfrentó la población japonesa después de la guerra. Esa experiencia influyó de manera directa en su forma de pensar y en su visión sobre la alimentación. Él estaba convencido de que contar con comida suficiente era un factor clave para el bienestar de las personas y para la estabilidad social.
A pesar de haber tenido tropiezos económicos a lo largo de su vida, Ando no abandonó su interés por encontrar soluciones útiles para la gente. Fue cerca de los 50 años cuando decidió enfocarse en crear un alimento que pudiera ayudar a resolver el problema del acceso a la comida en un contexto complicado.
Al observar las largas filas frente a los puestos de ramen, se preguntó si era posible ofrecer esa misma sopa sin necesidad de un cocinero o un establecimiento. Su objetivo era que cualquier persona pudiera preparar una comida caliente usando solo agua.
Tras varios meses de pruebas realizadas en un pequeño espacio detrás de su casa, logró desarrollar un método que permitía secar los fideos ya cocidos y sazonados. Así, en 1958, lanzó al mercado el “Chicken Ramen”, considerado el primer ramen instantáneo de la historia.
Más adelante, Ando fundó la empresa Nissin Foods, que se encargaría de producir y distribuir este producto. Con el tiempo, su invento se volvió cada vez más popular, sentando las bases de una nueva categoría dentro de la industria alimentaria.

¿Para qué se crearon las sopas instantáneas?
Uno de los principales desafíos al crear las sopas instantáneas fue lograr que los fideos pudieran conservarse durante largos periodos sin echarse a perder. Para resolverlo, Momofuku Ando desarrolló un proceso que consistía en cocinar los fideos, sazonarlos y después secarlos rápidamente mediante fritura.
Este método eliminaba la mayor parte de la humedad del alimento, lo que permitía almacenarlo a temperatura ambiente sin que se descompusiera. Además, durante ese proceso se formaban pequeños espacios en los fideos que facilitaban su rehidratación.
Gracias a esto, al agregar agua caliente, los fideos recuperaban su textura original en pocos minutos. De esta manera, la sopa podía prepararse de forma rápida y sencilla, sin necesidad de cocinar desde cero.
Este avance fue clave para que el producto se diferenciara de otros alimentos disponibles en ese momento, ya que combinaba practicidad, durabilidad y facilidad de consumo.
El objetivo principal de las sopas instantáneas no fue solo ofrecer un producto novedoso, sino brindar una alternativa alimentaria accesible en un momento de necesidad. Ando buscaba crear una comida que pudiera ayudar a combatir el hambre y que estuviera al alcance del mayor número posible de personas.
En sus inicios, el ramen instantáneo no era el alimento más barato del mercado, pero su facilidad de preparación y su larga vida útil lo hicieron cada vez más atractivo. Con el tiempo, su precio se volvió más accesible y su consumo se extendió a distintos sectores de la población.
Aunque hoy las sopas instantáneas suelen asociarse con comodidad o falta de tiempo, su propósito original estaba relacionado con atender una problemática social concreta: garantizar una comida caliente y fácil de preparar en un contexto de escasez.
El impacto cultural de las sopas instantáneas
Con el paso de los años, las sopas instantáneas dejaron de ser un producto exclusivo de Japón y comenzaron a expandirse a otros países. Un momento clave en esta expansión fue la creación de los Cup Noodles en 1971, un formato que incluía el recipiente desechable como parte del producto.
Esta presentación facilitó su consumo en oficinas, escuelas y espacios públicos, y ayudó a que el producto se adaptara a mercados donde no era común comer fideos en tazones tradicionales. A partir de ahí, las sopas instantáneas se difundieron rápidamente por Asia, América y Europa.
Cada región comenzó a desarrollar sabores propios, adaptados a sus preferencias locales, lo que contribuyó a su aceptación global. Con el tiempo, este alimento se integró en la vida cotidiana de millones de personas.
Se volvió común entre estudiantes, trabajadores y viajeros, y también se utilizó como apoyo en situaciones de emergencia debido a su fácil almacenamiento y preparación.
El impacto cultural del invento de Momofuku Ando es tal que incluso existen museos dedicados a contar la historia del ramen instantáneo y su creador. Su legado no solo se mide en cifras de consumo, sino en la forma en que cambió la relación de las personas con la comida rápida.
La creación de las sopas instantáneas marcó un punto de cambio en la historia de la alimentación moderna. A partir de una necesidad real y de la visión de Momofuku Ando, surgió un producto que logró combinar simplicidad, rapidez y alcance masivo.
Aunque con el tiempo se han generado debates sobre su consumo frecuente, no se puede negar que las sopas instantáneas cumplieron y siguen cumpliendo su propósito principal: ofrecer una comida práctica y accesible para millones de personas en todo el mundo.
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