¿Por qué se colgaban los jamones en los bares? Historia, razones y significado

Descubre por qué los jamones se colgaban en los bares: una tradición con razones prácticas, culturales y simbólicas que marcó la historia gastronómica.

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¿Por qué se colgaban los jamones en los bares?Canva

La imagen de jamones colgados en bares, tabernas y tiendas tradicionales forma parte del imaginario gastronómico de España y de otros lugares donde el curado de carne ha sido una práctica común durante siglos.

Aunque hoy puede parecer un recurso decorativo o una simple costumbre del pasado, colgar jamones respondía a razones muy concretas relacionadas con la conservación de alimentos, el contexto histórico y ciertos significados sociales.

Esta práctica no surgió por casualidad, sino como resultado de necesidades reales que, con el tiempo, se transformaron en tradición. Descubre por qué se colgaban los jamones en los bares, cómo se originó esta costumbre y qué sentido tuvo dentro de la cultura gastronómica.

¿Qué significaba colgar jamones?

El hábito de colgar jamones en bares tiene su origen en la historia alimentaria de la península ibérica, donde el cerdo ha sido uno de los pilares de la dieta tradicional. El jamón curado se convirtió desde hace siglos en un alimento fundamental por su capacidad de conservarse durante largos periodos sin necesidad de frío, gracias a procesos como la salazón y el secado al aire.

Estas técnicas permitían que la carne se mantuviera en buen estado desde la matanza hasta su consumo o venta. Diversas fuentes históricas indican que, entre los siglos XVI y XVII, colgar jamones en lugares visibles también tuvo un componente social.

Tras la Reconquista, mostrar públicamente productos derivados del cerdo podía servir como señal de pertenencia a la comunidad cristiana, ya que judíos y musulmanes no consumían este tipo de carne. De esta forma, colgar jamones ayudaba a evitar sospechas o conflictos en un contexto de vigilancia religiosa y social.

Las tabernas y bares de la época eran espacios donde no solo se bebía o comía, sino donde se intercambiaban productos, se cerraban tratos y se reunía la comunidad. Por ello, era común que estos establecimientos almacenaran alimentos básicos, entre ellos jamones enteros.

Colgarlos resultaba práctico y visible, lo que favoreció que la costumbre se consolidara con el paso del tiempo. Poco a poco, esta práctica dejó de verse solo como una necesidad y pasó a formar parte de la identidad de los bares tradicionales.

¿Por qué se colgaban los jamones?

La principal razón por la que se colgaban los jamones estaba relacionada con su correcta conservación. El proceso de curado del jamón requiere tiempo, aire y condiciones adecuadas para que la pieza pierda humedad de forma gradual y uniforme.

Al colgar el jamón, el aire puede circular libremente alrededor de toda la pieza, lo que ayuda a que el secado sea equilibrado y evita que se concentre humedad en zonas específicas. Otro aspecto importante es que, al estar suspendido, el jamón no entra en contacto con superficies que puedan transmitir suciedad o humedad.

Esto reduce el riesgo de deterioro y facilita que la pieza se mantenga en buen estado durante más tiempo. Además, colgarlo ayuda a protegerlo de animales e insectos, un problema frecuente en épocas en las que las condiciones de higiene eran más limitadas.

También se ha documentado que, cuando el jamón se cuelga, la grasa se va desplazando lentamente hacia la parte inferior de la pieza debido a la gravedad. Este proceso contribuye a mejorar el sabor y la textura del producto, ya que la grasa actúa como protector natural durante la curación.

En muchos casos, se colocaba un pequeño recipiente o protector para recoger la grasa que pudiera desprenderse. En bares y tabernas, colgar los jamones no solo ayudaba a conservarlos, sino que también facilitaba su uso diario. Tener la pieza a la vista permitía cortarla directamente cuando se necesitaba, sin trasladarla desde otro espacio.

Esta combinación de conservación y practicidad explica por qué el colgado fue durante tanto tiempo la opción más habitual.

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Significado cultural y social de los jamones colgados

Además de su utilidad, los jamones colgados adquirieron con el tiempo un significado cultural importante. En ciertos periodos históricos, como se ha mencionado, su exhibición pública funcionó como una señal de identidad religiosa y social, especialmente en comunidades donde la alimentación estaba ligada a la pertenencia cultural.

Con el paso de los años, este significado evolucionó. En el ámbito de los bares y tabernas, los jamones colgados comenzaron a asociarse con calidad, autenticidad y tradición. Ver jamones enteros en un establecimiento transmitía la idea de que se trabajaba con producto real, sin ocultarlo, lo que generaba confianza entre los clientes.

El jamón, especialmente el ibérico, se fue consolidando como uno de los alimentos más representativos de la gastronomía española. Su presencia visible en bares reforzaba esa imagen de producto emblemático y de orgullo culinario. El jamón ha pasado de ser un alimento cotidiano a convertirse en un símbolo gastronómico reconocido tanto a nivel nacional como internacional.

Colgar jamones no solo cumplía una función práctica, sino que también ayudaba a construir una identidad visual y cultural del bar tradicional, conectando el espacio con una forma de entender la comida ligada al pasado y a lo artesanal.

Aunque todavía hoy es posible encontrar jamones colgados en algunos bares y tiendas especializadas, esta práctica ha ido perdiendo presencia con el tiempo.

Uno de los principales motivos es la actualización de las normas sanitarias, que establecen requisitos más estrictos para el almacenamiento y la manipulación de productos cárnicos en espacios abiertos al público.

Además, el desarrollo de nuevas técnicas de conservación, como cámaras de curado y refrigeración controlada, permite mantener el jamón en condiciones óptimas sin necesidad de colgarlo en zonas visibles. Estos sistemas ofrecen mayor control sobre factores como la temperatura y la humedad.

También influyen los cambios en la imagen y el diseño de los establecimientos. Muchos bares modernos optan por estilos más sencillos o minimalistas, donde los jamones colgados ya no encajan con la estética que buscan proyectar.

A pesar de ello, la tradición no ha desaparecido por completo. En algunos lugares, colgar jamones sigue siendo una forma de rendir homenaje a la historia gastronómica y de destacar el vínculo con las costumbres locales.

Colgar jamones en los bares fue una práctica que nació de la necesidad y se mantuvo gracias a su eficacia y significado cultural. Comprender por qué se colgaban los jamones en los bares permite entender mejor cómo la gastronomía refleja el contexto social, cultural e histórico de cada época.